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“La contribución personal y teórica de Flora Tristán fascinó a generaciones ulteriores”

Activista, divulgador cultural, conferenciante, cineclubista, periodista comprometido con la prensa alternativa… Pepe Gutiérrez Álvarez es el vicepresidente de la Fundación Andreu Nin de Cataluña y miembro del consejo editorial de Viento Sur. Entre sus principales libros: Memorias de un bolchevique andaluz, Conocer a Trotsky y su obra, Retratos poumistas, La vejez: problemas y alternativas, Rosa Luxemburg. Cartas de amor y revolución, El cine y el 36, etc.

Do Rebelión, 04/05/2020 

Por Salvador López Arnal
Fuentes: El viejo topo

Nos centramos en esta entrevista en su último libro, Revolucionarias, publicado por El Viejo Topo.

Nos habíamos quedado en este punto. ¿Qué es lo que más te impresiona de la obra magna de Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer?

Su frescura, cuando su redacción data de hace más de dos siglos. La idea de que la libertad de las mujeres está ligada a la emancipación social. Ella representó a una élite revolucionaria británica que creció y desbordó el punto de partida de su marido para cobrar cuerpo con un romanticismo que es feminista, lo mismo que era consciente que una nación que oprime a otra no podía ser libre. Se podría decir que el feminismo actual ya estaba implícito en esta obra.

Pero el feminismo actual, ¿no se conjuga en plural? ¿No habría que hablar más bien de feminismos? ¿Todos los feminismos actuales se reconocen en la obra de Mary Wollstonecraft?

Hasta donde alcanzo a ver todos los feminismos asumen como propias las diversas tradiciones con sus ajustes críticos según qué casos. El caso de Mary Wollstonecraft resulta tan revelador como el de Flora Tristán o Rosa Luxemburg… El reconocimiento de vidas y obras descomunales es algo que es justamente asumido, si no por todas, sí por todas las tendencias que ven al patriarcado como inherente al capitalismo (y a las burocracias políticas y sindicales).

¿Observas huellas de la obra y de la forma de vivir de Wollstonecraft, en su hija, Mary, la autora de Frankenstein?

Este aspecto está siendo objeto de estudios recientes. Anteriormente Mary Shelley era vista como el fruto de una pareja extraordinaria, pero alguien situada en otros marco de preocupaciones, concretamente el que sigue la decepción de la revolución francesa y busca sus vías anunciando una conexión con el socialismo que comienza gestarse como movimiento.

Es obvio. Sobre este aspecto apunto el desarrollo de diversos estudios que personalmente me desbordan considerando que lo primordial de mi trabajo era dejar claro un ABC, un primer paso para andar más allá. Siendo determinantes, las grandes aportaciones siguen siendo material para minorías muy exiguas. Por lo tanto considero que las aportaciones más desarrolladas entran en ámbitos superiores al objetivo primordial del libro.

Das mucha importancia a la filmografía. ¿Por qué? ¿Ha sido bueno el cine inspirado en las grandes luchadoras feministas y en sus aspiraciones?

El cine ha tendido más bien a ridiculizar el sufragismo y raramente ha dedicado atención a la lucha feminista, aunque esto requiere importantes matices. Yo pienso que el mejor cine es el que, por lo general, va mucho más allá de las normas dominantes, que plantea casos y ejemplos de mujeres que se enfrentaron a su tiempo. Es un territorio sobre el que se ha empezado a trabajar más en serio. Mi interés parte ante todo del hecho que el cine suele ser el escalón más asequible en la formación cultural de las masas. Tiene un atractivo en sí mismo, al tiempo que ayuda a abrir más puertas.

El capítulo dedicado a Flora Tristán lleva por título: “Una mujer contra su tiempo.” ¿Por qué contra su tiempo?

Es evidente que es una mujer que se enfrenta con el orden establecido incluyendo el incipiente movimiento obrero. No duda en enfrentarse con sus compañeros, y su contribución personal y teórica fascinó a generaciones ulteriores.

¿Qué opinión te merece la novela que Vargas Llosa dedicó a Flora Tristán? ¿No es entre raro y contradictorio que un pensador marcadamente neoliberal como él (por decirlo suavemente) dedique una novela a una luchadora feminista y socialista? No es el único ejemplo.

