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La gran desigualdad violenta la existencia de millones de seres humanos

Una reflexión para Navidad


Do Rebelión 24 de Dezembro 2021
Por Cristóbal León Campos




Cada año escribo para estas fechas una tipo de reflexión sobre algunos de los aspectos que considero relevantes para el devenir inmediato de la humanidad.

No son letras cargadas de pretensión, pero sí son palabras que surgen de la preocupación cotidiana referente a los acontecimientos circundantes, la intensión es recordarnos que no únicamente estas “noches buenas” son lo que se vive en el mundo, esto, debido a la gran desigualdad que violenta la existencia de millones de seres humanos y, como sabemos, tan solo ahora la variante Ómicron se ha convertido en una alerta muy preocupante emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre las crecientes estadísticas del número de contagios y fallecimientos que el Covid-19 sigue provocando.

La desigualdad referida puede observarse –como hemos dicho antes- en los procesos de vacunación, siendo estos un espejo muy claro de la injusticia que asola a la humanidad, ya que países desarrollados han iniciado la aplicación de una tercera dosis del antídoto, cuando todavía hay otras naciones que no han logrado cubrir la demanda de vacunación en una primera inyección para su población, y claro, estos últimos pertenecen a los países subdesarrollados que se encuentran en las llamadas periferias del “desarrollo y la modernidad” capitalista.

Es justo y necesario traer a estas líneas nuevamente el tema de la migración, pues como hemos visto, las políticas entre los gobierno fronterizos de América del Norte no han cambiado ni se han suavizado para dar una verdadera solución, muy al contrario, se siguen implementado formas de represión, contención y expulsión de los y las migrantes, sin importar sus condiciones de salud, edad, género, ni ninguna otra, la discriminación y la deshumanización gubernamental se manifiestan a la hora de emitir comunicados en un supuesto tono de “preocupación” frente a los medios de comunicación, pero a la hora real de extender la mano ésta es retirada para poner en su lugar el garrote y el desprecio de quienes únicamente buscan una vida mejor a la que no tuvieron absceso por las condiciones extremas de existencia a las que fueron condenados por este sistema que los segrega por el simple hecho de existir.

En países como México la pandemia y la pobreza extrema han dado cauce a la revelación de un sinfín de injusticias que ya se anunciaban, pero que por una u otra razón, o por uno u otro interés, permanecían silenciados. Por ello considero que estos tiempos deben servir para pensar y repensar qué sociedad queremos y hacia dónde consideramos debemos avanzar para garantizar un desarrollo cabal de la humanidad, como podemos constatar, las desigualdades se incrementaron y el pico de la crisis económica aún no se siente, la cuesta de enero, la precariedad y la carestía, junto a la inflación desmedida por los ciclos de auto-regulación “libre” de la economía capitalista, nos ponen en la cuerda floja, ya que o tomamos conciencia colectiva para el mejoramiento de la vida de los y las trabajadoras, o seguiremos padeciendo interminablemente las condiciones extremas de vida que tiene a millones de seres humanos en una situación alarmante. Sea uno creyente o no, esta y otras fechas son una oportunidad para reorientar el rumbo y satisfacer los elementales derechos de la humanidad, solo así, podremos hablar de ¡felices fiestas!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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