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Covid 19, cuarentena, improvisación y rebelión popular

Perú


Do Rebelión, 26 de março, 2020
Por César Zelada 



“La historia muestra que las pandemias suelen tener 2 o 3 olas principales y muchas veces la segunda es peor que la primera. La gripe española tuvo tres ondas principales. Algunos países pueden tener una y otras más dependiendo de varios factores, incluyendo mutaciones. Es muy probable que la gripe COVID mute pronto”, redactó Nouriel Roubini (Serenity Markets, 20/03/20).

«Los ojos y los oídos son malos testigos para los hombres que tienen almas que no entienden su idioma», Heráclito.

El affaire Lavajato, que acaparaba titulares todos los días pasó a un segundo plano. El Estado de emergencia y el toque de queda aplicados por el Ejecutivo con el fin de derrotar la pandemia cambió radicalmente la vida de una mayoría de peruanxs. De una vida explotadora de 8, 10 y 12 horas de trabajo por día (con excepción de los que laburan normal), sin poder ver a sus hijxs, han pasado a una cuarentena donde pasan todo el día con ellxs, pero sin la certeza de cuándo acabará el aislamiento social y que pasará con su laburo, lo cual potencia no solo la relación emocional sino también, contradictoriamente, el stress ya no individual sino familiar.

Según el mandatario Martin Vizcarra,” …de 6664 pruebas, 6269 son negativas, y 822 están en proceso. Con Covid-19 tenemos 17 personas contagiadas, 10 en hospitalización normal y 7 en cuidados intensivos. Y de 395 que presentan síntomas, trecientos siete están en Lima…”, (Diario Uno, 23/03/20). En la actualidad, tenemos oficialmente 417 contagiados y 7 fallecidos.

La cuarentena y el miedo

Según la encuestadora Ipsos (22/03/20), la cuarentena es aprobada por 95% y el toque de queda por 96%, mientras el desempeño del gobierno en su conjunto ante esta amenaza es apoyado por el 83% de la población. Y claro está que además de ser estas estadísticas focalizadas, pues, la intervención de las FF.AA. ha garantizado hasta ahora el acatamiento de la cuarentena.

Y es comprensible ya que el miedo al contagio torna más conservadores a lxs trabajadorxs y a delegar su intervención en la crisis, al aparato Estatal. Y es que, ¿quién quiere ser contagiado con el Covid? Y comprendemos que en pandemias como estas, las medidas de aislamiento son correctas, pero siempre y cuando sean parte de un Plan Integral estratégico bien pensado y organizado.

Sin embargo, teniendo en cuenta la historia de desastres anteriores y la respuesta ineficiente por parte del Estado respecto a los damnificados del norte o los damnificados de VES, pues, no nos culpen por dudar. Y es que, es complejo resolver una crisis de origen neoliberal-capitalista con soluciones capitalistas, ¿No creen?

En este sentido, la dinámica del movimiento estará caracterizada por la Ley de la contradicción, cambio y transformación. Por lo tanto, hay que destacar que la estación de verano con temperaturas altas de calor juega a nuestro favor. Y si bien es verdad, los contagiados son pocos, lo que no señala el jefe de Estado es, ¿Cuantos contagiados más hubiera si se hicieran más muestras teniendo en cuenta que el resultado de los test demoran aproximadamente cinco días? Y es que el gobierno acaba de señalar que habrá 5000 pruebas por día, pero recién en dos semanas.

Colapso total del sistema sanitario capitalista

Y es que el sistema sanitario se encuentra en un colapso tan dramático que el gobierno recién ha dado la orden para comprar más USIS y equipos respiratorios, así como mascarillas. El presidente Vizcarra, también recién (después de varias semanas de aparición del virus), acaba de señalar que la Villa Panamericana será destinada para los casos de contagios del Covid-19 (Rpp, 22/03/20), ya que los contagiados son aislados en sus hogares (donde murió el psicólogo miraflorino esperando los resultados del test que llegó al quinto día), porque si los llevan a los hospitales hacinados los contagiados podrían multiplicarse.

Y en efecto, es un lugar común que hasta el lunes 23/03 existían 10 médicos contagiados y 80 aislados, no hay equipos respiratorios suficientes, ni kits de detección, ni equipos de bioseguridad, ni mascarillas adecuadas para que los galenos puedan realizar su trabajo efectivamente. Incluso, según informes que tenemos, el equipo médico estaría funcionado operativamente al 60% de su potencial ya que hay médicos que se han inscrito en la cuarentena por pasar los 60 años y hay también los precarizados que no quieren trabajar por salarios miserables y en trabajos de alto riesgo.