Vargas entra con la nuestra para salir con la suya, y lo hace como un mercenario de la pluma que viene a decir que, al final de cuentas, la lucha de Flora demostraba que el mundo no puede saltar por encima de sus limitaciones socioeconómicas. Obviamente, desde su talento como narrador, advierte la existencia de un material extraordinario.

¿Qué te atrae más de la figura de George Sand? ¿A qué otras mujeres del 48 haces referencia en el capítulo que le dedicas?

George Sand fue la feminista más popular del siglo XIX, aunque su evolución va desde el desafío inicial al orden al conservadurismo que le lleva a oponerse radicalmente a la Commune. En la mitad del siglo XIX la cuestión feminista aparece planteado sobre todo en Francia, y lo hace a través de varias mujeres (Jeanne Deroin, Pauline Roland, Suzanne Voilquin) que están más situadas en la tradición iniciada por Flora Tristán, a la que por cierto comenzamos a editar en la editorial Fontamara que en su tiempo llegó a cultivar una colección sobre el feminismo socialista.

La recuerdo, la recuerdo. ¿Por qué afirmas que Louise Michel fue una santa laica? ¿Conocemos suficientemente su figura y su praxis?

El concepto es de August Compte y se ha utilizado ulteriormente en casos de una entrega que llega al extremo de perdonar al miserable que atentó contra su vida o a enfrentarse con los “comuneros” que en Nueva Caledonia se pusieron del lado colonial. Francia, que se distingue por su subrayado apego a sus referentes, cuenta con una importante fundación con su nombre y que trabaja por la superación de los desencuentros entre las diversas izquierdas-izquierdas, como el café-café, como diría Manolo Sacristán…

Dedicas un capítulo a Clara Zetkin y el feminismo obrerista socialdemócrata y comunista. ¿Qué es el feminismo obrerista?

Es el que sitúa a la mujer trabajadora como centro de un movimiento que prolonga el movimiento obrero, y que tendría a subestimar la importancia de los aspectos propios del feminismo llamado burgués. Este movimiento llegó a ser impresionante durante la “Gran Guerra”, fue el que instauró el 8 de marzo como antes se había hecho con el 1º de mayo, y el que fue determinante para el inicio de la revolución de febrero en Rusia.

Denunciaba al sufragismo por limitarse a las exigencias democráticas. Sin embargo, hoy sabemos que el sufragismo fue un movimiento de una gran importancia, y que acabó arrastrando amplios sectores de mujeres obreras que comenzaron a establecer una combinación. Lo feminista y lo socialista no se excluyen sino que se complementan.

Estas contradicciones quedaros reflejadas en la evolución de la familia Pankhurt. Así, mientras que Emmeline, la madre, se contentó con el sufragio, Silvie, la hija, acabó siendo una de las fundadoras del PC británico. Este movimiento acabó siendo ahogado por el curso reformista de la socialdemocracia, pero sobre todo por el estalinismo que no permitía un movimiento con vida propia.

¿Conocemos (y reconocemos) suficientemente la vida y la obra de Jenny von Westphalen? Jennyschen, Laura, Tussy, sus hijas, ¿fueron feministas?

Lo fueron en los hechos. Hemos de considerar que ni tan siquiera Clara Zetkin o Emma Goldman se consideraban como tales. Ellas eran socialistas entendiendo que la liberación de la mujer era parte de una síntesis. Sin embargo, como se vería ulteriormente, ningún proceso revolucionario asumió como propio los objetivos del feminismo. Esto queda ilustrado en el caso cubano en el último episodio de la película “Lucía” de Humberto Solas…

En la bibliografía de este apartado citas Amor y Capital de Mary Gabriel. ¿Es un ensayo feminista sobre la vida de Marx en tu opinión?

Es una obra capital que sitúa al detalle la relación entre Marx y Jenny desmintiendo toda la campaña que en los años ochenta se dio para presentar, en toda clase tribunas, a Karl como un “moro”. Esta relación formaba parte de un proceso de definición de criterios que se daba en un momento determinado, que se conformaba desigualmente en una aprendizaje constante, el mismo que llevó a Engels a mostrarse mucho más avanzado, más coherente en sus actitudes.

Pero como se deja constancia en la película “El joven Marx”, de Bob Peck, nos encontramos ante una relación que se enriquece mutuamente, y que subraya que las reflexiones y aportaciones de Jenny forman parte de un todo.

¿Y cuáles fueron las principales aportaciones feministas de Nadezha Krupskaya?

