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Mientras la India apenas respira, el Gobierno de Modi abandona sus responsabilidades

Do Rebelión, 21 de Maio 2021
Por Prabir Purkayastha: Globetrotter




Ante el aumento del número de casos de COVID-19 en la India, el Partido Bharatiya Janata decide que si no puede controlar la pandemia, intentará controlar las narrativas.

La pandemia de COVID-19 sigue marchando brutalmente sobre la India. Las cifras de nuevos contagios alcanzaron 355.828 el 3 de mayo, lo que supone que más del 62% de los nuevos contagios corresponden a ese mismo día. Los hospitales se han ido quedando sin camas, sin capacidad en la UCI e incluso sin oxígeno y estos factores han contribuido a que el número de muertes – que ya iba en alza – se haya disparado. Los cuerpos muertos en morgues, crematorios y cementerios hablan del terrible saldo de la pandemia.

En la India, las cifras diarias de casos de COVID-19 superaron las tasas de infección en otros países como Estados Unidos y Brasil. El fin de esta ola se aleja, en la medida en que más estados y ciudades ingresan a las fauces de la pandemia. Los nuevos casos confirmados están aumentando considerablemente en estados como Karnataka, Bihar y Bengala Occidental, mientras que las cifras en ciudades como Mumbai y Delhi están empezando a estabilizarse. Lo más preocupante es que las tasas de positividad aumentan abruptamente, señalando que el número real de personas infectadas es aún mayor.

Después de que la primera ola se aplacara en diciembre de 2020, el Gobierno del primer ministro Narendra Modi, dirigido por el BJP, declaró la victoria contra la pandemia. Quizás se creyó, realmente, su propia propaganda. En todo caso, se dedicó a presumir del gran éxito. En el Foro Económico Mundial de enero, Modi dijo: “En un país que alberga al 18% de la población mundial, ese país ha salvado a la humanidad de un gran desastre al contener la corona de forma eficaz”. En febrero, la Reunión de los Responsables Nacionales del BJP aplaudió la actuación del Gobierno de Modi para mantener bajo control la primera ola del virus. “El partido saluda inequívocamente a su liderazgo por presentar a India ante el mundo como una nación orgullosa y victoriosa en la lucha contra el COVID”, enunció un comunicado de prensa emitido por el BJP. La pírrica victoria y las vanagloriosas afirmaciones son doblemente dolorosas, ya que la India se enfrenta a una segunda ola que hace que ahora la primera parezca un simple tráiler.

Para la llegada de la segunda ola, el BJP estaba concentrado en cómo convertir este supuesto éxito en una victoria electoral durante las elecciones estatales. Cuando las cifras comenzaron a aumentar, el BJP decidió que si no podía controlar la pandemia, intentaría controlar las narrativas. Pasó a la ofensiva, con su ejército de trolls reproduciendo y amplificando el mensaje de que los gobiernos estatales fracasaron; responsabilizando a la gente por abandonar las normas de seguridad de las mascarillas y el distanciamiento social; culpando a todos menos al Gobierno de Modi. Todo esto, a pesar de que el Gobierno central ha dado señales de vuelta a la normalidad celebrando mítines públicos, campañas electorales y enormes reuniones religiosas como el Kumbh Mela. Si la gente se relajó con el cumplimiento de las medidas del COVID-19, sólo lo hizo siguiendo el ejemplo que los líderes – Modi y otros – daban en el estrado durante los mítines políticos y las giras, apareciendo sin mascarilla mientras se dirigían a grandes multitudes.

La primera oleada de COVID-19 en la India alcanzó su punto máximo a mediados de septiembre de 2020, tocando casi las 100.000 nuevas infecciones diarias. A mediados de febrero había disminuido a unas 10.000. Este período debió aprovecharse para reforzar el sistema de salud pública: aumentar el número de camas hospitalarias y de instalaciones de UCI, intensificar la producción de oxígeno y construir una cadena de suministro para entregarlo. Trágicamente, el Gobierno central – que ha centralizado todos los poderes bajo la Ley de Gestión de Desastres – se negó a prepararse a sí mismo, o a los estados, o al público, para esta segunda ola.

El peor fallo de la crisis actual es la falta de suministro de oxígeno. Cuando los pulmones de los pacientes están afectados por el virus, ese es el medicamento más importante. Esta escasez aumenta el – ya creciente – número de muertes, porque los pacientes que necesitan oxígeno no pueden ser admitidos en los hospitales, así que van muriendo a medida que los hospitales se van quedando sin oxígeno, y no hay bombonas disponibles para el tratamiento en casa. Durante la última semana de abril, varios hospitales de Delhi informaron que sólo tenían oxígeno para unas horas más. La falta de suministro ha provocado la muerte de pacientes en varios hospitales, incluso en los hospitales de élite en la capital.Si esta es la situación en la capital del país – y en ese tipo de hospitales – sólo cabe imaginar la situación de los centros médicos en otras ciudades pequeñas y de la India rural.

Este es el núcleo de la crisis hoy. La principal razón de las muertes durante una pandemia es que el número de pacientes graves supere la disponibilidad de camas y el suministro de oxígeno. En ese momento empiezan a aumentar las muertes. Esa es la situación actual de la India.