Y no es para menos. El capitalismo y su modelo “neoliberal” (uno de sus modelos, también hay el keynesiano), aplicado después del derrumbe de la URSS y el “socialismo real”, “achicó” el Estado (que existe gracias a los impuestos que todxs lxs trabajadorxs pagamos), y sus responsabilidades en brindar derechos humanos como el de la salud y la educación (entre otros). Y “fundamentó que estos deben operarse bajo las leyes del mercado, es decir que, “el que quiere un mejor servicio y tiene plata, pues, que pague”. De esta forma, el presupuesto de salud se estuvo reduciendo poco a poco hasta que el año pasado se ubicó en S/16.856 millones (2,40% del PBI), haciendo Vizcarra, caso omiso a las recomendaciones de la OMS (invertir no menos del 6% del PBI en salud), mientras que otros países como Cuba, le dedica más del 10% de su PBI.

Improvisación capitalista y “recomposición” del régimen

Al principio, el gobierno de Vizcarra minimizó la pandemia porque la principal preocupación de la Elite, a la que él sirve, no era la salud del pueblo sino la de no paralizar la producción. En otras palabras, su interés no era salvar vidas sino salvar las ganancias de la oligarquía financiera, minera e industrial. Es por esta razón que Vizcarra reaccionó tardíamente. Estas políticas pro capitalistas y verticales (sin consultar con la especialistas idóneos, sindicalizados y expuestos al contagio), son las que han generado grietas en el Ejecutivo que tuvo su primera expresión en la renuncia de la ex Ministra de Salud por contradecir la línea de “guerra” de la PCM.

Otra expresión dramática e improvisada de la lucha contra la pandemia la hemos visto en la detención de varixs dirigentes sindicales nacionales de Essalud por demandar la dimisión de la jefa de Essalud Fiorela Molinelli por incompetente, no priorizar la protección de lxs medicxs y enfermeras, no haber equipos de detección del virus, de que los hospitales Almenara y Rebagliati recién se están habilitando, y por estar detrás de turbios negocios. Y ¿cuál ha sido la respuesta del presidente? Mantener a Molinelli porque pertenece a su camarilla (¿Será porque ella sabe mucho sobre el affaire Chincheros?).

Y es que la cuarentena decretada por el gobierno semibonapartista de Vizcarra se da en un escenario no solo de gran concentración del poder político (con la oposición de solo algunos congresistas como Chagua, Chavarría y “chaparrón”), donde casi todos los partidos políticos desaparecieron (potenciando su descrédito), sino, como señalamos anteriormente, de la falta de un Plan Integral conversado con los sectores estratégicos idóneos como los sindicatos de la salud y demás sectores sociales.

Y en el colmo de la improvisación (¿y hasta disciplinamiento al Grupo de Lima de Trump?), a pesar de haber tenido el premier, Vicente Zevallos, una reunión con el embajador cubano, Sergio Gonzales, para firmar un convenio de apoyo a través del Interferón Alfa 2B y de médicos cubanos (que 150 están aptos residiendo en Perú), el gobierno peruano mira para otro lado, esperanzado en China (con una compra de antivirales cuestionada por el ex director del INS señalando que las vacunas que piensa el gobierno no son moleculares y que por tanto no servirían para la realidad peruana).

Esta improvisación también se manifiesta dramáticamente en los dimes y diretes en el gobierno (“no hay guerra” dijo la ex Ministra de Salud, “sí hay guerra” dijo luego el premier; “estamos en fase 1”, dijo el Dr. Loayza, “estamos en fase 3” dijo Vizcarra, “el virus no es letal”, dijo Molinelli, “vamos a enviar brigadas de salud preventiva a los adultos mayores”, “ya no vamos a llevar brigadas porque no hay equipos” dijo otra vez Molinelli, etc.), un bono insuficiente de 380 soles que es por familia (y no por trabajador), y que potencia el contagio a la hora de hacer “la cola” para cobrar el mismo. Al haber confusión en las alturas, la gente desabasteció algunos mercados previendo la cuarentena y a la vez disparando los precios de los víveres a vista y paciencia de los policías y militares.

