Pages

El muy político peregrinaje del papa Francisco a Irak

Do CounterPunch, 8 de Março 2021
Por Pierre Prier,Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos



Fuentes: Orient XXI [Foto: unos soldados iraquíes pasan ante un mural con la imagen del papa (AFP)]

Por primera vez en la historia el papa viaja a Irak del 5 al 8 de marzo de 2021. Será una visita para las personas cristianas del país, pero también una inmersión en la escena política, cuyo punto fuerte será un encuentro con el ayatolá Ali Al-Sistani, promotor de un “chiísmo nacional”.

¿Acude el papa a socorrer a los cristianos iraquíes? No es tan sencillo. Al acudir a Irak este 5 de marzo, el papa emprenderá un viaje de cuatro días calificado de “histórico” en los medios católicos. Histórico y también político. Es indudable que Irak tiene un eco particular para las personas creyentes y para la Iglesia. El país alberga la ciudad natal de Abraham (el padre mítico de los monoteístas) denominada hoy Nassiriya. En ella el papa presidirá una ceremonia con los dignatarios musulmanes y de otras religiones, como los yezidis. E Irak sigue siendo la sede de varias Iglesias de los primeros tiempos, fundadas por los evangelizadores en los años posteriores a la muerte de Jesús en la cruz. La Iglesia caldea, adscrita a Roma, representa a dos terceras partes de las personas cristianas iraquíes.

Irak es también el centro del sufrimiento de los y las cristianas orientales, que huyeron en masa del país de sus ancestros. En 2003, antes de la invasión estadounidense, eran 1.500.000 personas; según los cálculos más optimistas, ahora no son más que entre 200.000 y 400.000 personas, de una población de 39 millones de iraquíes. La mayoría se instaló en Estados Unidos, Canadá, Suecia o Francia, donde han construido unas iglesias imponentes a las afueras de París. En 2015 se ordenó en la iglesia de Santo Tomás Apóstol de Sarcelles al primer sacerdote de la Iglesia caldea nacido en Francia, Narsay Soleil. Sin duda habrá más, según el destino habitual de las diásporas que se instalan en una nueva vida con el paso de las generaciones. A pesar de las mesuradas esperanzas del clero local, es poco probable que vuelvan [a Irak].

Unas etapas simbólicas en Mosul y Erbil

La huida de las personas cristianas iraquíes empezó en 2003, en el caos generado por la invasión estadounidense: los secuestros, los atentados y los abusos de las bandas y las milicias empezaron a provocar su éxodo, que se aceleró con la llegada de la organización del Estado Islámico (EI), que expulsó a las personas cristianas de las ciudades del norte de Irak en las que eran muy numerosas, sobre todo Mosul y Qaraqosh. De estas personas, unas 100.000 continúan refugiadas en el Kurdistán iraquí autónomo, la mayoría de ellas en una situación precaria y provisional.

Sin duda el papa les va a transmitir el apoyo de la Iglesia de Roma. Hará una breve visita a Mosul y a Qaraqosh, cuya catedral, que fue incendiada por el EI, ha sido restaurada, y a donde han vuelto la mitad de los habitantes cristianos. También se han previsto misas (pero debido a la pandemia de covid-19, no multitudinarias como suele ser habitual) en Erbil en el Kurdistán para las y los refugiados, y en Bagdad, donde una de las celebraciones tendrá lugar en la catedral siriaca-católica (otra Iglesia adscrita a Roma) de Sayidat El-Najat, en la que se produjo un atentado y una toma de rehenes que ocasionó 50 personas muertas el 31 de octubre de 2010.

Resumido así, el viaje del papa Francisco se podría reducir a un acto de caridad hacia unos correligionarios en apuros, a un apoyo de Occidente a unos parientes pobres e incluso a un acto de desafío respecto al islam, como les gustaría verlo a las asociaciones vinculadas a la extrema derecha francesa que aportan una ayuda interesada a los “cristianos de Oriente”, o incluso se podría reducir a la nostalgia de la época en que Francia, bajo el Imperio otomano, intervenía en el destino de los cristianos. Ya en marzo de 2015 Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores de François Hollande, había propuesto al Consejo de Seguridad de la ONU una “carta de protección de las minorías” que no citaba precisamente a las personas cristianas, pero que el ministro presentó inmediatamente en una entrevista al diario católico La Croix como un nuevo episodio de la “protección de los cristianos de Oriente, que es parte de la historia de Francia”.

Evitar la trampa de Estado Islámico

Es un juego anacrónico y peligroso para la Iglesia católica, que está más al tanto de las realidades de la región que los gobiernos occidentales. El Vaticano considera que interesarse solo por las personas cristianas sería caer en la trampa tendida por el EI, que las considera aliadas de los nuevos “cruzados”, una especie de quinta columna occidental, por lo que el viaje del papa se dirigirá al conjunto de la población iraquí.

