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La elección entre el socialismo o la barbarie

El señorito Presidente Luis Lacalle Pou vuela sin instrumentos ante la pandemia, pues no atina a trazar una ruta veraz ni en lo sanitario ni en lo económico.

Do Rebelión, 20/04/2020

Por Graciela Burgueño Ferreira
Fuentes: Rebelión


Desde el inicio de la crisis el poder ejecutivo y sus ministros optaron por tomar decisiones mediáticas (el aumento en tarifas de servicios mermó su popularidad) cuyo único fin, fue posicionarse en las preferencias de la ciudadanía para poder de esta manera enfrentar con mayor capital político el duro golpe de las fases críticas que se avecinan. Lacalle Pou se ha mostrado reticente a la cuarentena y a lo Trump presiona públicamente para que las actividades económicas no se detengan durante el aislamiento, es decir Lacalle quiere una cuarentena a medias pero, lo suficiente para que le dé tiempo al gobierno de armar la mínima infraestructura para enfrentar la saturación en los servicios médicos, así de peligroso se presenta el panorama para los uruguayos.

En el colmo del oportunismo el Frente Amplio (que dejó casi arruinados los servicios de salud pública en los últimos 15 años) y sus sectores sindicales se empeñan en no hacer olas que metan en aprietos al capitán del paisito pues ni se suman a la ruta del partido blanco y su coalición de contrahechos ni los confrontan con fuerza utilizando sus recursos y capital (que es considerable) a fondo, más bien se agazapan a esperar la circunstancia que los ubique en una posición de ganar-ganar. En pocas palabras, pura y dura pequeña política. Por el momento, aumentan los casos de Covid 19 por casi todo el territorio nacional (517 al momento de escribir este artículo) y se pierden empleos dramáticamente (86 mil solicitudes de seguro de paro en el mes de Marzo) en un país con cerca de 3 y medio millones de habitantes de los cuales poco más de 1 millón y medio son economíceme activos con una tasa de desempleo cercana al 9%

En el corto plazo se avecinan recortes, reasignación presupuestal a manos privadas, despidos e inflación de dos dígitos y en el peor escenario a mediano plazo el precio a pagar por el Uruguay debido a su fragilidad económica, su dimensión geográfica y su envejecimiento demográfico (cerca del 25% de la población es mayor de 60 años) podría llevarlo a la peor crisis en su historia, una crisis tan profunda que cimbraría los fundamentos del propio estado y su viabilidad, convirtiéndolo en un territorio “zombi” incapaz aun rematando todos sus bienes públicos de hacerle frente a las obligaciones sociales y financieras contraídas por el mal manejo de la crisis del Covid 19 , obligando a la migración masiva y al abandono productivo, una película ya vista en muchas ciudades del interior que se repetiría rápidamente por todo el país.

Sabemos que las principales fuerzas políticas del Uruguay no van a darnos ninguna respuesta como clase trabajadora, creerlo así es pura ilusión, por lo tanto nos enfrentamos cara a cara nuevamente ante el dilema socialismo o barbarie, no hay más, o reconstruimos nuestros instrumentos de lucha y resistencia clasista o corremos el riesgo de morir por el virus o por el hambre.

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