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Zemmour y el apagón ideológico-cultural

Do Rebelión, 16 de Outubro 2021
Por Alejandro Teitelbaum



En el inicio de la campaña para la elección del futuro presidente de Francia, asistimos a una situación inédita: el debate gira en torno a las declaraciones del no-candidato Eric Zemmour, que parece haber sido colocado por el capital hegemónico como peón o comodín en el póker electoral, para asegurar la continuidad del sistema existente, sea quien sea el elegido. Macron, subalterno del capital financiero, o algún otro.

No hay duda de que las declaraciones de Zemmour están inspiradas en la basura nazi-fascista.

Veamos.

Zemmour contrapone el Estado de Derecho, que para él es el gobierno de la oligarquía judicial y los «textos vagos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos». con lo que él llama el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. El gobierno del pueblo que reivindica Zemmour es el propugnado por el derecho nacionalsocialista alemán (nazi) en el que la noción de pueblo es racial, ya que el pueblo se compone únicamente de arios puros con exclusión de mestizos y otras razas inferiores. Y la ley escrita se subordina al «sano sentimiento del pueblo» («gesundes Volksempfinden») organizado en torno a la idea básica Ein volk, ein Reich, ein Führer (un pueblo, un Estado, un líder»).

Con esta plataforma, Zemmour habla de la inmigración y declara -manipulando cifras- que Francia está desbordada por la inmigración y corre peligro de morir como Nación.

Así, Zemmour no sólo trata de convencer apoyándose en las ideas de la «bestia inmunda», sino que también intenta aterrorizar a sus oyentes y lectores prediciendo la muerte inminente de una Francia abrumada por los inmigrantes. Y se sabe que la gente aterrorizada es incapaz de razonar.

El hecho de que Zemmour -un hombre sin envergadura- emita tales eructos, no tiene en si gran importancia.

Pero para que Zemmour pueda desempeñar eficazmente su papel de peón o comodín en la campaña electoral, el brazo comunicacional del poder político y económico, los oligopolios mediáticos, le proporcionan mucho «tiempo de cerebro humano disponible», como dijo en 2004 Patrick Le Lay, entonces director general de TF1, en relación con la publicidad de Coca Cola.

Y la inmensa mayoría de la clase política dedica gran parte de su tiempo a comentar los dichos de Zemmour, ignorando los verdaderos problemas sociales, políticos, económicos, culturales, educativos (contenido y calidad de la educación), ecológicos y de salud pública que sufre el pueblo francés desde hace décadas y que Zemmour ignora como si no existieran. Pero que forman parte de la vida cotidiana de los franceses. Esta clase política quiere conseguir el voto de los ciudadanos, guiada por la estrategia «más a la derecha que yo, te mueres».  Y que no excluye como hipótesis aumentar la escalada represiva del macronismo si las mayorías populares reaccionan masivamente para cambiar radicalmente un sistema en avanzado estado de descomposición.

Pero lo preocupante es que cierta parte de la población (inflada en sondeos manipulados para orientar el voto de los indecisos) adhiere a estas abominaciones.

Hay reacciones saludables como las que se esfuerzan por recordar el monstruoso periodo de nazi fascismo que vivió Francia bajo la ocupación alemana ayudada por los colaboracionistas del régimen de Vichy dirigido por Pétain y sus milicias.

Pero este enfoque es, en parte, erróneo, pues no se trata simplemente de una repetición de los inicios del nazi fascismo en los años 30.

Otro enfoque erróneo, por ser parcial, es el de quienes se dedican a estudiar detalladamente los escritos y dichos de Zemmour como lo harían los estudiosos del Corán o de la Biblia.

Lo que hay que hacer es investigar y descubrir las raíces de esta pandemia ideológica, analizando los múltiples factores que determinaron su aparición y rápida propagación.

Es, de hecho, el resultado de un proceso iniciado hace casi medio siglo con la desintegración de la izquierda y la progresiva ocupación del espacio ideológico cultural por corrientes que han adulterado la historia y enterrado el pensamiento lógico, racional, humanista y revolucionario condensado en la Enciclopedia, o Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, elaborada bajo la dirección de Diderot y d’Alembert. Y que la Revolución de 1789 llevó al terreno de los hechos.

La transición gradual de la Ilustración a las tinieblas fue bien resumida hace 41 años en la portada del número 392 de enero de 1980 de la revista Critique: L’année politique philosophique – le comble du vide. (El año político filosófico-El colmo del vacío). Donde, en la página 52, se puede leer la siguiente frase – con tono irónico – de Jacques Bouveresse:

«Hubo un tiempo en que alguien que hubiera utilizado casi exclusivamente categorías tan relativas y subjetivas como el placer o el aburrimiento para justificar sus adhesiones y exclusiones filosóficas habría sido tomado por un amable bromista y se le habría invitado amablemente a ocuparse de otra cosa. Pero, gracias a Dios, esto no ha durado mucho tiempo. Además, hay que ser justos con Benoist y reconocer que no ha inventado nada en este campo. Desde hace tiempo, las voces más autorizadas e influyentes nos explican que la filosofía no tiene peores enemigos que el espíritu de seriedad, el deseo de verdad, la lógica, el gusto por la precisión y el ridículo deseo de justificar lo que se afirma con verdaderos argumentos…»[2].

