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El principio del fin de la ocupación


Do Rebelión, 7 de Julho, 2020
Por Nicola Hadwa y Silvia Domenech
 

La actual coyuntura de la ocupación de Palestina está marcada dramáticamente por las agresivas medidas llevadas a cabo por el ocupante sionista, pero también, y hay que decirlo, por las malas decisiones tomadas por la Autoridad Nacional Palestina, que creyó en las promesas de Estados Unidos y los europeos.

El pueblo palestino se encuentre ahora en una difícil situación como resultado de la acción e interacción de ambos, el sionismo y el gobierno de Abbas. Situación cuya salida es sólo posible, según piensan algunos, si los palestinos aceptan el llamado Acuerdo del Siglo. Acuerdo que, según uno de sus partidarios, el periodista Thierry Meyssan, fue propuesto por la administración de Donald Trump de buena fe y no de forma hostil a los palestinos.

Pero ¿por qué dice que es la única solución posible? … cuando Donald Trump propone desarrollar la economía de Gaza y Cisjordania, sin interés por ‎obtener algo a cambio – escribe Meyssan – está aplicando la política que Thomas Jefferson proponía para los «indios ‎civilizados. Tratar de integrarlos utilizando «el mercado» para lograr la paz. Y, cuando Trump se niega a apoyar la solución de los dos Estados, nos dice, actúa como lo hizo Andrew Jackson durante las ‎negociaciones de los tratados con las tribus indias[1]. Lo que tiene en cuenta que fue Jefferson el que en el año 1803 propuso la idea del intercambio de tierras, es decir, que los nativos americanos cederían sus tierras al este del Mississippi a cambio de una cantidad similar de territorio al oeste del río. La ley que sancionó esta idea, la llamada Ley de Remoción de Indios promulgada el 28 de mayo de 1830, fue la gran acción de Andrew Jackson, el séptimo presidente de los Estados Unidos. Una ley que se implementó para dar a los estados del sur la tierra que pertenecía a los nativos americanos, los que fueron trasladados al oeste del río Mississippi, acto que ha sido referido como un acto unitario de genocidio sistemático, porque discriminó a un grupo étnico en la medida en que aseguró la muerte de un gran número de su población. Basta leer Wikipedia[2] para enterarse (pero apúrense, antes de que le cambien el contenido a esa página).

Con ello, señala Meyssan, Trump se opone a la política de Israel desde los Acuerdos de Oslo y a su ‎estrategia para sabotear la economía y lograr el éxodo palestino. Lo que es, en verdad, una forma bien rara de oponerse, porque Jefferson[3], que era esclavista y racista[4], fue el primero en proponer políticas amplias que exigían la eliminación de los indios de sus tierras de origen[5] y la Ley promulgada por Jackson fue el resultado de las políticas racistas del siglo XIX hacia los nativos americanos que despojaron a las tribus de sus tierras ancestrales para dar paso a los asentamiento blancos. Resulta, entonces, que Trump se opone a la política de Israel aplicando a Palestina la política que los esclavistas y racistas norteamericanos aplicaron a los nativos de ese país hace años.

Y, dicho sea de paso, la estrategia israelí dirigida a entorpecer y perjudicar, la economía palestina para estimular el éxodo palestino no es algo que haya ocurrido en los momentos actuales. Desde 1967 la ocupación militar sionista permitió, desde el punto de vista económico, completar la colonización iniciada años antes, anexar e instalarse en la mayor parte del Valle del Jordán, así como anexar económicamente Gaza y Cisjordania, y crear en ellas condiciones para imposibilitar cualquier desarrollo independiente, de-construyendo deliberada y sistemáticamente la economía palestina desde ese momento. A pesar de lo cual el pueblo palestino y su resistencia, enfrentando dificultades y avatares, ha sobrevivido.

Trump no hace nada de buena fe, y como Jefferson que buscaba asegurar el territorio para los colonos blancos en su política india, busca guardar la espalda del gobierno sionista judío de Israel, intentando asegurar el voto de los sionistas cristianos a su favor.

Pero volvamos a la Autoridad Nacional Palestina. El detalle en las condiciones actuales está en que ese Acuerdo es tal, que ni ella, que hasta ahora venía “administrando” la ocupación, lo ha podido aceptar. Ni tampoco el mundo ni el Medio Oriente son ya los mismos, y se han incrementado las contradicciones al interior de la propia entidad sionista.

