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“Latinoamérica ha sido testigo de una intervención grosera de los EEUU”

Entrevista a Richard Arce, excongresista de Perú



Do Rebelión, 12 de Maio 2021
Por Pablo Ruiz


En esta entrevista con el excongresista de Perú, Richard Arce, conversamos de diferentes temas que marcan la agenda de nuestras preocupaciones: Pandemia, Gasto Militar, sobre la base naval de EEUU en Perú, llamada NAMRU-6, que realiza investigación de enfermedades infecciosas ¿Para qué? ¿Hacen ensayos con seres humanos? ¿Investigación para la guerra biológica?

Por otro lado, hablamos del periodista Julian Assange quien sigue prisionero en Reino Unido por denunciar los crímenes de guerra de EEUU en Irak. Finalmente, conversamos de la pasión por el fútbol que mueve los corazones de multitudes.

– Quisiera preguntar primero, ¿cómo está Perú con respecto al Covid-19?

Bien, con la preocupación, creo que latente, por la situación de la pandemia. No esperábamos una segunda ola, pero en el Perú ha sido un caso singular en vista que una vez más la clase política traiciona a la población, porque se habrán enterado el caso del “Vacunagate”, donde altos funcionarios del Estado, incluso el ex-presidente de la república, Martín Vizcarra, han recibido las vacunas previo, justamente, al proceso de vacunación, y postergando a las personas que están en primera línea como los médicos, enfermeros, enfermeras, que están luchando día a día, tratando de salvar vidas, tratando de salvar a nuestras familias que han sido postergadas. Siempre quien ostenta poder aprovecha su posición, sus privilegios. Yo siento que es la miseria, de la política, a veces, que llega a estos extremos lamentablemente.

Había un adagio que decía que las pandemias nos muestran lo mejor del ser humano, pero también lo peor del ser humano. Lamentablemente, la pandemia nos ha traído el problema de salud, pero también nos ha enrostrado los males de un Estado imperfecto, de un Estado que tiene serios problemas en el sistema de salud. Hoy en día no están muriendo tanto por el Covid, están muriendo por la falta de oxígeno, los hospitales están sobresaturados, colapsados, no hay atención médica, no hay equipamiento. La cantidad de especialistas internistas, que se encargan de la atención, es bastante limitada; viendo la proporción de médicos versus el tamaño de la población. Como siempre, los sectores más vulnerables, los sectores de extrema pobreza, de pobreza, son los que están sufriendo este embate, porque no tienen la capacidad de acceder a algunos privilegios que tal vez tienen otros sectores. A eso súmale que hay una crisis económica que ha significado restricciones de nuestras propias libertades y restricciones para poder desarrollar la actividad económica y eso está generando un efecto terrible, porque están cerrando pequeños negocios.

– Justamente, en esta situación, nos damos cuenta que hay poca inversión en el sector salud y, en contraste, en nuestras naciones hay un elevado gasto militar ¿Qué piensa usted?

Definitivamente es una carga para todos los países, presupuestalmente, pero lo más grave es que existe una especie de secretismo en torno al presupuesto de los gastos militares. Bajo la premisa de seguridad de Estado, muchas veces, los grandes casos de corrupción están asociados a la inversión que se hace en gastos militares. Estamos hablando de seis mil millones de dólares que se pierden por corrupción anualmente. Y, evidentemente, un grueso de ese porcentaje debe estar asociado a la inversión que se hace en gastos militares.

Ahora, bien, con objetividad, como autoridad se tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad nacional, esa inversión se hace en equipamiento, en tecnología militar. El problema es que deberíamos desarrollar más la diplomacia, los niveles de relaciones entre países latinoamericanos. Soy también un soñador del sueño de Bolívar de la patria grande, para poder, de alguna manera, equilibrar justamente ese gasto; sin que signifique una pérdida estratégica del posicionamiento que pueda tener un país. Seamos conscientes que la naturaleza del ser humano es bastante violenta y una forma de persuadir la violencia es hacer inversión en gastos militares. ¿Cuál es la alternativa? La alternativa es desarrollar más espacios de diplomacia. Era interesante cuando se promovía la UNASUR y la posibilidad de tener una especie de confederación de naciones, para tocar estos temas tan sensibles.