Los portavoces de estas corrientes ideológicas regresivas dominantes son, entre otros, Michel Foucault, Bernard Henry Lévy, Alain Finkelkraut, André Gluksman y Alain Badiou[3]. Todos ellos están impregnados de la filosofía heideggeriana[4].

Nos centraremos en Michel Foucault, que sigue siendo un «maître à penser» y es una especie de modelo representativo de las ideologías dominantes en Francia.

Michel Foucault se ha declarado heredero de las ideas de Heidegger y Nietzsche:

«Todo mi desarrollo filosófico ha estado determinado por mi lectura de Heidegger. Pero reconozco que es Nietzsche quien se ha impuesto»[5].

Foucault coincidió con Heidegger en rechazar el «humanismo burgués» que, según este último, con su antropocentrismo y racionalismo restringe la libertad de «pensar el ser».

John Weightman, que fue profesor de Lengua y Literatura Francesas en el Kings College de Londres y en el Westfield College de la Universidad de Londres, en un folleto titulado No entender a Michel Foucault, (en español: http: //www.arcadiespada. es / wp-content / uploads / 2008/08 / fuco.doc) se centra en el análisis del libro de Foucault Las palabras y las cosas. Weightman escribe que en la prosa literaria francesa y en la escritura académica, era raro que un pensador se permitiera la falta de lógica o la oscuridad en la presentación de sus ideas y que esta tradición desapareció con personas como Barthes, Lacan, Foucault y Derrida, que provocaron un cambio que alcanzó rápidamente a sus numerosos seguidores. En algunos campos especulativos, la tradicional claridad francesa fue sustituida, en diversos grados, por la oblicuidad, el preciosismo y el hermetismo. Este «caos expositivo foucaultiano», como lo llama Weightman, es sin embargo coherente con la idea de libertad de Foucault, que consiste en liberar el pensamiento de todas las ataduras, incluidas las impuestas por el racionalismo y el pensamiento lógico.

Howard Richards, profesor de investigación de filosofía en el Earlham College, Richmond, EE.UU., en una clase que impartió en la Universidad de Chile el 23 de octubre de 2010 con el título Michel Foucault hoy[6], hizo un amplio retrato de él. En un pasaje, dijo:…. «Cualquier lector de cualquiera de las obras de Foucault, en cualquier momento de su vida, se sorprende, o debería sorprenderse, por su total indiferencia hacia lo que solemos llamar (con vulgar simplificación) el método científico… Sin embargo, el mundo académico considera a Foucault un experto en los diversos temas que ha estudiado: psiquiatría, medicina, historia de la ciencia, sistema penal, diversos aspectos de la política, jurisprudencia, historia, economía; sexualidad, y otros”.

Esta es la alfombra roja tendida que ha hecho posible la aparición de fenómenos aberrantes como el caso Zemmour.

Como señala Accardo, esta hegemonía ideológico-cultural se mantiene y consolida también de forma más sutil y menos visible a través de todas las actividades humanas, sociales, culturales, ideológicas e incluso científicas, formateando la conciencia de la gran mayoría de las personas[7].

Esto ha contribuido a la pérdida de terreno para el pensamiento lógico y racional. La consecuencia ha sido el aumento del irracionalismo, el abandono de la reflexión y la pérdida del pensamiento crítico. El uso excesivo de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos y la twitterización del lenguaje contribuyen eficazmente a ello[8].

Esto ha sucedido porque en cada época las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes, que disponen de los mecanismos adecuados para ello.

En efecto, en los medios culturales, ideológicos, políticos, científicos y «comunicacionales», existe una especie de selección o jerarquía -entre espontánea y provocada- del prestigio o fama de determinadas personas, donde casi siempre ocupan los primeros puestos -y se benefician de una «discriminación positiva» en cuanto a cobertura mediática, puestos de trabajo, subvenciones y recompensas- quienes tienen en común que no cuestionan el actual sistema capitalista y lo consideran como inmodificable e inherente a la sociedad humana:no hay alternativa (el TINA thatcheriano). En Francia, los portadores de estas ideas han aprovechado su posición dominante para sustraer del medio en el que actúan (universitarios y otros) el método de investigación de los fenómenos sociales, que consiste en el estudio desprejuiciado de las estructuras socioeconómicas, que generan clases antagónicas de explotadores y explotados, y para imponer el cuasi monopolio de sus ideologías irracionales y conservadoras.

