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La Contra-Revolución de Color en México, 2024. La Disputa por la Nación y el Poder

Do IELA, 04 de janeiro de 2023
Por Heinz Dieterich S.



1. México y Brasil en la Mira Golpista

Los golpes geoestratégicos de Estado ejecutados por Washington contra los gobiernos constitucionales de Eduardo Castillo en Perú y Kirchner/Fernández en Argentina, son parte del proyecto imperialista de “cambios de gobierno” (regime change) en el hemisferio, conforme a la lógica neocolonial bicentenaria de la Doctrina Monroe (1823), la Operación Condor 21 y el modus operandi de la llamada “revolución de color” (color revolution). Es decir, la Contra-Revolución de Color que derriba gobiernos legítimos, cuya política de soberanía nacional y autonomía estratégica no acepta el amo imperialista del Hemisfério.

2. ¿Tiene Washington el poder para tumbar al Gobierno Mexicano?

Después de Perú y Argentina, siguen en la lista de desestabilización-subversión el gobierno de Ignacio “Lula” da Silva en Brasil, la Cuarta Transformación de México (4T) de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el gobierno colombiano del “capitalismo democrático” de Gustavo Petro y el boliviano del “buen vivir” de Luis Arce. La pregunta decisiva, por supuesto, es, si Washington y sus aliados oligárquicos internos tendrán el poder necesario para quitar dichos gobiernos con la Contra-Revolución de Color, o no.

Un análisis de la respectiva correlación de fuerzas contrapuestas en los niveles nacionales, a escala hemisférica y a nivel global indica, que la probabilidad de Lula de consolidarse en el poder y mandato oscila posiblemente en torno al 50 por ciento. Los gobiernos de Petro y Arce estarían en el mismo rango de fragilidad.

En cambio, la probabilidad de permanencia de AMLO en el Palacio Nacional hasta el 2024 –es decir, el fracaso de la subversión en su contra– alcanza probablemente el 95 por ciento. Esa diferencia entre la fuerza e invulnerabilidad de la gobernanza de Andrés Manuel López Obrador, comparada con la de Lula, Petro y Arce, se debe, entre otros factores, a que AMLO ha logrado construir sigilosamente un sólido Bloque de Poder de Apoyo (BPA): entre masas, armas, gran capital hegemónico, un influyente sistema mediático centrado en el carisma del protagonista y una narrativa binaria; binaria, como en el mito, pero realista, centrada en la corrupción (el mal) y el futuro posible (el bien).

Su ecosistema de gobernanza, favorecido por condiciones objetivas, pero creado por él, está siendo reivindicado actualmente por extraordinarios logros de desarrollo (soberanía energética, estabilidad monetaria y bursátil, finanzas públicas sanas, inversión directa externa, el éxito del hub mundial ístmico, etc.); por el compromiso socialcristiano con los mexicanos que viven en precariedad y por la digna defensa de la soberanía nacional y la paz internacional (Ucrania, China, Perú, Cuba, etc.).

Esa resiliencia del gobierno de AMLO ante la subversión imperialista anti-4T en los últimos cuatro años es una hoja de vida gubernamental nada despreciable. Sin embargo, de sus éxitos se derivan inferencias trascendentales sobre la futura operación de la Contra-Revolución de Color en México.

3. El Guion de la Contra-Revolución de Color, 2024, en México

1. Dada la escasa probabilidad de éxito de una operación de regime change subversivo contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la operación desestabilizadora en México se enfoca invariablemente contra el sucesor de AMLO.

2. De los cuatro aspirantes presidenciales originalmente señalados en la 4T, ya varios se han desdibujado, sea por falta de lealtad, escasa generación de empatía popular, falta de visión estratégica u otros factores de la contienda política nacional. De tal modo, que se configura y perfila con cada vez más claridad en la carrera electoral, quién será el próximo presidente; salvo, por supuesto, que una mujer muy eficaz, que no se habría concebido entre los aspirantes originales, sea visualizada por el presidente como la mejor opción para la continuidad de la 4T en 2024.