Ciertamente, a través de largos años tanto Estados Unidos como los europeos, en absoluta complicidad con el sionismo ocupante, mantuvieron a los palestinos en eternas negociaciones. Negociaciones que, en un primer momento, dada la resistencia del pueblo palestino a la ocupación de su territorio, que debilitaba y retardaba en el tiempo el desarrollo de la entidad sionista, estuvieron dirigidas a dos fines centrales. Por un lado, a frenar la lucha palestina y desarticular la resistencia armada y política, dando tiempo a los sionistas para consolidarse. Y, por otro, a ir creando una nueva burguesía palestina por medios económicos a la cual entregarle el gobierno de una autonomía limitada de pequeños bantustanes palestinos separados y aislados.

Sus resultados fueron en parte logrados al sacar a Yasser Arafat del camino asesinándole, y luego imponiendo a Mahmud Abbas en un gobierno ilegitimo el cual, entre otras cosas, para brindar seguridad y tranquilidad a sionistas e imperialistas, firma acuerdos de seguridad con el ocupante creando una policía palestina a su servicio encargada entre otras cosas de reprimir al propio pueblo. Todo ello, como se sabe, con la vergonzosa complicidad de algunos gobiernos árabes y de las monarquías feudales retrógradas a cuya cabeza está especialmente Arabia Saudita, aliada eterna del colonialismo y del imperialismo, enemiga histórica del nacionalismo árabe y que nunca ha tenido una agenda árabe. Sólo la determinación de Hamas y la Jihad Islámica, el Frente Popular de Liberación de Palestina y los Comités de Resistencia Popular como organizaciones que rechazaron el proyecto imperialista-sionista, afortunadamente y no libre de enormes sacrificios, han lograron mantener la lucha viva e impedir las manipulaciones en las cuales ha caído la Autoridad Palestina, manteniendo el enfrentamiento a la ocupación sionista y las esperanzas en el triunfo.

Estas negociaciones fueron seguidas por más negociaciones, cuyos compromisos y promesas, si los hubo, sólo se cumplieron cuando fueron beneficiosos para los sionistas, y donde los mediadores, camuflados de neutrales, en realidad fueron parte interesada a favor de estos últimos.

En los días que corren, sin embargo, la propuesta del llamado Acuerdo del Siglo por Estados Unidos, que hasta ahora había sido el mediador principal, y el anuncio por parte de la entidad sionista de la apropiación definitiva de grandes partes de Cisjordania y las mejores tierras agrícolas, terminó por hacer volver a la realidad y despertar – por decirlo de alguna manera -, a estos palestinos que de alguna forma creyeron en las promesas tantas veces dilatadas e incumplidas deliberadamente, y bajo cuya gestión aumentaron los asentamientos y las restricciones a la vida palestina. O quizás debía decirse, para ser más realista, los obligó a despertar, ya que, al hacerse insostenible y prácticamente imposible un estado palestino, se cerraron las puertas a toda negociación, no dejando otro camino que volver a la resistencia, más dura que antes y en condiciones más difíciles por el tiempo perdido por el engaño de las negociaciones y las promesas incumplidas.

Resistencia que se ha expandido por el Medio Oriente creándose un Frente anti sionista y antiimperialista del que forman parte Líbano, Siria, Iraq, Yemen, Irán, Hamas, Jihad Islámica y el Frente Popular De Liberación Palestina, que en conjunto se encuentra enfrentado al imperialismo y el sionismo en todos los frentes militares y políticos, derrotando todos y cada uno de los complots y dando nuevas esperanzas al pueblo palestino de poder creer que la libertad y que el fin de la ocupación si es posible y muy real.

Al mismo tiempo, dentro de la propia entidad sionista se está empezando a producir un fenómeno que empieza a mostrar las verdaderas causas de su implantación artificial en medio del Levante oriental. Nos referimos al hecho de que gran cantidad de familias judías están abandonando el proyecto y están volviendo a sus países de origen estableciendo una inmigración inversa[6], o sea, el número de judíos que abandonan Israel supera desde 2018 al de los que llegan, dado que no quieren seguir aportando hijos para las guerras, y menos cuando ellos mismos han visto los engaños de los sucesivos gobiernos sionistas y que la verdadera amenaza para la paz es el propio estado sionista y no los palestinos.