Tal vez se pueda empezar a salir del atolladero si la gente comienza por leer:

1) Las palabras escritas en los frontones de los ayuntamientos de Francia: Liberté, Égalité, Fraternité; 2) Los primeros párrafos de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789; y

3) El preámbulo y el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cierran un rato el móvil, apagan la televisión y se ponen a pensar, razonar y reflexionar sobre el contenido profundo de esos textos y cómo ponerlos en práctica, ya que son los valores que hay que defender y por los que hay que luchar[10].

Notas:

[1] Zemmour utiliza el mismo estilo épico impregnado de racismo que imperaba en el Tercer Reich. Véase Victor Klemperer, Lingua Tertii Imperii, La lengua del Tercer Reich. Reflexiones de un filólogo. Editorial Minúscula, Barcelona, 2001. Véase también Alejandro Teitelbaum Servidumbre involuntaria y manipulación de las mentes -https://jussemper.org/Inicio/Recursos/Info.%20econ/Resources/ATeitelbaum-ServidumbreInvoluntaria.pdf.

Este es el estilo utilizado por Heidegger (inspirador de los filósofos franceses más influyentes) en su discurso al asumir el rectorado de la Universidad de Friburgo en 1933. El texto completo del discurso de Heidegger puede encontrarse en español en http://www.heideggeriana.com.ar/textos/textos.html

Hay que recordar que Heidegger pronunció este discurso cuatro meses después de la investidura de Hitler como Canciller del Reich, el 30 de enero de 1933. Y que su profundo antisemitismo se reveló claramente cuando se publicaron sus Cuadernos Negros en 2014.

[2] Bouveresse ha escrito un libro sobre este tema: Prodiges et vertiges de l’analogie. Ediciones Raisons d’Agir. 1999.

[3] A. Badiou, antiguo maoísta y presunto ultraizquierdista, que afirma sin vacilar en el libro Heidegger: nazismo, mujeres y política, que «Heidegger es el mayor filósofo del siglo XX».

[4] Heidegger postula el fin del humanismo heredado de la filosofía griega por los enciclopedistas franceses y sus fundamentos filosóficos antropocéntricos y racionalistas. Sin embargo, Heidegger no propone un nuevo humanismo, sino el paso de un «animal racional» a un ser que piensa el ser «donde el ser es capaz de ser un pensamiento». Esto significa un tránsito que estaría reservado para aquellos que son capaces de «ser pensantes». Es decir, los «arios puros», con exclusión de las «razas inferiores»: judíos y otros.

Hay, pues, una coherencia en toda la obra de Heidegger, entre su irracionalismo con tintes teológicos y místicos y sus ideas elitistas y racistas, predicadas desde la cátedra del rector de la Universidad de Friburgo en 1933/34, con el carné del partido nazi en el bolsillo.

[5] Foucault, Dits et Écrits, Gallimard, París 1994, pág. 1522. Citado por Aymeric Monville, Misère du nietzschéisme de gauche, de Georges Bataille à Michel Onfray. Les Editions Aden, Bruselas 2007, pág. 66.

[6] http://agitandolasneuronas. blogspot. fr/2011/01/howard-richards-michel-foucault-hoy. html

[7] Alain Accardo, Nuestra servidumbre involuntaria, Edit. Agone, Francia, 2001, pág. 50 y ss.

[8] Michel Desmurget proporciona estadísticas sobre los efectos extremadamente nocivos de la televisión, el consumo excesivo de los videojuegos y el uso de twitter en los niños y adolescentes franceses. Ver : Desmurget, TV Lobotomie, la vérité scientifique sur les effets de la télévision, Edit J’Ai Lu, París, reimpresión septiembre 2013 y Michel Desmurget, La fabrique du crétin digital. 2019.

[9] Alejandro Teitelbaum, La Democracia «Representativa» en Estado de Descomposición Avanzada

https://jussemper.org/Inicio/Recursos/Democracia%20Mejores%20Practicas/Resources/ATeitelbaum-DescomposicionDemoRep.pdf

[10] No los que las élites gobernantes invocan vagamente sin definirlos como «valores (valeurs) de la República». Creemos que están cometiendo un lapsus, porque lo que defienden es a los ladrones (vOleurs) de la República, como ha quedado más claro que nunca con la gestión de la pandemia que ha hundido a multitudes en la miseria y ha enriquecido exponencialmente a la Big Pharma, a sus accionistas y a una ínfima minoría de los más ricos.

Al respecto puede verse:

-Apropiación del conocimiento y beneficios de Big Pharma en la época del coronavirus – CADTM

http://www.cadtm.org/L-appropriation-des-connaissances-et-les-benefices-du-Big-Pharma-au-temps-du

-La pandemia como revelador de una crisis general y prolongada del sistema capitalista. El caso de Francia.

https://www.jussemper.org/Inicio/Recursos/Info.%20econ/lapandemiacomoreveladordeu.html

Blog del autor: https://blogs.mediapart.fr/aleteitelbaum/blog/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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