“…Otras profesionales señalaron que el 11 de marzo pasado atendieron a una gestante con Covid-19 y el 16 de marzo les tomaron la prueba y les pusieron en cuarentena. O sea 5 días después de haber sido expuestas al virus, han estado en contacto con otras pacientes…”, redactó Diario Uno (20/03/20).

Pero además existen unas contradicciones espectaculares al no hacer respetar sus propias leyes de cuarentena como el DS 044-2020 por el cual solo debían funcionar las empresas vinculadas a cuestiones esenciales (sin tener en cuenta del “arrastre” ya que los alimentos no se venden a granel), mientras que, en la práctica, vienen funcionando poderosas empresas mineras y cerveceras como la Backus, potenciando el contagio como acaba de pasar con dos trabajadores de la cervecera más poderosa del país (Gestión, 23/03/20). Los vacíos de la cuarentena industrial tornan a las excepciones en reglas y a las reglas en excepciones, desenmascarando las limitaciones de la cuarentena oficialista.

Como el capital inactivo expresa una probabilidad de quiebras, el “licenciamiento transitorio pagado” a lxs trabajadorxs, es entendido como una amenaza a la economía. Por esta razón, se evita la cuarentena de la clase obrera, para defender “la salud del capital”. Sin embargo, al desarrollarse la fuga de capitales, el derrumbe de las bolsas y del capital de las AFPs, en más de 20 000 millones de soles, el capital, tiene que tomar medidas. Y es por eso que el pago de licencias implica ahora la “recuperación de horas de trabajo” sin avizorar ninguna medida gubernamental que “ajuste” a los bancos (que postergan el pago de deudas, pero con intereses) o empresas transnacionales como las mineras a quien solo el año pasado se les devolvió más de 5 000 millones de soles en impuestos. Por tanto, podemos decir que es probable que al resto de empresas también se le devuelva sus impuestos o exonere de pagarlos a las que estaban obligadas a pagar este año.

Así las cosas, en vez que el gobierno a través de un Plan Integral anti Covid-19, decida triplicar el presupuesto de salud, haga compras nacionales únicas (y no descentralizadas como pretende), crear un solo sistema universal de salud donde las clínicas privadas y las farmacéuticas sean nacionalizadas (por el bien del país y evitar el lucro), convocar a los estudiantes de medicina para mejorar la atención de la pandemia (y desarrollar 4 turnos para una mejor atención), y obligar a una real cuarentena a las empresas mineras, pues, opta por la improvisación con una burocracia corrupta e inepta como la de la jefa de Essalud, entre otros burócratas, a favor de la patronal y el FMI sin tocar un sol de la deuda externa que se lleva el 25% de nuestro presupuesto nacional.

Lo que estamos observando es la colisión entre un régimen social y sanitario agotado que se ve desenmascarado y desafiado por el Covid-19. La propia policía que posa para las fotos y videos, tiene miedo de ejercer su labor de control ciudadano ya que tiene también miedo al contagio, como sucedió con un gendarme (líbero.pe, 23/03/20).

No obstante, y dialécticamente, a pesar de esta crisis del régimen sanitario y la improvisación, el gobierno sigue teniendo la “sarten por el mango” ya que no tiene oposición política y cuenta no solo con el apoyo de todo el aparato estatal, sino de la gran prensa adicta (incluso de periodistas vinculados a la clique fujiaaprista como Aldo M, Philip Butters, etc. ensalzando el apoyo a las FF.AA. y bajo el slogan de si algo sale mal, “el culpable eres tú”), las encuestadoras que le dan un respaldo del 87% (un respaldo mayor al 79% que obtuvo cuando disolvió el Congreso), y las izquierdas reformistas que dicen “chi cheño” a las bravuconadas de los militares y de esa forma apuntalando la “recomposición” del régimen político opresor.

Aquí habría que destacar la tendencia represiva de las FF.AA. ensalzada por los sectores más reaccionarios del país, y que se ha expresado no solo en la detención arbitraria de un periodista en Puno y de la famosa Milagros Leyva sino de la difusión por redes de la humillación a un joven piurano por parte de un capitán del Ejército. Esta tendencia represiva es potenciada a la vez para recuperar el prestigio tan venido a menos de los militares después de la firma del Acta de sujeción al fujimontesinismo y de escándalos de corrupción del “gasolinazo” como el del reo y ex Gral. Edwin Donayre o los “Capos del Diésel”. Este cierra filas en defensa de la columna vertebral del sistema político pro capitalista responde también a la necesidad de “curarse en salud” frente a una perspectiva de “pandemia económica”, y, por ende, de la rebelión popular.

