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Raíces nazis de la guerra contra Rusia

Do Rebelión, 28 de Março 2022
Por Rodolfo Bueno 


Hitler fue el séptimo afiliado al Partido Nazi, movimiento que creció como la espuma durante la crisis económica que asoló a la República de Weimar en la década de los veinte del siglo pasado.

Hacia el 30 de enero de 1933, cuando fue nombrado Canciller de Alemania, contaba con la tercera parte de votos del electorado alemán. Hitler fue nombrado a ese alto cargo gracias a la carta firmada por diecisiete grandes banqueros y magnates industriales, que de esta manera le exigieron eso al presidente Hindenburg. Ya en el poder, implantó la dictadura terrorífica del gran capital, que impidió el derrumbe del capitalismo y la revolución proletaria en Alemania. Para el 12 de marzo de 1938, cuando Hitler anexó Austria al Tercer Reich, el pueblo alemán le expresó un júbilo jamás visto antes y para el verano de 1940, luego de ocupar Francia, hasta los perros callejeros derramaban lágrimas de emoción ante este indiscutible líder de la derecha mundial. Hitler aplicó mucha violencia y engaño para unificar a los alemanes y estos le brindaron flores, besos, abrazos y lealtad sin fin.

Y aquí surgen varias preguntas: ¿Qué es el nazismo? ¿Por qué tiene tanto vigor? ¿Por qué no desaparece, pese a que el Tercer Reich fue derrotado por Rusia y sus Aliados el 9 de mayo de 1945? ¿Qué quedó de esa esperanza? ¿Por qué tomó tanta fuerza en Ucrania? ¿Por qué Estados Unidos y la Unión Europea apoyan al gobierno nazi de Ucrania? ¿Cómo es posible que en muchos parlamentos de Occidente se aplauda de pie al presidente de Ucrania y repita en coro sus consignas nazis?

Las respuestas a las cinco primeras preguntas merecen un análisis detenido; se trata de un problema crucial si se intenta impedir que el nazismo se encarne en nuestras sociedades. Según Wilhelm Reich, psicoanalista austriaco de origen judío, no podemos detener a un homicida fascista sin antes percibirlo en nosotros mismos, sin antes comprender a las instituciones sociales que lo incuban; postuló que la violencia social está vinculada a la pobreza emocional. Profunda y muy valiosa reflexión.

Es que lo que pasó en Europa durante el nazismo supera nuestra imaginación, porque no se reduce sólo a Auschwitz sino también al sacrificio de 60 millones de personas, de ellas 27 millones de soviéticos, incluidos 8 millones de ucranianos. Por eso muchos continúan exclamando: ¡Nunca más nazismo! y conservan la esperanza de que la Declaración Universal de los Derechos Humanos impida su propagación. Pero es difícil comprender la esencia del nazismo, vigente en algunas sociedades, y se debe recalcar que la enorme desigualdad social existente prepara el camino para su retorno. Las guerras causan esta desigualdad. Más de un millón de personas murieron en los conflictos desatados por EEUU después del 11 de septiembre de 2001.

Según el expresidente Trump, desplegar tropas en Irak y Afganistán es el peor error cometido en la historia de su país. “Nos gastamos más de siete trillones de dólares en Oriente Medio… y millones de vidas, porque me gusta contar las vidas perdidas en ambos lados de la contienda”, y explica que esto sucedió porque en el Departamento de Defensa “quieren nada más que pelear guerras, para que todas estas maravillosas compañías que fabrican bombas, aviones y todo lo demás estén felices” y que “no es deber de las tropas estadounidenses resolver conflictos antiguos en tierras lejanas de las que mucha gente nunca ha oído hablar”. Cabe señalar que expresiones de este calibre jamás saldrán de los labios del actual mandatario Joe Biden.

Según Rubén Darío, en el hombre existe mala levadura. Tal vez, esto permite que, bajo ciertas condiciones, rompamos con los buenos principios en que fuimos educados y nos convirtamos en delincuentes monstruosos. Esto sucede si de niños no pudimos expresar nuestras necesidades básicas, si nos rechazaron cuando buscamos seguridad y confianza, si nos castigaron por cualquier nimiedad, si nuestros méritos no fueron reconocidos nunca. Parece que hay muy poca diferencia entre la gente corriente y si toda la población de un país es humillada por una injusticia, la mala levadura común genera y desarrolla al potencial asesino -que cada individuo lleva en su interior-, que con el resto de los miembros de la sociedad descarga su odio contra el enemigo que la autoridad le presenta.

