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Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza

Do Deisnformémonos, 31 de Dezembro 2021
Por Inés Durán Matute Y Rocío Moreno



Compartimos el libro «Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza», escrito por la activista y académica Inés Durán Matute y la historiadora y defensora del pueblo coca Rocío Moreno, en el marco del próximo 28 aniversario del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza

Al recordar la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, comprendemos cómo este momento fue crucial y esperanzador para los pueblos originarios y para gran parte del México de abajo. Muchos pueblos y personas vimos en la lucha zapatista la nuestra, al igual que nuestras problemáticas, demandas, palabra e historia. Ustedes, zapatistas, lograron desnudar el racismo institucional que corre por las venas del Estado “moderno” mexicano desde su origen.

Nos “recordaron” la existencia de “los indios” y nos “expusieron” las condiciones en las que millones vivimos día a día frente a un Estado represor, depredador y explotador. Las iniciativas, declaratorias, comunicados, acciones y propuestas que han promovido desde hace más de 27 años de vida pública, nos enseñan la diversidad y magnitud de sus esfuerzos colectivos ante los embates que se sufren en el campo y la ciudad, aquí y allá, hoy y ayer. Desde aquel 1° de enero han llenado de esperanza a un pueblo hambriento de justicia y han demostrado que la 
creación revolucionaria es una potente herramienta para la construcción de otros mundos. Ustedes, zapatistas, no piensan únicamente en la realidad de sus pueblos o de Chiapas, sino que se entienden como parte de algo más grande. De esta manera, generan iniciativas haciéndonos, a la diversidad que somos, parte de ellas.

Una de estas es el Congreso Nacional Indígena (CNI) creado el 12 de octubre de 1996. Este espacio nació aquel día, cuando en el zócalo de la Ciudad de México, la comandanta Ramona pronunció estas palabras: “Llegamos hasta aquí para gritar, junto con todos, los ya no, que nunca más un México sin nosotros”.2 De esta manera, se constituyó el CNI como “La Casa de Todos los Pueblos”. Se trata de un espacio al margen de los partidos políticos donde se construyen posicionamientos ético-políticos para poder avanzar en la autonomía y autogestión en cada una de las comunidades. No es un lugar físico, sino más bien un espacio de encuentro, reflexión y articulación de luchas. Ahí confluyen las resistencias de los pueblos originarios y se organizan en red, donde cada una construye y camina con su historia, su tiempo y problemáticas. Podemos observar a lxs yaquis defendiendo su río, a lxs seris protegiendo el paraíso de Isla Tiburón, a lxs nahua de Ostula recuperando Xayakalan, a lxs binnizá frenando eólicas y denunciando al Corredor Interoceánico, a lxs purépecha en Cherán organizándose a través de sus fogatas, a lxs nahua en el centro del país enfrentando al Proyecto Integral Morelos, a lxs wixárika cuidando Wirikuta y los demás sitios sagrados, a lxs coca posicionadxs desde su isla Tlaltequepeque, a lxs mayas impidiendo el paso al mal llamado Tren Maya o a las propias comunidades zapatistas y los tantos pueblos más que defienden la vida. Ya son 25 años de hacer comunidad con esta diversidad de pueblos y aliados para detener el racismo, el despojo, la explotación y la muerte.

Para ustedes, desde un inicio, la organización desde abajo y a la izquierda ha sido su objetivo. Sin embargo, el año pasado, nos sorprendieron queriendo llevar esta acción más lejos. Cuando el Subcomandante Moisés anunció que emprenderían una Travesía por la Vida recorriendo los cinco continentes, nos recordaron que las soluciones —no solo a una pandemia, sino a todo lo que nos aqueja— se construyen en colectivo, por lo que hay que depositar nuestras energías para encontrarnos, conocernos y enlazarnos. Esta travesía busca crecer las redes de resistencia y rebeldía mediante la escucha, el diálogo, la denuncia y la organización. Convocan a todxs aquellxs que estén dispuestos a luchar por la vida, sin importar nacionalidad, color, creencias, cultura o lengua. En pocas palabras, nos muestran la urgencia de organizarse globalmente, abrazando la diferencia, para colocar la vida en el centro y no bajo el dominio del mercado. Aún sabiendo lo que ustedes, zapatistas, han abonado a la construcción de otros mundos, quisimos como homenaje escribir sobre la forma en que han inspirado durante años a las comunidades organizadas del CNI. Nos motivó mostrar la forma en que desde un ini­cio han caminado y estimulado la comunidad y la es­pe­ran­za. Esto con el fin de vislumbrar cómo hoy cultivar la vida requiere que rompamos los tiempos y espacios del capital planetariamente.

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