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Tren al futuro: próximas paradas Colombia y Brasil

Do Rebelión, 01 de Fevereiro 2022
Por Anisio Pires 



Los pueblos cansados de tantos descarrilamientos provocados por los enemigos de la humanidad, ahora son más sabios a fuerza de sufrir, resistir y luchar. Ahora quieren vencer.

En Nicaragua el terrorismo que produjo en el 2018 más de 240 muertes fue incapaz de derrotar la conciencia del pueblo. El 7 de noviembre de 2021 eligieron al Comandante Daniel Ortega con más del 75% de los votos y una participación histórica superior al 65%. El cuento de los “presos políticos” es completamente falso. Cayeron presos algunos políticos delincuentes que recibían financiamiento externo para desestabilizar el país. Dar credibilidad a los inventores de “las armas de destrucción masiva” en Irak es pura estupidez.

En Cuba ya nadie se acuerda del show montado entre el 11 y el 17 de julio del 2021. Agentes “cubanos” al servicio de EE.UU. manipularon a unos pocos incautos a través de una poderosa operación en las redes sociales, pretendiendo mostrar al mundo el “descontento contra la dictadura cubana”. El Presidente Díaz-Canel marchó junto al pueblo en La Habana desmontando la mentira. Meses después (15nov) una tal “Marcha Cívica por el Cambio” fue tan real que se esfumó al cruzarse con el Unicornio Azul de Silvio Rodríguez.

Venezuela, asediada como Cuba, también viene resistiendo, luchando y venciendo desde que Obama la declaró en el 2015 “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de EE.UU.”. La campaña mundial contra “la dictadura venezolana” fue derrotada en las elecciones del 21 de noviembre de 2021. Las fuerzas bolivarianas unidas, ganaron 19 de 23 gobernaciones y 205 alcaldías de 322. Con el objetivo de hacer de la Revolución Bolivariana un proceso irreversible, el presidente Nicolás Maduro anunció (15.01.22) un nuevo Plan de Transición al Socialismo 2022-2030 basado en tres nuevas R que se suman a la Revisión, Rectificación y Reimpulso que había propuesto el Comandante Chávez. El presidente las denominó “3R.Nets” y estas serían: “Resistencia frente a las agresiones imperiales, Renacer del espíritu original de la Patria y el Revolucionar permanente para hacerlo mejor”.

Honduras, después de 12 años de dura resistencia, recuperó su dignidad construyendo una formula unitaria que eligió a su primera mujer presidenta. Con una participación superior al 65%, Xiomara Castro ganó con más del 51% de los votos, sacándole casi 20% de ventaja al candidato de la derecha en el poder. El pueblo ignoró la campaña de miedo sobre el peligro “chavista-comunista”. Eso solo funciona ahora en la mente anestesiada de unos pocos.

Chile tuvo su turno el 19 de diciembre de 2021. La represión a las protestas sociales que arrancaron en el 2019 no pudieron con el despertar del pueblo. La farsa del “modelo chileno” cayó y la represión carabinera que hizo mucho daño no asustó a los chilenos. Con más del 55% de los votos, Gabriel Boric derrotó al representante del pinochetismo. ¡Allende vive!

La primera parada del 2022 será en Colombia el 29 de mayo. La posibilidad de que el régimen narco-paramilitar uribista llegue a su fin es muy real, a pesar de la historia de violencia de la truculenta oligarquía colombiana. El desempleo, el hambre y la miseria, han sido exponencialmente agravados por los desplazamientos sociales, la pandemia y la barbarie sistemática de asesinatos de dirigentes populares y de exguerrilleros que depusieron las armas con los acuerdos de Paz que no han sido respetados. Colombia tiene décadas convertida en un horripilante campo de concentración, bajo el silencio cómplice de los defensores de los DDHH que condenan a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Mismo así, las movilizaciones sociales que sacudieron al país desde mayo de 2021 no han parado un solo día. El pueblo colombiano adquirió un admirable coraje frente a la muerte. Sigue luchando a pesar de las masacres casi diarias a manos de las fuerzas militares y policiales, de sicarios y grupos paramilitares. La expresión político-electoral del clamor popular por cambios está siendo encabezada por Gustavo Petro. En décadas, sería el primer presidente que no representa a la oligarquía entreguista y asesina. Los humanistas del mundo tenemos que trabajar por su victoria.

La segunda parada del 2022 será en Brasil, ¡Lula Presidente!

Sin duda, las elecciones del próximo 15 de octubre en el gigante latinoamericano son las más importantes y estratégicas para nuestro continente y para el nuevo giro multipolar que atraviesa el mundo. Todos saben que la contrarrevolución golpista que destituyó a la presidenta Dilma Roussef y que encarceló a Lula, estuvo motivada por la necesidad norteamericana de neutralizar el papel de Brasil en el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), al cual Argentina podría sumarse. Por eso fue facilitada la llegada al poder en Brasil de un neo fascista como Bolsonaro, algo menor para los estadounidenses que ya habían organizado el violento golpe de estado del 2014 en Ucrania, buscando la desestabilización continuada de Rusia (que amenaza hoy la paz mundial). Lula aprendió la lección y ahora lo sabe bien: “Tengo muy claro el papel histórico de EE.UU.”.

Quienes critican a Lula no entendieron varios mensajes que dio en su extraordinaria y emotiva entrevista del 19 de enero de este año. Se dijo afortunado por todo lo que ha vivido y logrado a sus 76 años y por eso mismo afirmó: “todo lo que yo haga de aquí en adelante tiene que ser despojado de mi visión personal”. Una generosidad que reforzó con la amplitud de su perspectiva: “Yo sueño grande para despertarme grande, para hacer cosas grandes en este país”.

Con los pies en la tierra, Lula alertó que ante el “descalabro” producido por Bolsonaro, reconstruir a Brasil “no será fácil”. El país que recibirá en el 2023 estará “muchísimo más destruido que el Brasil de 2003”, cuando llegó por primera vez a la presidencia. Por eso y por la necesidad de hacer política para los nuevos tiempos, Lula les dice a los ortodoxos que él está viendo un mundo “más colorido” que necesita de mucha paciencia y sabiduría para enfrentarlo. Sin embargo, la clave de todo está en la altura moral de su compromiso. Lula dejó bien claro que su prioridad será “el pueblo brasileño, el pueblo trabajador, la clase media baja”. Y para quien crea que solo se trata de una promesa de campaña, declaró su “compromiso de fe”: “Yo viví en un cuarto-cocina con 13 personas, entonces yo tengo consciencia de lo que ese pueblo está pasando. Yo no puedo mentir”. “Yo no puedo querer ser presidente de la república para resolver el problema del sistema financiero, para resolver el problema de los empresarios, para resolver el problema de aquellos que se hicieron más ricos en la pandemia. Solo hay una razón de que yo sea candidato a presidente de la república. Es para tratar de probar que este pueblo puede volver a ser feliz”. Por eso nosotros que luchamos por el futuro, confiamos plenamente en Lula.

En un mundo donde se usa la mentira para encarcelar, destruir y asesinar, Lula es auténtico, de verdad, con cuerpo y alma. Todo Lula respira humanidad. Es la esperanza de un pueblo. Con su victoria ganará Brasil, la Patria Grande y la humanidad que quiere Justicia y Paz.

Anisio Pires, sociólogo venezolano (UFRGS/Brasil), profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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