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Los coletazos de Trump contra Cuba

Do Rebelión, 17 de Agosto, 2020
Por Hedelbereto López Blanch 



Como un animal que está dando sus últimos coletazos antes de morir, así están obrando el presidente Donald Trump y su secretario de Estado Mike Pompeo, contra los gobiernos progresistas de la región y específicamente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Debido a la frustración que padece por no haber podido derrocar a esas tres revoluciones, cada día sus acciones son más agresivas.

En el caso de Cuba las distintas administraciones estadounidenses han intentado todo tipo de arbitrariedades pero el gobierno de la Isla se ha mantenido incólume durante 61 años, derrotando o evadiendo agresiones, atentados y bloqueos económico-financieros.

Este 13 de agosto, Pompeo informó que Estados Unidos suspendía todos los vuelos charter privados desde ese país a Cuba porque la Isla adquiría ese dinero para sostener al gobierno de Venezuela. Otra calumnia más en esa sarta de injurias.

El mundo sabe que la verdadera razón a esa persecución es política por las posiciones soberanas e independientes de la Isla que no ha dejado dominarse por Washington bajo la imperial Doctrina Monroe que proclama “América para los americanos”.

Recordemos que un memorando con la temprana fecha del seis de abril de 1960 firmado por el subsecretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory definía que el propósito del bloqueo era crear penuria, escasez y con ello, una situación económica insostenible en Cuba, a fin de derrocar al Gobierno.

Más tarde, el Título I de la Ley Helms-Burton (firmada en 1995) expresa que es obligación del Gobierno de Estados Unidos, procurar, frenar u obstaculizar las relaciones comerciales de Cuba en cualquier parte del mundo.

El régimen de Trump, el 17 de abril de 2019, dio vía libre al Titulo III de la Helms-Burton, un mecanismo que muestra el carácter extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra el país caribeño hace casi 60 años y que permite a nacionales de Estados Unidos llevar a los tribunales a quienes “trafiquen” con propiedades norteamericanas” en Cuba.
Ello incluye la posibilidad de iniciar una demanda contra aquellas personas de terceros países que inviertan en el territorio caribeño en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

Ese mismo 17 de abril, otro gorila que estuvo anclado en la Casa Blanca, el ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, (quien después se distanció de Trump y hasta escribió un libro que denigra al magnate) se reunió en Miami con los mercenarios derrotados en Playa Girón en 1961, para anunciar nuevas medidas de cerco económico contra la Isla.

Una de ellas es la de restringir viajes por razones no familiares a Cuba que busca frenar el creciente flujo de personas entre los dos países y el interés de sus ciudadanos por conocer la Isla, especialmente en la modalidad de cruceros.

En 2018, más de 560 000 cubanos visitaron Cuba y alrededor de 600 000 estadounidenses. Más de 100 vuelos y 10 cruceros semanales llegaron a puertos cubanos procedentes de Estados Unidos. Las restricciones no solo afectan la economía y derechos del pueblo cubano, sino también agreden a los norteamericanos.

El director General de América del Norte de la Cancillería, Carlos Fernández de Cossio denunció recientemente que el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba durante la administración Trump, se ha hecho sentir en medio de la lucha contra la pandemia de la COVID-19 pues es un escollo para adquirir en mercados de terceros países algunos productos y equipamientos fabricados por empresas subsidiarias estadounidenses o que contienen un por ciento de componentes, partes o software de ese país.

Por ejemplo, cuando Cuba trató de contratar varios equipos de ventilación mecánica usados en las terapias intensivas, no lo pudo lograr por ese motivo.

Otra acción deleznable y antihumana es la persecución y el ataque a la cooperación médica internacional desarrollada por La Habana en las últimas décadas que no ha tenido el resultado esperado para la Casa Blanca.

En conclusiones, Trump en su obsesionada campaña por reelegirse el próximo noviembre, lanza toda su maldad contra el pueblo cubano que ha visto pasar desde el primero de enero de 1959 a 12 administraciones norteamericana con afán de subyugarlo pero que como la actual no han podido ni podrán hacerlo. Cuba continuará siendo un faro de independencia en América Latina.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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