Entiendo los problemas históricos que tenemos. Tú eres chileno y yo soy peruano; creo que es de lo más representativo de revanchismo, de confrontación, de antagonismo, entre dos países cercanos. En un partido de fútbol, siempre que juega Perú y Chile, lo primero que se levantan son esos tambores de guerra, para exacerbar esa forma que tiene el ser humano todavía, como te digo, es primitivo, pero que debería cambiar. Entonces, con objetividad: definitivamente es un gasto excesivo, y podría decirse hasta grosero, comparativamente con otros rubros como es salud, como es educación, donde se debería dar mayor énfasis.

– Otro tema de preocupación es la base militar de EEUU, NAMRU-6, en Perú que hace investigación de enfermedades infecciosas ¿Qué opina sobre este asunto?

Yo, durante mi gestión como parlamentario, tuve la posibilidad de participar en la Comisión de Defensa Nacional que es un espacio donde se analiza, se evalúa y se genera propuestas de proyectos de ley y también se hace la labor de fiscalización y seguimiento respecto a las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa que existe en el país. Evidentemente, al tener la información de este proyecto, promovido por los EEUU, para instalar supuestos laboratorios en la Amazonía peruana, en Iquitos, para hacer investigación sobre enfermedades tropicales causaba bastante suspicacia; por su origen, sobre todo.

Yo tuve la experiencia, he trabajado muchos años con la cooperación belga, he vivido en Bélgica, he estudiado allá y es muy conocido, y existen convenios con el Perú, el Centro de Investigación de Amberes de Enfermedades Tropicales. Tienen convenios con las universidades más prestigiosas de este país y han estado investigando las enfermedades tropicales. Como una estrategia preventiva, a mí me parece valiosísimo.

Cuando uno lee la propuesta de los EEUU, parecería que está en el mismo sentido y sería saludable que sea bajo esa premisa; pero siempre se presta a la suspicacia y lo que hicimos fue preguntar cuál es el nivel de conocimiento que tienen nuestras autoridades encargadas de la defensa nacional. Les enviamos una carta solicitándoles información muy precisa, para que nos pudieran aclarar: bajo qué marco y qué acuerdo se ha implementado el NAMRU-6 en el Perú; cuáles son los costos que esto representa al país y ver si la cooperación es de complementariedad y que el beneficio va a ser también para nuestra patria. De la misma manera, queríamos ver los niveles de seguridad científica, porque hay niveles, hay códigos de ética y deontología que obligan a los investigadores tener ciertos parámetros en sus investigaciones. Queríamos ver cuáles son esas medidas de seguridad, si se está practicando con seres humanos. La pregunta, un poco provocadora, estoy consciente de ello, pero lo que se busca es una respuesta.

-¿ Y qué respuesta tuvieron?

Lo primero es que mi percepción es que las Fuerzas Armadas del Perú no participan en pro del proyecto, porque la información que nos otorgaron era demasiado genérica y se notaba que había mucho desconocimiento. Segundo, y es grave para nuestra soberanía, ves a una base militar, que bajo el paraguas de la labor científica y de estudio de enfermedades tropicales, se está desarrollando en el país sin la transparencia que corresponde.

Debemos recordar que el Comando Sur, y es parte de su estrategia imperialista, tiene bases militares en todas partes del mundo. Y se entiende, por su estrategia política, se entiende que es la potencia mundial, pero vivimos en un Estado de derecho. Hay principios internacionales, como es la libre determinación de los pueblos y el respeto, justamente, de la soberanía y de la no intromisión de otro Estado en las decisiones que toma un país.



