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Contra la OTAN, sin vacilación

Do Rebelión, 30 de Agosto 2022
Por Lilliam Oviedo



El poder estadounidense utiliza a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, como aparato armado para perpetuar su hegemonía. Sube el nivel de las provocaciones hacia China en un momento en que Ucrania es escenario de guerra.

El intento de ocultar esta realidad convierte al progresismo proclive a pactar con la derecha en instrumento del sistema, y el accionar contra Rusia, lejos de constituir una postura de izquierda, evidencia que ese sector sirve, en términos esenciales, al proyecto imperialista.

Pedro Sánchez y Gustavo Petro se pronunciaron en Bogotá contra la “guerra de Rusia en Ucrania” y condenaron “toda agresión internacional de cualquier país sobre cualquier país”. Nada dijeron contra la OTAN ni contra el agonizante ordenamiento hegemónico que reedita el fascismo intentando perpetuarse.

El documento del encuentro entre Petro y Sánchez y la declaración de la reciente Cumbre de la OTAN, realizada en Madrid en junio pasado, coinciden en el análisis de la situación mundial.

Es obvio que en el Palacio de la Moncloa se ha instalado una pseudoizquierda que valida la deuda del Plan Marshall y en el Palacio de Nariño una izquierda moderada o más bien una corriente ambidextra incapaz de asumir como prioridad el desconocimiento de los réditos del mal llamado Plan Colombia.

Colombia es socio global de la OTAN y el principal aliado de Estados Unidos fuera de la OTAN (con siete bases militares yanquis en su territorio). ¿Por qué no reconoce Petro a la OTAN como brazo armado del colonialismo y a Estados Unidos como agresor?

España asumirá el año próximo la presidencia de la Unión Europea y ha defendido las sanciones contra Rusia.

Una postura similar ha asumido el actual presidente de Chile, Gabriel Boric, quien en la casi desierta Cumbre de las Américas (en junio pasado, en Los Ángeles) manifestó a Joe Biden que las sanciones contra Rusia pueden tener efectos negativos sobre la población, pero no solicitó (y mucho menos exigió) levantarlas. La ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola, aclararía luego que no solicitó levantarlas porque su gobierno condena “la invasión a Ucrania”.

Fue Chile el escenario de la petición de Zelenski a los gobiernos de América Latina de que dejen de negociar con Rusia.

Volódimir Zelenski, presidente en los documentos y en los hechos gobernador, coordinador de mercenarios, rostro de fascistas fabricantes de veneno o marioneta de la OTAN (todo esto es lo mismo), pidió a los gobiernos de América Latina sumarse a las sanciones impuestas a Rusia y cesar todo intercambio con ese país.

Que Ignacio Sánchez, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile y anfitrión, por ello, en el encuentro virtual con Zelenski, se mostrara complacido con la exposición, no es extraño. La postura de Gabriel Boric, solo hay que decir que coincide con la derecha chilena. ¿Casualidad?

¿Por qué Boric, Petro y otros de sus similares aceptan la imposición de Estados Unidos y limitan las relaciones de sus respectivos países con China y Rusia? La obediencia disfrazada es obediencia… Y también da vergüenza…

NO MÁS OTAN

La postura política de Vladimir Putin y los cuestionamientos al sistema político chino no pueden llevar a la coincidencia con la OTAN, que actúa como brazo armado del poder estadounidense y como sostén de la subordinación de Europa.

La Europa que permitió el paso por su territorio de los vuelos clandestinos de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, dirigidos a buscar impunidad para torturar prisioneros, había permitido la expansión de la OTAN en violación a los acuerdos de finales del siglo pasado. ¿Cuál es el papel de esa organización si no el de sembrar guerra y ofrecer garantías a los sectores que fabrican armas, comercian con mercenarios y diseñan programas de exterminio y de asesinatos selectivos?

La pseudoizquierda que se une a las sanciones contra Rusia parece ignorar la ilegal expansión de la OTAN y los crímenes cometidos contra la población en el Donbass desde el año 2014, tras el golpe de Estado contra Viktor Yanukóvich.

¿No está a la vista la manipulación mediática, cuando incluso Amnistía Internacional denuncia las tropelías de los fascistas en Ucrania? ¿No le preocupa al progresismo ambidextro el enorme protagonismo que adquiere el fascismo y el impulso que recibe de los grupos partidarios de la globalización y los representantes del capitalismo antiglobalista, que coinciden en el afán de perpetuar la sociedad de clases?

La guerra en territorio ucraniano es financiada por el poder hegemónico y por socios menores que siguen siendo obligados a actuar como tales. ¿Qué decir de los mercenarios que son en realidad agentes de la OTAN? ¿Cuál es el fundamento teórico para la defensa de la OTAN y del poder estadounidense por parte de grupos y dirigentes progresistas?

La OTAN amenaza la existencia de la especie humana y debe desaparecer.

El momento es de definición. Más temprano que tarde, los pueblos calificarán las posturas y pedirán cuentas…

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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