“Pandemia económica” y rebelión popular

Es un lugar común entre los especialistas que la economía mundial ha ingresado a un escenario de recesión. “Con la pandemia del Covid-19 todavía expandiéndose sin control, el mejor desempeño de la economía que uno puede esperar es una recesión más profunda que la de la crisis financiera del 2008. Pero dada la respuesta política agitada hasta ahora, los chances para que sea peor se incrementan día a día”, redactó el gurú y profesor de economía de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini.

Así las cosas, las pérdidas derivadas de este derrumbe ya superan los $30 billones (equivalente a un PBI y medio de los EE.UU.). Y este desplome se da a pesar del ambicioso plan de estímulo monetario de los bancos centrales del planeta y la FED yanqui (a tasas de interés bajas). “…La economía mundial se venía sosteniendo con un endeudamiento sin precedentes. El FMI estima que la deuda global, tanto pública como privada es de 235% del PBI, aunque hay estimaciones muy superiores. Si un nivel de esas dimensiones no ha sido suficiente para evitar la actual anemia de la economía, no hay ningún motivo para pensar que este nuevo plan de estímulos sea diferente. Es cierto que las cifras anunciadas dejan muy atrás los auxilios pactados tras la gran crisis de 2008 pero es necesario tener presente que los Estados se encuentran en una situación muchísimo más precaria y delicada financieramente…”, redactó el economista Pablo Heller (prensa obrera, 19/03/20).

Por otro lado, la consultora Mckinsey acaba de reajustar sus pronósticos al señalar que “la guerra contra la pandemia económica” acabaría a fines de junio con uno o dos meses de recesión en el mundo. Un pronóstico optimista. La respuesta prioritaria de varios gobiernos en el mundo capitalista es intervenir en el salvataje del capital. Es así como EE.UU., la UE, Inglaterra, Japón, la banca y los Tesoros públicos, han destinado $ 10 billones para la “crisis de liquidez” y por eso es que advierten con la “nacionalizaciones de algunas empresas como las aerolíneas”, es decir, del reflotamiento de empresas quebradas por la fuga de capitales con dinero de los impuestos de lxs trabajadorxs.

Y en Perú, el economista Carlos Parodi, escribe que, “…La economía peruana tiene fundamentos económicos sólidos: estabilidad monetaria, déficit fiscal en disminución y deuda pública baja…El coronavirus afecta a través de cuatro canales. Primero, el turismo, y de este sector dependen los ingresos de hoteles, taxistas, restaurantes, guías de turismo, aerolíneas, etc. Segundo, la frenada de la economía mundial disminuye. Por un lado, el precio de lo que le vendemos al mundo (exportaciones, como cobre y cacao) y, por otro, los menores ingresos de los ciudadanos del resto del mundo tienen como resultado menores compras de bienes, muchos de ellos producidos en el Perú, sean o no materias primas. Tercero, incertidumbre financiera; como las empresas casi no están produciendo, los inversionistas venden sus acciones y ello provoca el desplome de las bolsas…”, (Perú 21, Coronavirus y economía peruana, 22/03/20), para terminar, planteando que “alguien tiene que pagar los platos rotos”.

Por estas razones, no es casualidad que, en Perú, también haya personalidades como Aldo M o Gonzales Izquierdo que hayan planteado alarmados lo mismo, “que el BCR y la SBS diseñen un mecanismo urgente para que se provea a las empresas de liquidez”. “El BCR debe estar dispuesto a usar reservas sin miedos. La SBS debe estar atenta a que el crédito bancario no se seque y que los bancos no ahoguen a las empresas. Sunat debe multar menos… Sunat debe multar menos y perdonar moras (y hasta reducir deudas). Trabajo debe dejarse de reglas pelotudas respecto al teletrabajo, como también suspender otras disposiciones onerosas para las empresas, de esas que solo se le pueden ocurrir a un abogado laboralista “progre” o un político imbécil que jamás ha pagado una quincena…”, redactó alarmado Aldo M (Cuidado con la cadena de pagos, Perú 21, 18/03/20).

