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Bolivia. Reconstruir el Estado Plurinacional

Do Resumen Latinoamericano 14 de fevereiro de 2020
Por Camilo Katari


La organización popular debe ir más allá del evento electoral, para garantizar el proceso de cambio; interrumpido, de forma violenta por órdenes del Departamento de Estado de EEUU.

El sistema de justicia en Bolivia ha tenido momentos muy importantes, recordemos la sentencia a Luis García Meza, que fue una clara señal de consolidar un Estado de Derecho.

El Derecho y los estudiosos de la Ley tienen una larga tradición de defensa de la justicia y los derechos, podemos citar, por ejemplo a Fray Bartolomé de las Casas y su lucha legal respecto a los derechos de los pueblos originarios.

Toda esta tradición se ha ido desmoronando poco a poco. Ocupar un cargo en el sistema jurídico es un sinónimo de enriquecimiento, y este hecho ha sido naturalizado por la sociedad que acepta y entra en el juego de los “presupuestos”, que son los ítems de coimas, que deben pagar el litigante para garantizar que el resultado de un juicio le será favorable. Los encargados de poner en marcha esta máquina extorsiva son los propios abogados patrocinantes.

En estos meses de gobierno de facto, hemos visto cómo el sistema de justicia, ha permitido que varias personas, procesadas por delitos comprobados, han recuperado la libertad de forma inexplicable, en algunos casos la clara militancia política, afín al gobierno, es la única explicación posible. En otros casos potenciales actores políticos, que abandonaron el país por haberse comprobado su participación en delitos, y no estar dispuestos a enfrentar a la ley, han recibido una especie de “amnistía” lo que les permite caminar libremente por el país y con la valentía que les da el blindaje político, hacen gala de la impunidad.

En este corto tiempo de gobierno de facto, toda la estructura institucional, del soporte estatal se ha quebrado y solamente se mantiene en pie gracias a los instrumentos de coerción violentos.
El gobierno de facto, se proclamó respetuoso de la independencia de los poderes del Estado, pero cuando un ministro ordena el cambio de un fiscal, es inmediatamente obedecido, demostrando el nivel de subordinación de la justicia al poder político de facto. Ya no existe un mínimo de vergüenza profesional ni personal, jueces y fiscales bailan al ritmo que les imponen los circunstanciales dueños del poder político.

En el horizonte histórico, que el pueblo se ha trazado, no se debe eludir la necesaria reforma del sistema de justicia, que como vemos mantiene las características coloniales de sumisión y extorsión; de igual manera la policía, totalmente desprestigiada no puede mantenerse como la garantizadora de la paz y tranquilidad de la sociedad, por el contrario se ha convertido en la mayor amenaza de las libertades humanas.

El año 2000, en la ciudad de Cochabamba hemos aprendido los ciudadanos de a pie que podemos cambiar las políticas gubernamentales y el 2003 nos ha demostrado que podemos echar a los gobiernos que no escuchan las demandas populares.
El impulso y la fuerza popular, que representó el voto del año 2005, tienen un nuevo desafío; recuperar la energía para el potenciamiento de la sociedad, que toma en sus manos su destino.

La organización popular debe ir más allá del evento electoral, para garantizar el proceso de cambio; interrumpido, de forma violenta por órdenes del Departamento de Estado de EEUU.


*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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