3. El padre intelectual del paradigma de los coup d´etats imperialistas contemporáneos llamados “color revolution”, el estadunidense Gene Sharp de la Albert Einstein Institution, prescribió en 1993 en su principal obra –From Dictatorship to Democracy. A Conceptual Framework for Liberation– la estrategia más eficiente para la desestabilización y el cambio forzoso de un gobierno legalmente constituido.

El punto de partida es la narrativa golpista de un supuesto fraude electoral, conforme al cual el gobierno democráticamente constituido por mayoría de votos se convierte, de hecho, en un “régimen dictatorial”. Esa “dictadura” debe ser derribada por las masas en la calle con “métodos no-violentos”. Tales masas serán organizadas y movilizadas por los auténticos defensores nacionales e internacionales de la “verdadera democracia” (la “democracia sin adjetivos”, de Krauze). En buen romance, los políticos, activistas e intelectuales orgánicos de la liturgia superestructural burguesa que en el newspeak occidental figura como “democracia liberal”.

4. Como principal correa fáctica de transmisión de la color revolution se usa a tres vectores del poder estatal corrompido:

1. la corrupta institucionalidad electoral burguesa;

2. su suprema justicia de clase y,

3. los venales partidos políticos que forman el Congreso (ver diagrama siguiente).

5. Congruente con el modelo de Sharp, éste es también el guion de la Contra-Revolución de Color para el 2024 y el regime change de México, que cuenta con dos fortalezas relativas.

En primer lugar, no hay en México ningún líder de la estatura de López Obrador, quién pudiera ser un sucesor en plenitud del modelo actual. En consecuencia, la sucesión generará un relativo vacío de poder al terminar el mandato de AMLO.

En segundo lugar, existe plena convergencia entre los intereses rupturistas de la fauna neo-porfirista mexicana con los intereses monroeistas de importantes sectores imperialistas gringos y europeos, en cuanto a la pretendida necesidad de regresar el país a la ruta de la neo-colonia prianista, para reconstituir las históricas cadenas de explotación y vasallaje político-cultural, dañadas por el modelo soberanista-desarrollista-bolivariano del presidente.

6. Dos Batallas decisivas para el 2024

De las inferencias anteriores se deriva la fundamental importancia para la sucesión del 2024, que tienen las actuales batallas por la reforma del Instituto Nacional Electoral (INE)/Tribunal electoral (Plan B de AMLO), y por la presidencia de la Suprema Corte de Justicia. El engranaje electoral prianista ha estado desde hace veinte años bajo pleno control del neoporfirismo de los “woldies”, el Calderonismo y demás fuerzas jurásicas del ancien régime, mientras que la batalla por la Suprema Corte se desenvuelve entre “el magistrado más rico de la Corte” (AMLO dixit), quién es el candidato del Calderonismo –no surprise here–, y la candidata de AMLO. Ambas batallas se resuelven en las próximas semanas y su desenlace decidirá, en gran medida, el futuro de México.

En palabras del senador del Grupo Plural, Germán Martínez: “Esta elección es importante porque el próximo presidente de la Corte podrá decidir junto con sus compañeros sobre militarización, reforma electoral e incluso sobre la integración del Senado, Diputados y la Presidencia de la República”.

Quod erat demonstrandum.

Terminando la redacción de este ensayo, fue elegida la abogada Norma Piña como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo que constituye una severa derrota para el proyecto de la 4T de Amlo. Junto con la estrepitosa derrota territorial en las elecciones de la Ciudad de México del 2021, una derrota evitable e imperdonable, el escenario de continuidad de la Cuarta Transformación para el 2024, entra en una fase caótica con un pronostico de éxito reservado.

7. Diagrama de la Contra-Revolución de Color en México, 2024

La estructura y lógica operativa de la Contra-Revolución de Color es global, pero se adecua, como es lógico, a las condiciones concretas del teatro de operación nacional, en cuestión. Si adaptamos el modelo general a la situación de México y lo graficamos en forma de diagrama de flujo, con su eje de ataque principal electoral, sus cinco ejes holísticos de agresión y el centro organizador, entonces quedará clara su anatomía general y peligrosidad.



