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“¡Si uno es un traficante o un ladrón en Brasil se le mata!”

El Ateneo libertario Al Margen de Valencia proyecta el documental Alô! Tudo bem?, del periodista Hélios Molina


Do Rebelión, 11 de Maio 2022
Por Enric Llopis



“Amar a los homosexuales, ¡Nadie los ama, OK! Se les soporta”, afirmó el actual presidente de Brasil y candidato a la reelección en los comicios presidenciales de octubre, el militar ultraderechista Jair Bolsonaro.

El exministro de Cultura, Roberto Alvim, fue destituido en enero de 2020 tras pronunciar un discurso público que copió del ministro de Propaganda del III Reich, Joseph Goebbels. “Bolsonaro liberó 1.629 pesticidas en 1.158 días de gobierno” (Resumen Latinoamericano, marzo 2022).

Ataques de la policía militar contra las favelas de Río de Janeiro, defendidos por el entonces gobernador Wilson Witzel (septiembre 2019); la comparación, realizada por Bolsonaro, de la COVID con una “gripecita” (marzo 2020); “La Amazonía brasileña perdió 13.253 kilómetros cuadrados de cobertura vegetal entre agosto de 2020 y julio de 2021”, cifra récord en un periodo anual durante los últimos 15 años (TVE y Agencia Efe, noviembre 2021).

Son algunas de las referencias que aparecen en el inicio del documental Alô! Tudo bem? Brasil, la cultura en descomposición, del periodista Hélios Molina; el audiovisual fue proyectado el pasado 6 de mayo en el Ateneo libertario Al Margen de Valencia. La versión española del audiovisual, de 68 minutos, está accesible desde junio de 2021 en el canal Youtube.

El documentalista y fotógrafo es fundador y redactor jefe de la revista cultural Micmag.net, en la que pueden seguirse sus trabajos; por ejemplo el filme Albanie-oú es tu?,de 2019 y 57 minutos, realizado junto a Joan Salicrú; además en 2018 dirigió el documental Armenia Bye Bye darkness!, de 52 minutos.

Otro de los documentales del periodista es Sube Habana!, de 23 minutos, realizado con Arnaud Palatchi; Hélios Molina trabaja actualmente en la película Barcelona canalla, que comienza en la Revolución de julio de 1936 y concluye en las luchas sociales y culturales del presente. También es autor de la novela Dans la poussière ocre du desert, publicada en 2019.

¿Cómo la extrema derecha se apoderó del poder en el mayor país de América del Sur? Es una de las preguntas a las que trata de responder Alô! Tudo bem? Según el profesor de Historia de las Américas en la Universitat de Barcelona, Luigi Ruiz Peinado, “el fascismo italiano fue el modelo que siguieron las reformas peronistas (en Argentina) y que después pasaron a la dictadura brasileña (entre 1937 y 1945 el Estado Novo liderado por Getulio Vargas).

En concreto, subraya el historiador en la película, “las leyes laborales de Mussolini están en la base de lo que será el Estado moderno brasileño: Trabajo y Fútbol, además del control total sobre el pensamiento de la gente y la consideración del país como una propiedad privada”.

Ruiz Peinado señala otro ejemplo del nexo: “Cuando en Portugal se produjo la Revolución de los Claveles (abril de 1974), el último primer ministro de la dictadura salazarista, Marcelo Caetano, se refugió en Brasil hasta que falleció en 1980” (fue acogido por la dictadura militar brasileña, que dirigió el país entre 1964 y 1985).

“Muy vinculada al gran capital y los cultos evangélicos, la actual extrema derecha brasileña y Bolsonaro tienen como referente a los Estados Unidos (de Trump)”, explica el docente en Alô! Tudo bem?

“Recuperan elementos de la antigua ultraderecha, a los que suman otros totalmente nuevos”, añade el profesor de Historia. Por ejemplo “dicen que si ‘nos dejamos llevar por las teorías feministas, acabaremos sin Familia, sin Patria y sin Dios’”. Hélios Molina complementa esta reflexión con otra de la doctora medievalista por la Universitat de Barcelona, Karen Álvaro Rueda: “Un aspecto importante es la crisis económica, la clase media que pierde su posición y en la que entran muy bien estos discursos, los entiende y acepta”.

Sobre la relevancia de las redes sociales, apunta Ruiz Peinado: “La extrema derecha ha sabido aprovecharlas; Stephen Bannon, exasesor de Trump, fue un genio y lo vio venir, es por donde podían introducirse y lo han hecho; han invertido mucho dinero en las redes, lo que les ha permitido llegar a sitios insospechados; hace unos años en Brasil era complicado tener un teléfono fijo, hoy tienes móviles y te wasapeas con todo el mundo”.

Otro de los testimonios incluidos por Molina es el de la fotógrafa y artista Lita Cerqueira (Salvador, Bahía, 1952), que ha documentado la vida y cultura de la población afro. “¡Si uno es un ladrón o un traficante se le mata! Ahora en Brasil no tienes derecho a la prisión: ¡Tienes derecho a la muerte! No todo el Brasil es igual, en el norte están los cangaceiros y aquí el pequeño ladrón de las favelas que roba muy poco; los que roban el oro o trafican la cocaína con Europa son los amigos del presidente de la República”.

Asimismo un balance crítico es el planteado por la productora y documentalista Mariana Vitarelli: “Aquí lo que hay es autocensura por el miedo a exponerse; los equipamientos culturales están siendo vaciados, la gente tiene miedo y se preocupa por sobrevivir; pueden ser vistos como activistas, y por ello muchos se limitan a la faceta artística, pero otros plantan cara y denuncian lo que está pasando en el país”.

Además de los documentales, en Micmag pueden leerse textos como la entrevista de Hélios Molina a la activista y antropóloga de Polonia, Anna Kurowicka, quien acompaña el movimiento reivindicativo de los indios Pataxós en la región de Porto Seguro (Estado de Bahía).

Denuncias similares se publican en el periódico Brasil do Fato; entre otras, las 60 acciones en el contexto de la Jornada de Luchas en Defensa de la Reforma Agraria, promovida por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST); con la consigna “Por Tierra, Techo y Pan”, el denominado “abril rojo” incluyó marchas, toma de latifundios, reparto de toneladas de alimentos o la plantación de árboles.

El pasado 27 de abril este diario popular daba cuenta del Cuaderno de conflictos en el campo-2021 en Brasil, realizado por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT); registró 1.768 conflictos por el derecho a la tierra, el agua y el trabajo, que afectaron –de modo directo o indirecto- a 897.335 personas; una de las poblaciones más afectadas fueron los indígenas Yanomami, como consecuencia del conflicto con la minería ilegal (buscadores de oro clandestinos en sus territorios): más de un centenar de muertes en 2021.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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