En el pasado, Latinoamérica ha sido testigo, lamentablemente, en la década de los 60, los 70, hasta los 80, de una intervención grosera de los EEUU en las democracias de varios países. Los documentos desclasificados de la CIA, de los gobiernos de esas épocas, reafirman lo que estoy hablando. No estamos generando ninguna especulación, estamos hablando con la realidad y con documentación.

Si están haciendo la investigación, bienvenido. Si es para la ciencia, si es para la medicina, bienvenido. Pero si tienen otras intenciones subrepticias, como estamos acostumbrados, la historia latinoamericana, revisándola, nos va a llenar de mucha indignación. Desde Jacobo Árbenz, empezando a enumerarlos; ahí en Chile, con Salvador Allende; se ha comprobado en documentos desclasificados; de Centroamérica, pagando a paramilitares para asesinar civiles. La historia es muy dura. El famoso patio trasero de EEUU se ha hecho vigente, durante todos esos años, con esas intervenciones groseras de nuestra soberanía.

– Leí que firmó una declaración por la libertad de Julian Assange

Lo primero, expresar mi total solidaridad con Julian Assange. Él ha sido muy valiente para poder publicar esa información. Se habla de libertad de expresión como uno de los grandes derechos y conquistas de la sociedad moderna; inclusive, como un pilar de nuestra democracia. El tema es que eso entra en conflicto con lo que estábamos hablando la seguridad del Estado.

También está toda la información que hemos podido conocer gracias a Snowden y que nos ha permitido también entender lo que estaba sucediendo. El tema es que ha tocado temas tan sensibles como es la guerra de Irak, que más ha sido una invasión americana. Seamos objetivos: nunca encontraron armas de destrucción masiva, todo fue parte del corolario, la argumentación, el pretexto, para que se hiciera esa invasión. Todas las guerras de la humanidad siempre han buscado un pretexto.

Ha sido bueno que un tribunal no haya otorgado la extradición a los EEUU, porque eso sería condenarlo a muerte a Julian Assange. Debe estar en una situación bastante precaria, privado de su libertad, por eso es importante levantar la voz. Me gustaría que los medios de prensa poderosos del mundo, que siempre levantan la bandera de la libertad de información y libertad de expresión, deberían solidarizarse con Julian Assange porque lo que él ha hecho es permitirnos conocer la verdad.

– Para terminar, sabemos que es un amante del fútbol. Sería ideal que los conflictos se pudieran resolver pacíficamente o incluso en una cancha…

El fútbol es un deporte que es muy hermoso. El fútbol mueve no solamente mucho dinero, mueve muchas pasiones. Yo siento, al ser un deporte sano, que puede integrar a nuestros países y desarrollar a nuestras poblaciones. Yo, en lo personal, soy un hincha del fútbol. He cantado ahí en la tribuna y soy hincha del Alianza Lima uno de los equipos más populares del Perú y siempre lo sigo.

Los de izquierda, los progresistas, deberíamos ver el fútbol como un espacio de integración de la población; no ver sólo ese aspecto de criticarlo por esa manipulación que se ha hecho del fútbol.

El fútbol está muy arraigado en la población y si queremos conquistar los corazones de ese pueblo, debemos ver el fútbol como una oportunidad. Puedes cuestionar a Maradona todo lo que quieres, pero la pelota no se mancha. Y ese mensaje tiene mucho sentido, que eso nos podría solucionar, por ejemplo, cualquier diferencia que tengamos, entre chilenos y peruanos, lo solucionaremos en una cancha de fútbol. Ganamos o perdamos, ahí termina. Ahí cantaremos, tal vez nos insultaremos de una tribuna a otra. Tal vez la gente no entiende. Uno tiene que ser hincha para entender esa pasión.

Pablo Ruiz es parte del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas – SOAWatch. Esta entrevista ha sido preparara para la revista El Derecho a Vivir en Paz

Vea la entrevista completa en: https://www.youtube.com/watch?v=0TrVecFc2lI

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