“El papa viene a ver al conjunto de los iraquíes”, insiste monseñor Pascal Gollnisch, director de Œuvre d’Orient, una organización católica creada hace más de 160 años y que está muy presente en la zona. “[El papa] no viene sólo por los cristianos. Los cristianos de Oriente son vectores para todo el mundo. Un cristiano de Irak es un iraquí. Los cristianos de Irak no son una reserva india que hay que preservar. No debemos equivocarnos de problemática aquí en Occidente”.

Las personas cristianas ocupan un lugar importante en la sociedad a través de sus escuelas a las que asisten una mayoría de alumnos musulmanes y de los hospitales con la presencia de las hermanas. Pero su supervivencia depende de la organización política del país. Ese es el mensaje que sustenta el viaje de Francisco. El Vaticano no lo oculta: el Papa irá a apoyar una visión política: la de un Estado laico, un país para toda su ciudadanía, independientemente de su filiación confesional. Se dirige directamente al gobierno actual, que está compuesto de chiíes, la confesión islámica mayoritaria en Irak, y a través del gobierno, se dirige a Irán, que apoya al gobierno del primer ministro Mustafá Al-Kazimi, política y militarmente por medio de las milicias que imponen su ley en Irak.
Un contacto inédito entre chiíes y católicos

Pero una parte de los chiíes iraquíes se opone al dominio iraní que hay detrás de su líder espiritual, el gran ayatolá Ali Al-Sistani, una de las mayores autoridades del chiísmo y promotor de un “chiísmo nacional”. El papa lo visitará en petit comité en la ciudad santa de Najaf, lo que supone un contacto inédito entre católicos y chiíes. Se producirá después de muchos encuentros entre obispos católicos y dignatarios chiíes en Roma o París, pero esta vez la reunión en las altas esferas tendrá un claro color político, interpretado sin precauciones diplomáticas en una videoconferencia organizada en París el 28 de enero de 2021 por Fray Amir Jajé, dominico iraquí responsable del diálogo con los chiíes. “Están los chiíes que están a favor de Irak y las milicias que están a favor del vilâyat-e faqih [e l“gobierno de los clérigos”, pilar del sistema político iraquí]. Quieren crear un «chiistán». La mayoría de los chiíes en Irak están en contra de ello. Quieren que el papa y el mundo occidental les apoye contra Irán, que quiere tragar Irak”.

Monseñor Youssif Mirkis, arzobispo caldeo de Kirkuk y de Soulemaniyeh, se mostró igual de directo en una segunda vídeoconferencia celebrada el 1 de marzo de 2021: “No hay quien se aclare en vuestra cacofonía, con vuestra mezcla de religión y milicias. El único que continúa fiel a su papel espiritual es el ayatolá Sistani”. Y el arzobispo añadió: “Lo que prima [para el gobierno] no es la religión, sino la filiación confesional. Por eso han salido los jóvenes a las calles”. El deseo de alejarse del confesionalismo también es el motor de una sociedad civil muy activa que en 2009 se manifestó contra la corrupción y el sectarismo, y a favor de la ciudadanía de toda la población, y que pagó el precio: una represión feroz, secuestros y “desapariciones”.

La Iglesia caldea se puso del lado de quienes se manifestaban. El patriarca Louis-Raphaël Sako visitó públicamente a los jóvenes reunidos en la Plaza de la Liberación de Bagdad, una postura que avaló implícitamente el papa Francisco cuando recientemente nombró cardenal de la Iglesia romana al patriarca. Los jóvenes militantes de la sociedad civil van a seguir con atención el viaje papal. “Se habla mucho del viaje en las redes sociales y en los medios. Esperamos que su visita al ayatolá Sistani ayude a reducir el discurso del odio hacia las personas cristianas y también a reducir la influencia de las milicias apoyadas por Irán”, afirmó por teléfono desde Bagdad Mahmoud Al-Hitti, coordinador de la plataforma Iraqi Social Forum.

Pero los medios de comunicación no han destacado la importancia política de la visita del papa, añade el joven militante, no más que las páginas web de la disidencia. Para Ali Al-Karkhi, redactor jefe de la web de la sociedad civil iraquí Iraqi Cil Society Solidarity Initiatiive (ICSSI) “la visita del papa es importante para las personas activistas, para todas las personas que quieren la paz, para el ayatolá Sistani, que se opone al vilâyat-e faqih y está en contra de Irán, para el Estado laico, e incluso para el primer ministro, que afirma querer la paz”. Pero la web espera a ver los resultados del viaje. Quizá el papa Francisco, por su parte, pueda conocer de primera mano el malestar profundo de la sociedad iraquí. En Nassiriya, la antigua Ur, donde se celebrará la ceremonia interreligiosa de los hijos de Abraham, la revuelta se reanudó a finales de febrero y murieron una decena de manifestantes.

Pierre Prier es periodista. Su primer contacto con Oriente Próximo data de 1987, con la primera Intifada. Dejó Le Figaro tras haber cubierto durante 21 años Oriente Próximo y África. Cubrió la segunda Intifada como director de la oficina de Jerusalén de 2000 a 2004.

Fuente: https://orientxxi.info/magazine/irak-le-pelerinage-tres-politique-du-pape-francois,4574

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

Nenhum comentário:

Postar um comentário