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Prólogo de Guy Standing al libro “La Renta Básica. ¿Por qué y para qué?” de Daniel Raventós

Do Sin Permiso, 17 de Janeiro, 2021


Guy Standing ha escrito este prólogo que reproducimos al libro La Renta Básica. ¿Por qué y para qué? (Catarata, 2021) que acaba de publicarse. En este nuevo libro se desarrollan distintos aspectos relacionados con la renta básica. En la nota de prensa de la editorial podemos leer: “Un calzoncillo no es un traje ni un subsidio condicionado es una renta básica. Desde hace más de tres décadas, la asociación internacional Basic Income Earth Network la define como una ‘asignación monetaria, individual, incondicional y universal’, pero son muchas las cuestiones que se desprenden de ella. ¿Es una propuesta justa? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de justicia? ¿Es viable económicamente? ¿Las izquierdas y las derechas que dicen defenderla se refieren a lo mismo? ¿Qué aportan los debates feministas sobre la renta básica a la fundamentación de la misma? ¿Por qué los sindicatos han sido en general refractarios a esta propuesta? ¿Qué nos dicen los experimentos sobre la relación de la renta básica con la salud mental?” En algunos capítulos y apartados del libro también han colaborado distintos autores y autoras: Nuria Alabao, Jordi Arcarons, Sarah Babiker, Francisco Javier Braña, David Casassas, Carme Porta, Sergi Raventós, Lluís Torrens e Iñaki Uribarri. El epílogo está escrito por María Julia Bertomeu. SP

La mayoría de la gente dice que cree en la libertad; cualquier persona que dijera lo contrario no sería considerada seriamente. Pero básicamente hay tres variedades de libertad. Este libro trata sobre la más ambiciosa y exigente de ellas, y ha sido escrito por alguien que ha dedicado años en su defensa de forma excelente.

Sin embargo, consideremos las otras dos variedades antes de volver a la republicana. Históricamente, los privilegiados y los de la “derecha” política han abrazado lo que en el lenguaje moderno podría llamarse libertad libertariana, es decir, la “libertad de elegir” nominal, que en la mente de Isaiah Berlin implica libertad negativa – libertad ante las restricciones del Estado– y libertad positiva –libertad para elegir trabajos, diferentes bienes y servicios de consumo, etc. Para los libertarianos modernos, el Estado mismo es y siempre será una restricción a la libertad, y como tal debe ser virtualmente abolido.

Esto es, por decirlo de forma cortés, la libertad de los fuertes. Su santo patrón debería ser Nietzsche. Albergan un tosco maltusianismo y una cruda creencia darwinista social en "la supervivencia del más apto", aquellos que pueden prosperar en una economía de mercado y ser más "competitivos". Irónicamente, algunos libertarianos declarados se han pronunciado a favor de una renta básica proporcionada por el Estado, pero esto se deriva de una conclusión pragmática de que no puede ser abolido por completo y, para los libertarianos, es lo más cercano que podrían avanzar en esta dirección.

Algunos críticos han hecho la maliciosa deducción de que, dado que los libertarianos la apoyan, la renta básica debe ser una idea peligrosa. Esos críticos deberían centrarse en justificar un mejor Estado heredero de la Ilustración. Al fin y al cabo, Hitler favoreció un servicio nacional de salud. Eso no hace que ese servicio sea una mala idea.

Una segunda y más interesante forma de libertad es la que podría llamarse libertad liberal. Esta forma está arraigada en la Ilustración. En esta tradición, una buena persona es alguien que piensa y actúa moralmente, haciendo lo que cree que es correcto, respetando las necesidades y aspiraciones de los demás y haciendo todo lo posible para no hacer daño. La esencia de la libertad liberal es "la libertad de ser moral". No puedes ser moral si las autoridades te obligan a realizar determinadas acciones y no otras. Es por eso que los pensadores liberales clásicos del siglo XIX se opusieron sistemáticamente a todas las formas de paternalismo, incluido el paternalismo estatal.

Lamentablemente, la mayoría de los gobiernos actuales abusan sistemáticamente del concepto explicado de la libertad liberal, particularmente en el diseño y la implementación de la política social. Y el paternalismo estatal se ha vuelto coercitivo, punitivo y regresivo, violando los principios básicos del debido procedimiento, al aplicar "sanciones" al precariado, quitándole los beneficios a los que tiene derecho sin respetar ningún principio de juicio justo y castigo proporcionado.

Esta tendencia está vinculada a una nueva ortodoxia en la economía dominante en los Estados Unidos, conocida como "economía del comportamiento" o paternalismo libertariano, un oxímoron vinculado a la idea de “nudge”, es decir, alentar a la gente a "tomar la decisión correcta". Se basa en la idea de Jeremy Bentham del panóptico, ideado por él para el diseño de las cárceles en 1797, en el que los presos eran inducidos a "tomar la decisión correcta" o se enfrentaban a un aislamiento prolongado con una dieta de pan duro y mala agua. Michel Foucault se limitó a adelantar nuestra apreciación de lo peligrosa que podría ser esta estrategia en un estado neoliberal.


En contraste con esta corrupción política de la libertad, que es terriblemente efectiva en nuestra era digital, la libertad liberal afirma que el Estado debe ser lo más neutral y transparente posible. Lamentablemente, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Demasiados supuestos liberales hacen muchas martingalas. Los gobiernos han extendido diversas formas de condicionalidad, y las pruebas de comportamiento y las sanciones se han racionalizado por motivos espurios como la "integración social".

Es la tercera forma de libertad la que ofrece la mejor esperanza de una verdadera libertad plena. A esto se le puede llamar libertad republicana, y es donde se posiciona Dani Raventós, como lo he hecho también yo en otros lugares.1 La esencia es la afirmación de que una persona solo puede ser completamente libre si no está sujeta a la dominación potencial de personas o instituciones exentas de la obligación de rendir cuentas. No se trata de libertad si una persona puede hacer lo que desea solo si pide permiso y se le da permiso para hacerlo, incluso si la autoridad que decide es muy benevolente. La libertad proviene de poder tomar decisiones por uno mismo, sin temor a represalias. Si una mujer está obligada a pedir permiso a su esposo o padre para hacer algo, eso no es libertad en el sentido republicano, incluso si el esposo siempre es benévolo y está de acuerdo con su solicitud.

La relevancia de esto para la proposición de que todo el mundo debería tener una renta básica individual debería ser clara y se especifica nítidamente en este libro. Muchas personas dependen económicamente de otras y, por lo tanto, tienen que ceder a su voluntad, hasta el punto de actuar de una manera que creen que complacerá al otro, incluso si prefieren actuar de otra manera. Una renta básica individual debilita la opresión inherente de esa situación tan extendida. Uno de los hallazgos de varios experimentos piloto de renta básica que no ha recibido suficiente atención es que después de comenzar a recibir su renta básica algunas mujeres abandonan relaciones abusivas que previamente habían tolerado por su inseguridad económica.

Lo que se requiere es un sistema en el que la libertad republicana pueda combinarse con la democracia republicana, en el que resistir las técnicas manipuladoras de la plutocracia pueda generar una nueva era de democracia deliberativa e igualitaria. En eso, Dani Raventós y sus compañeros tienen más trabajo por hacer.


Nota:


1 G.Standing, Basic Income: And how we can make it happen (London: Pelican, 2017). (En castellano el libro fue publicado por Pasado & Presente).


Guy Standing
es profesor titular e investigador en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. Uno de sus últimos libros es "La renta básica" (Pasado y Presente).Fuente:
La Renta Básica. ¿Por qué y para qué? (Catarata, 2021)Traducción:Roger Tallaferro

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