Lo que están proponiendo no es solo velar por el pago de sueldos y salarios, sino que con este pretexto “salvar a las poderosas empresas del derrumbe social y económico que se avecina”. Y es que hay coincidencia entre economistas y ex ministros de Economía como Kurt Burneo o Alfredo Thorne, etc. que la economía peruana va ingresar a una recesión debido a que el sector más dinámico de la economía y que aporta con el 60% del PBI que es el de “servicios” está paralizado y su recuperación va a tomar tiempo.

Y ya el gobierno tomó nota. Por eso es que de las “licencias pagas”, ahora, están pasando a que “hay que recuperar las horas de trabajo perdidas, recortes de sueldos o licencias sin goce de haber”, (EC, 23/03/20). Como siempre la patronal pretende poner su rodilla sobre la espalda de lxs trabajadorxs para tratar de no perder ni un sol de ganancia.

La intervención de la clase obrera

En este nuevo escenario complejo y contradictorio que se va desarrollando, el pronunciamiento de la Federación Minera y algunos sindicatos como SITOB, SITOBUR, Trebol, Celima, COMICSA, COGORNO, es importante, porque frente a la ausencia de una dirección sindical realmente mariateguista en la camarilla que dirige la CGTP, están haciendo un planteo crítico al gobierno de salida a la crisis que pasa por cuestionar la doble vara con que se aplica la Ley de cuarentena, que da beneficios para la patronal (contradiciendo la lucha contra el Covid-19), y miserias para lxs trabajadorxs.

El pronunciamiento de los sindicatos señala que, “…la crisis sanitaria no la tenemos porque pagar solo los trabajadores y los pobres, también debe recaer en los empresarios que, gracias a nuestro trabajo, acumularon un inmenso patrimonio, y también los corruptos que saquearon el país… cisternas, repartición de víveres de primera necesidad, control de precios, castigo a los especuladores, bonificación especial a lxs trabajadores obligados a trabajar…”. Por su lado, el planteo de la FNTMMSP, propone que se aperture, “una Mesa de Diálogo científica sobre el Coronavirus, impuesto extraordinario para las medianas y grandes empresas, que los recursos de Fondo Empleo deben regresar a los trabajadores, la fiscalización de las partidas presupuestales por Emergencia Nacional, y que las FF.AA. se encarguen de las pruebas de descarte nacional del Covid-19” (FB, Comunicado Nro. 9; 21/03/20).

Aportes muy importantes viniendo de los que producen la riqueza del país. Es una manifestación de que la clase obrera no va a dejar que la ajusten más sin luchar. No obstante, el gobierno se ha zurrado en los mismos. Por tanto, para enfrentar la crisis será clave el desarrollo del Frente Único de lucha entre los sindicatos y la FNTMMSP para hacer respetar sus derechos laborales y pasar a la ofensiva. En este sentido, será importante superar el derrotismo moral y ser conscientes que los trabajadorxs no tienen que pagar ni un solo sol por una crisis que no han creado. Los únicos que tiene que pagarla son los que la han generado: Los capitalistas.

A la misma vezagregar a nuestras demandas que se elabore un Plan Integral contra el Covid-19 (que incluya a los sectores estratégicos de la salud y la producción), triplique el Presupuesto a la salud (de los impuestos extraordinarios, del no pago de la deuda externa), que se nacionalicen las clínicas privadas y farmacéuticas (para que la salud sea un derecho y no un negocio), que se haga una convocatoria para más personal de salud de las universidades e institutos con todos sus equipos de bioseguridad, y la distribución de víveres en vez del bono (que genera más caos y contagio), organizar comités de seguridad e higiene en los barrios y centros de trabajo de salud, en perspectiva de un gobierno de lxs trabajadorxs.

Hay los que se reclaman mariateguistas, pero no comprenden el proceso molecular de la revolución social. La clase obrera ha aguantado por décadas las humillaciones que les impuso el sistema capitalista. A las privatizaciones y la flexibilización laboral le siguió la miseria de salario que recibe con aumentos que no se condicen con los años del boom minero y del crecimiento de la economía. Ahora, que ingresamos a una recesión van a querer hacerle pagar los platos rotos. Pero la clase obrera no lo va a tolerar. Esto recién comienza y la clase obrera va a comenzar a estirar los músculos.

