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Trabajar en la construcción como si no existiera el coronavirus

La construcción continúa en la Torre Caleido en Madrid. 
Los empleados denuncian que están trabajando sin las medidas de seguridad necesarias en obras que no son imprescindibles y reclaman al Gobierno que ordene la paralización de toda aquella obra que no responda a un sector esencial.
Do EL Salto, 27 MAR 2020 


Sin guantes y casi sin mascarillas. Así trabajan las cerca de 400 personas contratadas en uno de los proyectos en marcha de la filial de Eiffage en España, según ha denunciado a El Salto uno de sus trabajadores. “Si no vamos a trabajar, nos despiden; el jefe dice que no va a cerrar a no ser que vaya el ejército a cerrarle”, explica este trabajador, que ha preferido guardar su anonimato por las posibles represalias por parte de la empresa. Afirma que ya hay varios positivos entre sus compañeros, y también entre los familiares de otros, “algunos en cuarentena, otros no”.

Desde Eiffage, séptima constructora en tamaño de la Unión Europea y tercera en Francia, afirman que la empresa cuenta con un comité de seguimiento del covid19, que se reúne a diario, y que ha desarrollado un plan de acción. “Hemos distribuido material a todos los trabajadores, de hecho, hoy mismo se están enviando más mascarillas y, salvo alguna excepción que pueda haber, de la que no tenemos constancia, todos los trabajadores deben contar con sus equipo de protección”, sostienen desde el departamento de comunicación de esta empresa, que vio crecer sus beneficios netos en 2019 en un 15,3% respecto al año anterior, hasta los 725 millones de euros. Según ha denunciado CGT ante Inspección de Trabajo, Ferrovial, de Rafael y María del Pino Calvo-Sotelo, tampoco está facilitando medidas de protección a las personas que tienen trabajando en las estación de tren de Atocha. En 2019 esta empresa obtuvo un beneficio neto de 268 millones de euros.

Sobre parar algunas de las obras y acogerse a expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE), desde Eiffage señalan que “se están estudiando las distintas opciones”. Hasta ahora no han paralizado ninguna de las obras que tienen en marcha, algunas enfocadas a servicios esenciales, como suministro de energía o equipos médicos, pero otras no. Ferrovial afirma haber paralizado algunos de sus proyectos de construcción actuales. Y FCC no ha parado ni siquiera las obras que tiene en marcha en el estadio Santiago Bernabéu, según han confirmado desde esta empresa a El Salto, a pesar de que hasta el Ayuntamiento del popular José Luis Martínez Almeida le pidiera, eso sí, a través de Twitter, al Gobierno central paralizar las obras el pasado 24 de marzo después de que sus trabajadores denunciaran que estaban trabajando sin medidas de seguridad.



8El sector de la construcción sigue en funcionamiento, ajeno a la crisis del coronavirus, y lo hace a pesar de ser un tipo de trabajo en el que seguir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para prevenir los contagios es prácticamente imposible. “Hemos pedido al Gobierno que paralice el sector de la construcción con excepción de las obras en infraestructuras críticas o de urgencia”, señala a El Salto Daniel Barragán, secretario de Acción sindical de Construcción y Servicios de CC OO. “La única opción que es segura es quedarse en casa, y es lo que estamos planteando: que las empresas puedan acogerse a ERTE por fuerza mayor y que estas y los trabajadores no se vean perjudicados”, continúa.

“Hemos pedido al Gobierno que paralice el sector de la construcción con excepción de las obras en infraestructuras críticas o de urgencia”, señala a El Salto Daniel Barragán

Óscar Pescador trabaja en una de las obras de Comsa, séptima empresa española en el sector de la construcción, con presencia en 22 países, según señala en su web, y presidida por Jorge Miarnau. Pescador es también delegado de CNT en la Coordinadora de Industria y Construcción de CNT Barcelona, donde esta empresa tiene su sede. “Yo estoy en una obra en la que somos más de cien personas y estás en espacios confinados con mucha gente, y te estás moviendo… Las distancias acaban por no respetarse y no hay control, ni hay guantes, y casi no hay mascarillas”, explica este trabajador, que relata que al principio de la semana pasada la empresa le facilitó una mascarilla para toda la semana. “Al poco se me rompió y estuve sin mascarilla”, apunta.