8. Continuidad y fases de la Contra-Revolución de Color en México

La Contra-Revolución de Color en México –es decir, la operación imperial-oligárquica para cambiar/destruir de manera subversiva a un gobierno legalmente constituido (regime change), en este caso al gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y/o su sucesor– se encuentra en su tercera etapa.

La primera ejecución del modelo se dio en el año 2006, cuando el candidato presidencial de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, fue despojado ilegítimamente del triunfo electoral por el Partido oligárquico-neoliberal Acción Nacional (PAN), las mafias del sistema burgués-electoral-judicial y su candidato Felipe Calderón.

La segunda aplicación de la color revolution y del regime change contra el proyecto soberanísta-desarrollista-socialcristiano de AMLO se realizó mediante el fraude electoral del año 2012, llevado a cabo por el Partido de la Revolución Institucional (PRI) y su candidato Enrique Peña Nieto, catalizado nuevamente por las mafias del sistema burgués-electoral-judicial: el Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE), los funcionarios de la Suprema Corte, los corruptos partidos políticos, etcétera.

La tercera fase de la Contra-Revolución de Color contra el proyecto de la Cuarta Transformación (4T) en México, se inició el mismo año del triunfo electoral de AMLO, en 2018, en una reunión conspirativa en la Torre Mayor de la calle Reforma, en la Ciudad de México, destinada a organizar la desestabilización y el cambio forzoso del legítimo gobierno del presidente López Obrador, elegido por el 53.19% (sic) de los ciudadanos mexicanos, mediante la revolución de color y el regime change imperialista-oligárquico-plebeyo.

9. El “Fin táctico primordial: Bloquear Modificación de la Constitución”

Los organizadores principales de la reunión en la Torre Mayor, según testimonio de participantes, fueron Claudio X. González (“en 2018, no necesitamos ni mesías ni iluminados”, Iberoamericana, 27. 10. 2017); y el empresario Gustavo de Hoyos, ex presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), cocreador de la Alianza de los partidos políticos de derecha y centroderecha (PAN, PRI, PRD) con sectores de la “sociedad civil” –Va por México–, a partir de marzo 2020, y aspirante presidencial de la oposición para el 2024.

Dos datos significativos de esa reunión deben mencionarse: a) no había magnates del gran capital, b) que el periódico Reforma fuera definido como la punta de lanza mediática para la Contra-Revolución de Color, destinada a impedir que el proyecto de la 4T de AMLO cambiara el modelo neoliberal establecido y cerrara los accesos corruptos a las finanzas públicas de la Nación.

En una reciente entrevista en “Milenio”, de Hoyos definió con más claridad la génesis y el objetivo del proceso: “Nuestra primera tarea fue reorganizar la oposición, darle una mística ganadora y afortunadamente esto se logró a raíz de que se da a conocer en diciembre de 2020 la coalición Va por México.”

“¿Cuál fue el fin táctico primordial que fijamos para este esfuerzo? Evitar que el oficialismo tuviese por sí mismo la capacidad de modificar la Constitución, ese fue el fin que se planteó como último, más allá de las alcaldías de la Ciudad de México, de tal o cual distrito; el fin primordial fue tener la votación suficiente para que el oficialismo en el segundo tramo del régimen no tuviera la capacidad, como sí la tenía, de modificar la Constitución”.

En buen romance, la esencia de toda Contra-Revolución de Color, definida por su creador Gene Sharp: preservar el amañado y corrupto sistema electoral de la democracia burguesa, que es el punto de ataque fundamental de la Revolución de Color contra un gobierno elegido por mayorías.

10. El INE y la Voz del Amo: la Batalla Decisiva por la Nación

Lo que la Contra-Revolución de Color perfumada expresó en lenguaje diplomático “respetable” –que “en el segundo tramo del régimen no tuviera la capacidad…de modificar la Constitución”– lo decodificó uno de sus sponsors monroeistas más poderosos sin ambages.