«Los ojos y los oídos son malos testigos para los hombres que tienen almas que no entienden su idioma», decía el filósofo Heráclito. Y en efecto, la dialéctica nos enseña que, tarde o temprano, las cosas cambian a su opuesto. El proceso de un cambio de conciencia en las masas es gradual. La falta de conciencia de clase, las prioridades familiares, la explotación, las traiciones de los burócratas sindicales, etc. ejercen una fuerte presión sobre la moral obrera. Durante largos períodos se manifiesta como una lenta acumulación de descontento, ira y más ira y frustración debajo de la superficie, hasta que el mínimo “accidente” produce un punto de inflexión donde la cantidad se convierte en calidad y las cosas cambien en su opuesto.

Un excelente ejemplo de esto lo hemos visto con los Azos que hemos visto toda la década pasada hasta el Baguazo o la irrupción de los trabajadorxs mineros al tomar el MINTRA el año pasado, la rebelión de los chalecos amarillos en Francia, la intervención de los obreros mineros de La Escondida en Chile o los petroleros en Brasil.

Lenin señaló que “la política es economía concentrada”. Quiere decir que, en último análisis, la economía es un factor decisivo: Si fuera otro el escenario de un auge prolongado de la economía como después de la segunda guerra mundial o del derrumbe de la URSS, donde hubo pleno empleo con buenos salarios, pues, las masas se adaptarían al sistema capitalista. Pero la perspectiva ahora es todo lo contrario. Es “horror sin fin”. Ahora mismo varios sindicatos obreros en Italia, Gran Bretaña y EE.UU. paralizaron sus labores exigiendo el cierre de las fábricas para evitar el contagio con el Covid-19.

La encrucijada de Vizcarra

Así las cosas, el vizcarrismo se encuentra actualmente en una encrucijada. Es un secreto a voces que la cuarentena de 15 días no será suficiente. Y los especialistas recomiendan que habría que prorrogarla, aunque sea una semana más. Sin embargo, la dilatación de la cuarentena implica que el 72% de lxs trabajadorxs informales sigan sin trabajar, lo cual podría desarrollar una rebelión. Y de no prorrogar la cuarentena, Vizcarra, corre el riesgo de que haya miles de contagios más.

La primera perspectiva se ve reforzada con un bono de 380 soles que, según varias denuncias y noticias públicas (que escapan a las contradicciones de la prensa), han sido dirigidos a gente que no los necesita, mientras que los comedores populares se han visto desprovistos de alimentos y de comensales pobres. Pero, además, por la última encuesta de Ipsos, donde se señala que, “el 76% apoyaría la ampliación de la cuarentena de ser necesario, mientras el 83% ya se hizo la idea de que el plazo se va a extender”.

Vizcarra, debe estar “rompiéndose la cabeza” para buscar una fórmula intermedia como la de que un retorno gradual o focalizado al trabajo, pero será complicado llevarlo a la práctica. Por eso toda la campaña mediática, técnica y política, apunta a crear las condiciones para prorrogar la cuarentena. Y en esa perspectiva también podría apuntar la línea de potenciar a las FF.AA. para que no haya cuestionamientos a su accionar represivo cuando la gente quiera rebelarse para no morirse de hambre.

Por un Plan Integral para derrotar el Covid-19

En Perú ya hemos visto síntomas de rebelión cuando los informales han rechazado acatar una cuarentena que colisiona con su sobrevivencia. No se trata de rebelarse por rebelarse sino de organizar una respuesta realmente democrática desde lxs trabajadores para que la cuarentena sea acatada por todxs sin excepción y bajo un Plan Integral de lucha contra el Covid-19 que plantee, como señalan lxs trabajadorxs de la FNTMMSP y sindicatos, que se controlen los precios de víveres, que se aplique más impuestos a las grandes empresas, una Comisión de especialistas con la participación de los trabajadores.

Además, hay que triplicar el presupuesto a la salud (del no pago de la deuda externa), la distribución de víveres a las familias (nutritivos y que potencien las defensas), nacionalización de las clínicas privadas y farmacéuticas (para que se respete a la salud como un derecho y no un negocio), la formación de Comités de seguridad e higiene en los centros de salud y barrios, Comités por la cuarentena total en las ´fabricas que están produciendo (sin ser esenciales), así como la atención a los adultos mayores y más vulnerables, en perspectiva de un gobierno de lxs trabajadorxs.

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