“Las indicaciones que nos dan pasan por las medias que indica el Ministerio de Sanidad, que respetemos las distancias de seguridad, que nos lavemos las manos, pero, en determinadas obras, respetar estas distancias es imposible. Incluso aunque en las obras se extremen las medidas de seguridad, muchas empresas se encuentran con que al sitio de trabajo tienen que ir compartiendo furgoneta en grupo”, añade por su parte José Manuel Tirado, secretario de organización de sección sindical y técnico de prevención de riesgos laborales en CNT Construcción.

La obra en la que trabaja no es una obra esencial, “como hacer un hospital o arreglar una carretera para que pueda pasar una ambulancia”, señala Pescador. “No pasaría absolutamente nada porque esta obra se parara y se reanudara más adelante”, sentencia. Desde El Salto hemos intentado ponernos en contacto con esta empresa sin que hasta la fecha hayamos tenido respuesta.

Genís Ferrero, secretario de Acción Sindical y Jurídica de CNT Vallés Oriental, aplaude que el pasado viernes consiguieran suspender un servicio en Granollers que, pese a que era un servicio esencial, se estaba realizando sin ninguna medida de seguridad. La empresa, Innovia Coptalia —del grupo Copcisa, familia Carbonell—, “lo que hizo fue obligar a la gente a trabajar y los metía a todos juntos en un mismo vehículo, y no les daba ni mascarillas ni guantes”. La sección sindical de CNT en la empresa le envió un escrito y al final la empresa suspendió el servicio hasta que pudiera garantizar unas mínimas medidas de seguridad, pero al día siguiente de la suspensión del servicio abrieron un ERTE que ahora el sindicato está estudiando.
“Son pocas las opciones que tenemos los trabajadores; podríamos ir al tema del riesgo inminente, pero la guía que ha publicado el Ministerio de Trabajo no da pie a parar las obras; quien tiene que parar las obras es la empresa, que espera al promotor o a que le obliguen a ello las instituciones”, añade José Manuel Tirado

“En las empresas en las que hay menos fiscalización aún, como en las que hacen mantenimiento de edificios, ya ni te cuento”, señala Ferrero sobre la situación que viven los trabajadores de la construcción.“Son pocas las opciones que tenemos los trabajadores; podríamos ir al tema del riesgo inminente, pero la guía que ha publicado el Ministerio de Trabajo no da pie a parar las obras; quien tiene que parar las obras es la empresa, que espera al promotor o a que le obliguen a ello las instituciones”, añade Tirado. “Es una lucha de intereses: si es la empresa constructora la que para se ve penalizada por el promotor, así que están a la espera a que sea éste el que lo diga, pero si no hay orden de la administración no lo dice, y, mientras, el personal sigue trabajando”.

Y ahí siguen. Tras dos semanas de estado de alarma, más de 56.000 contagiados y bastantes más fallecidos que en Wuhan, no han parado las obras y, además, según explica Pescador, Comsa, como muchas otras empresas, ha propuesto un ERTE para el conjunto de su plantilla, que asciende a 5.000 trabajadores. El pasado 17 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó el Real decreto 8/2020, que flexibilizaba las características de los ERTE para intentar evitar el despido masivo de trabajadores ante el cierre o bajada de ingresos a raíz de la crisis del coronavirus. Se facilita la suspensión de contratos, pagando el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) el 70% de la nómina de los trabajadores afectados, pero poniendo como condición que estos no pudieran ser despedidos por la empresa en los seis meses siguientes al fin del expediente regulador. La medida, aprobada para evitar despidos, sin embargo podría estar siendo utilizada por varias empresas de forma fraudulenta —como ya lo ha intentado hacer Burguer King—, y una de ellas podría ser Comsa.

“Nos están haciendo un ERTE cuando no están parando ninguna obra; lo que pretende la empresa es tener un balón de oxígeno para tener trabajadores a su disposición durante cuatro meses y que lo pague el Estado”, denuncia Pescador. Y es que, salvo alguna contratada por la Generalitat de Catalunya, este empleado asegura que no se están parando obras de Comsa. “Nosotros, los trabajadores, lo que queremos es que paremos, que el 70% lo ponga el paro, como está estipulado, y el resto hasta llegar al 100% del salario lo ponga la empresa como dinero adelantado que iremos recuperando en horas o quitándolo de nuestras vacaciones, la empresa no perdería nada”, añade Tirado.

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