Durante la primera ola en India, la propagación se limitó a unos pocos estados y a ciertas zonas densamente pobladas. Esta vez se está extendiendo por casi todos los estados y afectando a un sector mucho más amplio de la población.

¿Por qué el Gobierno no se preparó para un aumento de esta magnitud? Este Gobierno está, por desgracia, completamente centralizado; sólo el primer ministro y su lugarteniente de confianza, Amit Shah, el ministro del Interior, pueden tomar decisiones. Los demás ministros se limitan a desestimar cualquier crítica, incluso constructiva, como por ejemplo, las del ex primer ministro Manmohan Singh. La mirada de Modi estaba puesta en ganar las elecciones en el este, especialmente en Bengala Occidental, donde el BJP sufrió recientemente una derrota decisiva. Modi siguió celebrando mítines políticos y sólo dejó de hacerlo cuando se dio cuenta de lo mal visto que era mantenerse en modo electoral en medio de una gran pandemia. Para ese momento ya era demasiado tarde, y su mala gestión de la situación sobre el terreno provocó la derrota de su partido en las elecciones de Bengala Occidental.

El Gobierno central tampoco ha garantizado un despliegue fluido de la vacunación y ha proporcionado información engañosa sobre las vacunas, que tal vez no solucionen la crisis inmediata, pero ayudarán a controlar cualquier otra ola futura, que podría seguir creando inmunidad de rebaño. El anuncio del Gobierno de haber vacunado a 157 millones de personas hasta el 3 de mayo es engañoso. Mientras que se han administrado 157 millones de dosis de vacunas, sólo unas 27 millones de personas han recibido las dos dosis requeridas hasta esa fecha.

A principios de abril estados como Maharashtra, Delhi y Punjab se quejaban de que sus suministros de vacunas eran escasos. El ministro de Sanidad, Harsh Vardhan, desestimó estas quejas de los estados por considerar que estaban politizando sus “fallos en el control de la propagación de la pandemia”. Las cifras de vacunaciones, sin embargo, reflejan una realidad diferente a la afirmada por el ministro de Sanidad y muestran que el número de dosis de vacunas administradas por día descendieron, en efecto, de una manera drástica a mediados de abril, en comparación con lo que era a principios del mismo mes.

Con el suministro de vacunas todavía limitado, el Gobierno de Modi no ha explicado por qué propone ahora que se vacune a todos los mayores de 18 años en la tercera fase de su campaña de vacunación. No se ha ofrecido ninguna explicación, ni se ha anunciado un plan sobre cómo el país aumentará su producción y suministro para cumplir el objetivo ampliado.

El Gobierno central ha abandonado casi por completo su responsabilidad de garantizar que las vacunas estén disponibles para toda la población, tras el impulso inicial de inocular a los trabajadores sanitarios y a las personas mayores de 45 años. El Gobierno dijo que continuará proporcionando el 50% de la producción de vacunas del país a los estados y los territorios de la unión de forma gratuita bajo la tercera fase de la Estrategia Nacional de Vacunas. Sin embargo, el resto del 50% tendrá que ser adquirido por los gobiernos estatales y los hospitales privados a los dos proveedores de vacunas de India: el Instituto de Suero de India y Bharat Biotech. El centro también ha eliminado todos los controles de precios de las vacunas, creando una competencia entre los estados para obtener las pocas disponibles, lo que en última instancia beneficiará a los proveedores privados. En lugar de un plan bien pensado para aumentar la producción de vacunas, distribuirlas de forma centralizada y vacunar a toda la población, esto parece ser un ejercicio cínico para abandonar la responsabilidad del Gobierno central y trasladar la culpa a los gobiernos estatales por no vacunar a la población.

El Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR) y el Instituto Nacional de Virología (NIV), en colaboración con Bharat Biotech, habían desarrollado Covaxin. No hay ninguna razón por la que el ICMR-NIV no debiera haber concedido licencias a otros fabricantes de vacunas ‒ incluyendo media docena de unidades del sector público que hoy están paradas ‒ para aumentar la producción de esta vacuna. En lugar de ello, el Gobierno de Modi concedió los derechos de producción de la vacuna, creada con tecnología del sector público y dinero público, únicamente a Bharat Biotech. Y no se ha dado ninguna explicación acerca de por qué el Gobierno de Modi se negó a tomar medidas contra Estados Unidos por su negativa a proporcionar suministros vitales para la producción de vacunas en la India hasta llegar a la crisis actual.

El Gobierno de Modi cree en la centralización de todo el poder político y en dejar que el “libre mercado”, dirigido por el gran capital, resuelva los problemas del país. Y si esta política fracasa, siempre puede culpar de sus propios errores a los gobiernos estatales, a las fuerzas antinacionales y, finalmente, a la oposición.

Prabir Purkayastha es el editor fundador de Newsclick.in, una plataforma de medios digitales. Es un activista de la ciencia y del movimiento del software libre.

Este artículo ha sido producido en colaboración con Newsclick y Globetrotter.

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