El 20 de diciembre, el senador estadunidense Robert Menéndez, presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores, emitió una misiva escrita al secretario de Estado, Antony Blinken, en la cual solicita que el gobierno de Washington plantee al gobierno de México sus serias preocupaciones sobre el “Plan B de la reforma electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador”, dado que su aprobación significaría un riesgo para la “independencia e imparcialidad de futuras elecciones… tenemos la responsabilidad de reunir a la comunidad internacional (sic) para condenar rápida e inequívocamente este retroceso democrático en el extranjero, particularmente entre uno de nuestros socios democráticos más cercanos”, dice la misiva a Blinken, alegando que López Obrador y Morena lanzaron el paquete de reformas a la ley secundaria pese a que a inicios de diciembre su iniciativa legislativa para “desmantelar al Instituto Nacional Electoral (INE)” no obtuvo la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

Esos intentos de subvertir las elecciones incluso pueden “dañar el tejido democrático de la nación americana”, dice el fervoroso filio de cubanos exiliados y entusiasta protagonista de la agresión imperialista contra Cuba, prometiendo seguir trabajando “con la comunidad internacional para expresar nuestro apoyo para salvaguardar la independencia de las instituciones democráticas, algo vital para los procesos democráticos de México”.

Ya en Julio del 2022, como reportó el periódico Reforma bajo el título “Urgen a Biden abordar erosión democrática de México con AMLO” (11.7.), Menéndez había solicitado a Biden que hablara directamente con “López Obrador …Sobre la erosión de una prensa libre e independiente, sobre la independencia del Poder Judicial, sobre los elementos de las cuestiones del aparato de seguridad y su funcionamiento”, porque todos estos elementos “son esenciales para que un país sea gobernado democráticamente”.

11. “Una Disputa por la Nación y el Poder”

El presidente Andrés Manuel López Obrador resumió la esencia del conflicto con los organizadores de la Contra-Revolución de Color en México en la mañanera del 22 de febrero de 2022, refiriéndose a Claudio X. González Guajardo, presidente de la ONG “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI)”, a quien acusó de financiar campañas mediáticas en contra del Gobierno de la Cuarta Transformación por el hecho de tener una postura política diferente a la de los conservadores. Es una campaña mediática porque estamos enfrentando a un “bloque conservador corrupto; a una mafia del poder que dominó el país durante 36 años”. Es “una disputa por la nación y el poder, por parte de los conservadores”.

12. La Hazaña de AMLO

La sociedad capitalista es, como la biósfera en general, un predator-prey system, en que los poderosos más despiadados se comen o esclavizan a los más débiles. En la América Latina neocolonial de la Contra-Revolución de Color los depredadores han configurado la lógica, métodos y tiempos de operación en “su hábitat” con tres estratagemas:

1. La teoría del dominó del científico estadunidense H.W. Heinrich, que estipula que cuando una de las fichas de dominó cae, habrá una reacción en cadena de las siguientes. Se puede impedir esa reacción en cadena eliminando un factor clave. Los triunfos electorales recientes del integracionismo socialdemócrata latinoamericano, la consolidación de la gobernanza de AMLO y las derrotas de Washington en Ucrania y Taiwan, han dado nueva vigencia a esa teoría del domino anti-comunista de la Guerra Fría (Eisenhower et al) en la actualidad latinoamericana.

2. La Operación Condor 2.0, es decir, la ruptura de la cadena formativa bolivariana en el sur del hemisferio Occidental bajo las condiciones del Siglo 21, mediante el mecanismo de la

3. “Revolución de Color”, es decir, el cambio subversivo-forzoso de gobiernos soberanistas que rechazan el vasallaje neocolonial.

Si este proyecto de subversión y golpe de Estado durante cuatro años no ha prosperado en México –como prosperó contra Lula y Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Eduardo Castillo en Perú, el correísta Arauz en Ecuador, etc.– se debe a la destreza política táctica y estratégica del presidente mexicano. AMLO ha sabido desarticular todas las intrigas subversivas de los monroeistas, anti-patriotas y beneficiarios corruptos del ancien régimen.

¡Ojalá que logre conjurar también este último intento de golpe de Estado del Imperio y su nostálgica fauna jurásica neo-porfirista!

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