En el libro “La psicología de masas del fascismo”, Wilhelm Reich dice: “En lo que hace al carácter del ser humano, el ‘fascismo’ es la actitud emocional básica del ser humano oprimido, característico de nuestra civilización mecanizada”. Estos fueron los factores que empleó el nazismo en Alemania: revanchismo, odio a los judíos, a los rusos y al comunismo. Algo semejante a lo que hoy pasa en EEUU, donde, con ayuda de la propaganda contra Rusia, se pretende ocultar sus grandes y graves problemas sociales, los mismos que el Presidente Biden no sabe cómo resolver.

Es posible que las dos últimas preguntas sean respondidas por el ingreso de Joe Biden a la Casa Blanca, porque desde entonces los Neocon, sector elitista de la ultraderecha norteamericana, que pretende mantener a toda costa la hegemonía global de EEUU, controla todos los resortes del poder de ese país y su política, igual que la de Hitler, consiste en destruir a Rusia. Hoy, el mundo vive bajo la amenaza de que se desate la guerra entre EEUU y Rusia, que inevitablemente sería nuclear.

Los Neocon intentan “imponer a Rusia la voluntad de Estados Unidos y el Imperio Británico”, resucitando “La Operación Impensable”, el plan inglés para atacar a la Unión Soviética, que fue ordenado por Churchill a finales de la Segunda Guerra Mundial y que en ese entonces fracasó e igualmente va a fracasar ahora. Este es el meollo de la actual crisis y posibilita entender las exigencias de Moscú.

Rusia expuso a fines de 2021 sus propuestas de estabilidad estratégica, que garantizan la seguridad de todo el mundo, en las que exige que Ucrania y Georgia no ingresen a la OTAN, tal como está determinado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, en la que cincuenta y siete países firmaron una declaración según la cual ningún Estado puede ‎garantizar su seguridad en detrimento de la seguridad de los demás, lo que es incumplido por la OTAN. Moscú advirtió que el deterioro de la situación actual traería consecuencias imprevisibles y nefastas para la seguridad mundial.

Rusia intentó de manera persistente y paciente llegar a un acuerdo con EEUU y la OTAN, pero en lugar de recibir una contestación directa y clara sobre los principios de la seguridad igualitaria e indivisible, expuestos en cada uno de los artículos de los proyectos que presentó, sólo encontró mentiras cínicas e intentos de presión y chantaje. La OTAN nunca dejó de expandir sus posiciones y se acercó cada vez más a las fronteras rusas. Por eso, Rusia exige la retirada de la OTAN de Europa central y ‎oriental, pues considera que se deben cumplir los tratados que se firmaron.

En lugar de tomar en cuenta las exigencias de Rusia, EEUU y la OTAN alentaron y autorizaron a los gobernantes de Ucrania para que ataquen el Donbass, zona habitada por rusos, mediante el desmesurado suministro de armamento letal. Se recuerda que en el este de Ucrania, a partir del 12 de abril de 2014, se desarrolla “La guerra del Donbass”, enfrentamiento armado que es la reacción al sangriento golpe de Estado de Euromaidán y que condujo a la declaración de independencia de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

El 24 de febrero de 2022, el Presidente Putin anunció la decisión de enviar tropas rusas a Ucrania, para destruir a los grupos nazis y desarmar a ese país, que ahora último amenazó con fabricar armas nucleares. Rusia ya había advertido en numerosas ocasiones que sería reprimido todo intento del gobierno ucraniano de doblegar por la fuerza al Donbass. No podía permanecer impávida mientras los nazis de Ucrania masacraban a millones de rusos de Donetsk y Lugansk, tuvo que hacer lo que hizo, reconocer sus independencias, prestarles apoyo militar y económico, sin que le importe el costo de dar este paso. No hacerlo, hubiera significado permitir que en su frontera se consolide un régimen nazi, con capacidad de fabricar armas atómicas, y que fueran exterminados los millones de rusos que viven en Ucrania, como ha estado sucediendo desde hace ocho años.

Falta por ver en qué va a terminar este conflicto. Según el Presidente Putin, a EEUU no le importa la seguridad de Ucrania, su tarea principal es doblegar a Rusia, para que viva bajo reglas estadounidenses, y frenar su desarrollo científico tecnológico que, en muchos campos, le lleva algunos años de ventaja; Ucrania es únicamente el peón de sacrificio para lograr este objetivo. Con la operación militar de Rusia en Ucrania, EEUU obligó a que la UE le acompañe en sus sanciones ilegales contra Moscú y frenó sus deseos de independencia. Pero Rusia no será derrotada, tiene con que vencer a Biden y los Neocon. La justicia tarda en llegar, pero llega.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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