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Una oportunidad perdida

Los derechos de la naturaleza se eliminan del nuevo borrador del Marco Global para la Biodiversidad Post-2020


Do Rebelión, 4 de Julho 2021
Por Rachel Bustamante: Common Dreams;Traducido por Eva Calleja


 [Bosque de pinos en Suecia. (Foto: Peter Lesseur / EyeEm/ iStock)]

Esta eliminación no es solo una oportunidad perdida, también dificulta la capacidad del marco para implementar cambios transformadores que reviertan la desenfrenada pérdida de biodiversidad e incentiven el cambio sistémico que se necesita con urgencia en nuestra crisis medioambiental.

El 12 de julio la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) publicó el primer borrador del marco global para la biodiversidad post-2020, eliminando lo que puede decirse es la disposición más importante: “considerar, cuando sea apropiado, los derechos de la naturaleza,” reemplazando esta frase por “utilizando medidas basadas en derechos” Este marco hubiera sido el primer tratado internacional en reconocer los derechos de la naturaleza.

Sin duda fue notable que los derechos de la naturaleza se incluyeran en el “borrador cero” del marco, publicado el 17 de agosto de 2020. La inclusión de los derechos de la naturaleza en ese momento fue admirable y mostró un espíritu pionero para la protección de la biodiversidad. Aunque la eliminación es lamentable, todavía hay tiempo de volver a incluirlos en el marco antes de que se adopte en octubre.

Esta eliminación no es solo una oportunidad perdida, también dificulta la capacidad del marco para implementar cambios transformadores que reviertan la desenfrenada pérdida de biodiversidad e incentiven el cambio sistémico que se necesita con urgencia en nuestra crisis medioambiental

El Convenio sobre la Diversidad Biológica es un instrumento legal internacional ratificado por 196 países. El marco global para la biodiversidad post-2020 es un conjunto de objetivos y planes sobre biodiversidad acordados para su implantación que estará listo para su potencial adopción en la quinceava reunión de la “Conferencia de las Partes” del CBD (COP-15) prevista para este octubre en Kunming, China. Para llevar a cabo la visión de la humanidad 2050 del marco “vivir en harmonía con la naturaleza”, debemos reconocer el valor intrínseco de la naturaleza y la interdependencia de la humanidad con la red de vida de la Tierra.

Derechos de la Naturaleza es un movimiento y cuerpo legal global emergente que tiene como objetivo hacer justo eso. El reconocimiento y la implementación de los derechos de la naturaleza crearían un nuevo orden legal basado en el reconocimiento de la obligación humana de cuidar y respetar la naturaleza como una entidad viva sujeta a derechos.

Una oportunidad perdida

Esta es una oportunidad perdida para que el CBD cambie las estrategias de “lo mismo de siempre” que no abordan el origen de las causas de la pérdida de biodiversidad ni consiguen un cambio sistémico. La narrativa presente de conservación afirma que la naturaleza existe y debería ser protegida con el propósito de proveer servicios a la humanidad. Esto está basado en la imperfecta concepción de que los humanos están separados de la naturaleza y de que son superiores, creando nuestra actual estrategia fragmentada, reactiva y antropocéntrica para la pérdida de biodiversidad.

De hecho, esta eliminación no podría suceder en peor momento: ni uno de los objetivos de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica se cumplieron, la ley internacional ha fracasado hasta la fecha en revertir nuestra crisis medioambiental y “más especies que nunca antes en la historia de la humanidad están amenazadas con la extinción” Desde 1970 hemos perdido dos tercios de vida salvaje en todo el mundo según el Informe Planeta Vivo 2020.

Nuestros sistemas legales y gubernamentales actuales, fomentan y legalizan una economía basada en la explotación de la naturaleza y de comunidades vulnerables como “recursos” para maximizar beneficios. Esto conduce a una violación cada vez mayor de derechos humanos inherentes y viola sistemáticamente los derechos inherentes de la naturaleza.

Todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 incluyen de manera inherente la interconexión de la humanidad y la naturaleza. Por ejemplo, los ecosistemas sanos son esenciales para conseguir objetivos como el de Poner fin al Hambre, Agua Limpia y Saneamiento y Reducción de Desigualdades.

Está reconocido mundialmente que casos de injusticia se encuentran en intersecciones de raza, género, clase, religión, pero también de la naturaleza. Al eliminar esta condición habilitante, el marco fracasa al no considerar que reconocer e implementar los derechos de la naturaleza también protege colectivamente los derechos humanos.

Los derechos de la naturaleza en la práctica

Implementar los derechos de la naturaleza abordaría las causas originales al establecer una estrategia proactiva en lugar de reactiva contra la pérdida de biodiversidad. Varios países ya han adoptado también los derechos de la naturaleza a nivel doméstico, ya sea en forma de enmiendas constitucionales, leyes nacionales, decisiones judiciales, acuerdos de tratados o resoluciones locales; por ejemplo en Ecuador, México, Bolivia, India, Colombia, Brasil, Nueva Zelanda y los Estados Unidos.

La actividad humana debería basarse en la consideración de los procesos naturales de los ecosistemas y tratar de restaurar y mantener hábitats sanos. Los derechos de la naturaleza conseguirían el “plan para implementar unas medidas amplias con el fin de conseguir una transformación de la relación de la sociedad con la biodiversidad” manteniendo un equilibrio entre el desarrollo, la economía, la gobernanza y las leyes globales con los límites planetarios de la Tierra.

No se puede subestimar la importancia del lenguaje del marco para determinar como se protege la biodiversidad en la práctica. Nuestras leyes medioambientales actuales solamente ralentizan la degradación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, en lugar de revertir o restaurar la naturaleza.

La gobernanza y la legislación medioambiental internacional actual están fragmentadas y carecen de un marco general global que sea jurídicamente vinculante para guiar a las instituciones, las políticas y a los gobiernos para detener la pérdida de biodiversidad. El marco post-2020 reclama un cambio transformador, y los derechos de la naturaleza son un marco legal, ético y de gobierno unificador y global para conseguir los objetivos del Convenio para la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Para conseguir la visión de vivir en armonía con la naturaleza y proteger toda la vida en el planeta, los derechos de la naturaleza deben ser reconocidos.

Rachel Bustamante trabaja en política medioambiental en el EarthLaw Center.

Fuente: https://www.commondreams.org/views/2021/07/30/missed-opportunity-rights-nature-removed-new-draft-post-2020-global-biodiversity

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