Los que se van, están siendo reemplazados por evangélicos fanáticos, que han llegado engañados por pastores que el Mossad ha sabido reclutar profusamente en todo el mundo cristiano, que llegan a un país donde Cristo es considerado un impostor, y donde los cristianos palestinos son acosados maltratados y expulsados. Inmigrantes cuya llegada va cambiando paulatinamente en los judíos religiosos la idea de un estado judío solo para judíos, creando, un estado diferente al que los mismos sionistas buscaban. Ello va dejando claro, poco a poco, que el verdadero y esencial fin de la creación de la entidad sionista no fue crear un estado judío. Si fue creada, fue para estar en función de los intereses de las transnacionales, el imperialismo y su proyecto de dominio de las fuentes de recursos de Medio Oriente y del comercio mundial. Los judíos fueron la justificación para poder crearla. Las luchas sociales afloran y aflorarán cada vez más en el seno de esta entidad, como sucede en todos los estados y sociedades y al mismo tiempo que los judíos de izquierda y progresistas ya descubren y descubrirán cada vez más también, que tienen más en común con los palestinos, que con los sionistas.

Los palestinos se han acercado al Frente de Resistencia. Lo que significa que han mejorado sus capacidades militares, y su participación en la lucha contra el terrorismo en Siria e Iraq les han proporcionado más y mejores armas, entrenamiento y muchas batallas en el cuerpo, por lo que están mejor capacitados para una guerra con el estado sionista. La lucha será prolongada y de mayor intensidad, y tendrá más fronteras desde donde actuar. Esto lo sabe la entidad sionista que ve con espanto un futuro cierto e inevitable de próximas y futuras luchas en el Golán ocupado a Siria, en el sur libanés y en el interior de los territorios ocupados.

En ese escenario el ocupante sionista no tiene posibilidades de soportar una guerra prolongada y menos ganarla. Hoy los belicistas sionistas, envalentonados por el apoyo norteamericano, prefieren jugar a la ruleta rusa con su destino y esperan dilatar el futuro manteniendo una interminable guerra en Siria mediante la ayuda de los terroristas formados por occidente y financiados por las monarquías feudales, al igual que intentan provocar caos y en lo posible guerras civiles. Su panorama está bastante cargado de futuras y próximas guerras y todo indica que es el principio del fin de ese estado artificial criminal y agresor de sus vecinos. Es sólo el principio. Pero es el principio del fin de la ocupación de Palestina.

Nicola Hadwa. Analista internacional chileno-palestino. Ex entrenador de la Selección Palestina de fútbol. Director de la Liga Latinoamericana por el Derecho al Retorno y coordinador del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino de Chile. Especialista en temas principalmente del Medio Oriente. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales.

Silvia Domenech. Investigadora cubana con varios libros publicados. Doctora en Ciencias Económicas y Profesor Titular de la Universidad de La Habana y la Escuela Superior del PCC.


[1] Thierry Meyssan. ¿Cómo aborda Donald Trump la cuestión ‎israelo-palestina?‎ https://www.voltairenet.org/article206999.html.

[2] Indian Removal Act. Pub. L. 21-148. U.S. Law. https://en.wikipedia.org/wiki/Indian_Removal_Act.

[3] Uno de los principales ejecutores de la política india de Jefferson fue William Henry Harrison, el cual fue responsable de la adquisición de la mayor parte de los actuales Illinois, Indiana, Michigan y Wisconsin entre 1801 y 1809. Para hacerlo, explotó hábil y despiadadamente las rivalidades entre tribus y se enfrentó a los pueblos indígenas. Con una mezcla de sobornos y amenazas, a sabiendas compró tierras a los indios que tenían poco derecho a reclamarles, y luego negó públicamente tal conocimiento… En una carta «no oficial y privada» enviada a Harrison en 1803 , Jefferson describió su punto de vista sobre la política federal india, que incluía el uso de puestos comerciales para endeudar a los indios, obligándolos a renunciar a la tierra para pagar sus cuentas. William Henry Harrison: Shady Treaty Maker y Indian Land Taker. https://indiancountrytoday.com/archive/william-henry-harrison-shady-treaty-maker-and-indian-land-taker-NGdwkr1dHUigom8tquv5-A.

[4] Emma Whitford. Reconciling the Two Jeffersons. August 8, 2018. https://www.insidehighered.com/news/2018/08/08/new-uva-report-brings-thomas-jeffersons-racist-past-light.

[5] Alysa Landry. Thomas Jefferson: Architect of Indian Removal Policy (Thomas Jefferson: arquitecto de la política de expulsión de indios). 19 de enero de 2016. https://indiancountrytoday.com/archive/thomas-jefferson-architect-of-indian-removal-policy-kV7p2W8yLUeb47XLS5kJmg.

[6] Dentro de Israel: El problema de la migración inversa israelí. 24 de junio de 2019. https://www.hispantv.com/showepisode/dentro-de-israel/israel-migracion-balance-eeuu-francia/57134.

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