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La ONU alerta del riesgo de hambruna en Gaza por la falta de acceso a alimentos y agua potable

Mundubat y la Universitat organizan en Valencia la jornada Tierra, agua, vida; el campesinado palestino frente a la ocupación


Do Rebelión, 27 de Dezembro 2023
Por Enric Llopis



“Entre los cientos de empresas emergentes de tecnología agrícola que hoy existen en este país (Israel), sería difícil encontrar alguna que no tenga vínculos con el ejército o el servicio secreto israelí”; la venta de armamento/sistemas de seguridad y tecnología agrícola trasciende las fronteras de Israel, y se extiende a países como Angola, Azerbaiyán, India o Vietnam, según un informe de la ONG Grain (Fincas, armas y agrodiplomacia israelí, octubre 2022).

El documento incluye ejemplos de activistas como Moayyad Bsharat, quien participa en la Unión de Comités de Trabajo Agrícola de Palestina (UAWC), una organización criminalizada por el Estado de Israel; la UAWC se ha significado por ayudar al campesinado de la Cisjordania ocupada a permanecer en sus tierras, frente a la expansión (ilegal) de los colonos.

En el caso concreto de Moayyad Bsharatk, ha podido documentar cómo la población palestina se ve obligada -por la ocupación sionista- a la utilización de semillas y productos agroquímicos que venden las firmas israelíes; ¿Con qué efectos? “La destrucción de suelo y su biodiversidad, dejando a la gente endeudada y en la pobreza”, recoge el Informe de Grain.

El reporte, que señala la responsabilidad de empresas como Afimilk (lácteos); CBC Group (lácteos); Adama (agroquímicos); Haifa Chemicals (fertlizantes y agroquímicos); ICL (fertilizantes); Hazera (semillas) o Tahal (infraestructuras hídricas), entre otras- fue destacado en el acto Tierra, agua, vida; el campesinado palestino frente a la ocupación, organizado por la ONG Mundubat en coordinación con la Universitat de València (UV).

Celebrada el 15 de diciembre en la Faculat de Geografia i Història de la UV, la jornada contó con la participación del responsable de Abogacía de UAWC, Yasmeen El-Hasan.

El pasado 21 de octubre (dos semanas después que Israel iniciara la masacre en la Franja), UAWC hizo público un informe sobre La intersección entre el genocidio y la inaccesibilidad a los alimentos en Gaza (traducción Vía Campesina).

Pese a que no se trata de un territorio de grandes dimensiones, valora el documento, Gaza ha destacado –históricamente- por constituir un “modelo” productivo de alimentos para la población: 75 km2 de tierra cultivable, con frutales (cítricos) y una variedad de hortalizas (principalmente en las zonas de frontera).

Considerada más bien un legado generacional, la actividad agrícola proporciona empleo a cerca de 44.000 personas en Gaza (en torno al 11% de la población laboral en la Franja), según UAWC.

El genocidio perpetrado actualmente por Israel “ha alterado drásticamente este paisaje agrícola”, de modo que el acceso a los terrenos de cultivo se ha vuelto “difícil” y “peligroso” (sobre todo en las zonas del Este y el Norte), con campos que se quedan abandonados y cosechas “marchitándose”.

La descripción se complementa con el testimonio de un veterano agricultor, Ryad Al-Nasr, que cultivaba hortalizas y –desde que comenzó la masacre- no puede acceder a sus tierras; las circunstancias de este trabajador de 62 años no resultan excepcionales en Gaza.

Asimismo, concluye UAWC en Acceso a los alimentos en Gaza, “las granjas avícolas se han visto gravemente afectadas, y miles de aves han perecido debido a los bombardeos directos o la falta de cuidados”; respecto a la pesca, de la que depende una parte significativa de la población gazatí, “también se ha paralizado, con la prohibición a los pescadores de entrar al mar”.

En el acto de Mundubat en la UV se informó de la Campaña Ayuda Urgente a Gaza, que el 22 de diciembre había recolectado cerca de 72.000 euros en donaciones; la UAWC promueve esta iniciativa, con el fin de abastecer de alimentos, agua y bienes esenciales a decenas de miles de personas.

La exposición de motivos de la Campaña denuncia “el uso de la inanición por parte de la ocupación israelí como arma, en su deplorable guerra contra 2,3 millones de palestinos/as”.

Tal vez esta afirmación pueda avalarse con un comunicado, del 21 de diciembre, de dos organismos de Naciones Unidas: la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que alertan de la falta de acceso a alimentos y el agua potable, con el consiguiente riesgo de hambruna.

De hecho, más del 25% de las familias de Gaza ha agotado ya sus reservas alimentarias y padece un grado “catastrófico de hambre”, advierte la ONU; la “inseguridad alimentaria aguda”, como consecuencia de los ataques aéreos y la invasión terrestre, afecta a todo el territorio gazatí; a ello se agrega que cerca del 85% de la población (1,9 millones de personas) se había visto forzada al desplazamiento, y a menudo incluso a reubicarse en diferentes lugares.

La semana anterior Naciones Unidas señaló que (en caso de confirmarse) los planes del Estado sionista de inundar el complejo de túneles de Gaza, podría causarse un “daño irremediable” en las infraestructuras hídricas y de alcantarillado, “que ya son muy frágiles” (declaraciones de la coordinadora humanitaria de la ONU para los territorios palestinos, Lynn Hastings, recogidas por la Agencia Efe).

Lynn Hastings se refirió a la posibilidad de un impacto “muy grave” en el acuífero, de gran importancia para la población una vez el agua se ha sometido a los procedimientos de desalinización; quizá, con los propósitos de Israel, también “se fragilizara” la cimentación de edificaciones y carreteras por el incremento de la presión y la infiltración del agua marina, “lo que podría causar el derrumbe” (13 diciembre, Efe).

En el estado español, las ONG –más de una veintena- hicieron un llamado al Alto el fuego permanente ante la “catástrofe humanitaria de proporciones descomunales”; en la fecha que lanzaron el llamamiento, más de 16.000 personas habían fallecido (cerca del 40% niños y niñas); unas 42.000 fueron heridas; 1,7 millones desplazadas; 207 integrantes del personal médico muertos, también 65 periodistas y más de un centenar de empleados de la ONU.

¿Qué descripción realizaban de la situación en la Franja las ONG? “El agua, los alimentos, el combustible, los suministros médicos e incluso las bolsas para cadáveres están agotados o a punto de agotarse (…)”; las organizaciones concluían el llamamiento reproduciendo una advertencia de Naciones Unidas: “La gente pronto empezará a morir de deshidratación”.

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