Es la misma historia aunque de las conversaciones de Lenin a Clara Zetkin se desprende un trasfondo puritano también presente en Trotsky. Pero también aquí se trata de un proceso combinado, y Lenin secundó a Nadezha en su enorme empeño pedagógico. El papel de ella en este terreno es uno de los elementos más luminosos de la “pequeña historia” de la revolución, un esfuerzo titánico de sacar a las masas trabajadoras de la ignorancia en la que el machismo era omnipresente. Sin proclamarse como feminista, era evidente que para el marxismo abierto se trataba de una misma lucha. Luego ya nada fue igual, y cabe hablar de un enorme impulso, pero también de un brutal retroceso ulterior, con el Termidor soviético, pero sobre todo en los años treinta donde renovación y retroceso coinciden de una manera tan terrible como compleja.

¿Qué tipo de relaciones tuvo el movimiento sufragista con el movimiento obrero de la época?

La izquierda laborista y la inteligencia de izquierdas británica sobresalió por su apoyo entusiasta. Otra cosa fue el sector mayoritario que se mantuvo un punto distante de un movimiento que le sobrepasaba en la movilización. Se trata de un periodo histórico muy rico que ahora comienza ser reconocido en toda su amplitud.

¿Qué te atrae más de la figura de Emma Goldman? ¿No se ha exagerado su revolucionarismo?

Creo que se matiza tanto el aprecio por su labor inagotable, ¡esa mujer que siempre lleva un libro para no aburrirse en las cárcel!, con matizaciones críticas, tanto en lo referente a su subestimación del sufragismo como a la primacía que le daba al “Ideal” por encima de unas circunstancias históricas absolutamente terribles. Creo que en “Reds” se aprecia estos matices, y están estudiados en la edición de Rojos y rojas, en relación a John Reed y la película, un libro que edité hace años en El Viejo Topo.

¿Qué moldes rompió Aleksandra Kollontái?

Los de la libertad sexual en un medio tan puritano como el bolchevique. El estalinismo empleó su “georgedandismo” como un medio para someterle. De ahí que se pueda hablar de una primera Aleksandra que llega a liderar la interesante “Oposición Obrera”, y la que luego sobrevivió como embajadora.

Entre las revolucionarias españolas citas a dos: Federica Montseny y Dolores Ibárruri. ¿Por qué? ¿No hay ejemplos más representativos?

No los hubo por cuanto ambas representaron a las mujeres de la CNT y del PCE de la resistencia; las hubo mucho más avanzadas, tanto en una organización como en otra, pero ninguna llegó a tener el eco mítico que alcanzaron ellas como representación de las mujeres de la República contra el fascismo. El mito trasciende sus contradicciones y limitaciones.

¿Fueron feministas? Si lo fueron, ¿en qué sentido?

Lo fueron sin duda para la gente común. Hasta los años setenta a una mujer combativa en las ideas y en la acción sindical se las comparaba con ellas. Esta dimensión también dependió del afán denigratorio desarrollado a lo largo del franquismo.

De las otras revolucionarias, españolas o no, de las que no has podido hablar, ¿de quién te ha costado más no hacerlo?

De Rosa Luxemburg por supuesto, pero me parecía que era la más conocida, y además acababa de realizar una selección de sus “cartas de amor y revolución”. Lo ideal para mí sería poder escribir sobre “otras”, aunque no dudo de que acabaran saliendo plumas más jóvenes y mejor situadas que lo acabarán haciendo, de manera que estas mujeres sean, cuanto menos, conocidas en las peluquerías siempre –claro está- que lleguemos a un punto mucho más alto de una difusión que hasta ahora ha quedado circunscrita involuntariamente a las élites más formadas.

Me dejo mil preguntas en el teclado. ¿Quieres añadir algo más?

Nada que no sea agradecer a El Viejo Topo por la cuidada edición del libro, y amigas y amigos como tú que estáis ayudando tanto en su divulgación.

Gracias a ti querido amigo. Es un honor ayudar a conocer tus trabajos.

Fuente: El Viejo Topo, marzo de 2020.

Primera parte de esta entrevista: Entrevista a Pepe Gutiérrez Álvarez sobre Revolucionarias. Mujeres entre el feminismo y el socialismo (I). “El feminismo es una de las variantes críticas de las revoluciones democráticas” https://rebelion.org/el-feminismo-es-una-de-las-variantes-criticas-de-las-revoluciones-democraticas/

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