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La policía brasileña acaba con el principal sospechoso de la muerte de Marielle Franco

Marielle Franco. Foto: PSOL
El “capitán Adriano” presunto jefe de la red que ordenó y ejecutó el asesinato de la diputada de Río de Janeiro Marielle Franco fue disparado por la policía el lunes. El caso vuelve a señalar los vínculos entre la red parapolicial que dirigía el fallecido y la familia del presidente Bolsonaro.


Do El Salto 12 de Fevereiro, 2020
Por ALBERTO AZCÁRATE

El excapitán del Batallón de Operaciones Especiales (Bope), Adriano Magalhães da Nôbrega, fue hallado muerto este lunes. Magalhães da Nôbrega estaba en búsqueda y captura desde hacía más de un año, acusado de varios delitos de diferente naturaleza, entre ellos la sospecha de haber planificado el asesinato de Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y de su chófer, Ánderson Gomes.

La policía asegura que intentó detenerlo pero que él “prefirió reaccionar disparando” (sic), según afirmó en nota oficial el secretario de Seguridad Pública de Bahía, Maurício Barbosa. La policía afirma que en la casa donde vivía encontraron una pistola de nueve milímetros y otras tres armas de fuego, aunque según declaraciones de su mujer, Adriano Magalhães estaba desarmado.

El cuerpo del excapitán de la BOPE fue encontrado en una hacienda propiedad de Gilsinho da Dedé, en Esplanada (estado de Bahía), un concejal del Partido Social Liberal, la formación con que Jair Bolsonaro asumió y de la que se separó para crear su propio partido. Gilsinho se manifestó sorprendido al saber que el fallecido se escondía en su hacienda, aseguró no conocerlo y afirmó ante los medios locales que supone que ingresó en el sitio subrepticiamente.

El cuadro se torna aún más sórdido al conocerse la denuncia de su abogado Paulo Emílio Catta Preta, quien afirmó que el miércoles pasado su cliente le había llamado por teléfono, manifestándole su temor a ser asesinado en clave “quema de archivo”. Y que él habría intentado convencerlo a que se entregue, ante lo que su cliente le habría manifestado: “si a mí me encuentran, o me meten preso, voy a ser asesinado”.

LAS INVESTIGACIONES SE DETIENEN ANTE EL CLAN BOLSONARO

Entre la profusión de datos que son de dominio público a partir de las investigaciones de la propia policía y los aportados por investigaciones periodísticas independientes quedan en evidencia muchas cosas. Una de ellas es que al inicio de las pesquisas hubo un intento de manipulación para derivar la responsabilidad del asesinato de Marielle Franco y Ánderson Gomes en un consejero del Tribunal de Cuentas del Municipio de Río de Janeiro. También que Magalhães era el jefe de la llamada “Oficina del Crimen”, con acusación en firme del ministerio público por numerosos delitos de diferente tipificación penal; y queda instalada la sospecha de que podría haber sido el responsable de la planificación del asesinato de la concejala y su chófer.

Sospecha fortalecida por el hecho de que Ronnie Lessa el ex Policía Militar autor de los disparos contra Marielle Franco, trabajaba bajo las órdenes de Magalhães. Y que Ronnie Lessa y el presidente Jair Bolsonaro no solo vivían en la misma urbanización en la Barra de Tijuca, sino que mantenían estrechos vínculos afectivos, entre ellos el hecho de que su hija había sido novia del hijo menor del presidente. Además, está pericialmente probado que poco antes del asesinato de Marielle y Ánderson, Ronnie Lessa tuvo una reunión en el condominio cerrado que compartían con el presidente Bolsonaro con Élcio de Queiroz, acusado de comandar el vehículo desde el que se hicieron los disparos. Y también está demostrado que Jair Bolsonaro estaba en su residencia en ese preciso momento y no en Brasilia como había alegado. Esto fue declarado por el conserje del predio —y ratificado con pericias en el aparato intercomunicador—, aunque el empleado posteriormente se haya desmentido, bajo fuerte presión policial e, incluso, una intervención extemporánea y amenazante del propio Jair Bolsonaro.

ADRIANO, LOS BOLSONARO, LAS MILICIAS Y LAS EXTORSIONES

Son datos: la madre de Adriano Magalhães, Raimunda Veras Magalhães y su esposa, Danielle Mendonça da Costa, estuvieron trabajando como contratadas en el gabinete del diputado Flávio Bolsonaro, hijo del presidente, cuando este era diputado estatal. Y el ex capitán BOPE y el ex mayor PM Ronald Paulo Alves Pereira —los dos investigados en la “Operación Intocables”— fueron homenajeados por Flávio Bolsonaro en 2003 y 2004.

El largo historial delictivo de Adriano, señala que fue preso en 2011 en la Operación Tempestad en el Desierto, que afectó a la cúpula del “jogo do bicho” (especie de lotería administrada por una mafia local). Las investigaciones del Ministerio Público lo sindicaban como el jefe de seguridad de José Luiz de Barros Lopes, mafioso asesinado en ese mismo año, así como de su esposa quien, a su vez, era hija de Waldomir Paes Garcia, alias Maninho, muerto en 2004.

Además, los investigadores probaron que Adriano tenía fuerte amistad con el ex PM Fabrício Queiroz, también ex empleado del gabinete de Flávio Bolsonaro, señalado con múltiples acusaciones de lavado de dinero en favor del hijo del presidente, así como de extorsiones a comerciantes que se habrían visto expropiados de sus empresas. Así como profusión de maniobras delictivas en el ámbito inmobiliario en la región de Rio das Pedras, zona oeste del Estado de Río de Janeiro. Como se ve, todo un grupo organizado a través de las llamadas “Milicias” —un “estado” dentro del Estado— para cometer todo tipo de delitos y crímenes.

El asesinato del principal sospechoso del asesinato de Franco vuelve a arrojar sospechas sobre la familia Bolsonaro, aunque policía y justicia brasileñas aún no han iniciado un expediente en firme sobre el entorno del actual presidente.

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