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Sudáfrica, actuaciones contra las deudas abusivas impuestas a las clases populares

Víctimas de la masacre de la mina Marikana en 2012.
 Leftcom.org 
Do Rebelión, 25 de Novembro, 2019
Por Eric Toussaint,  CADTM,  Traducido del francés para Rebelión por J. M.



Revisión de la masacre de Marikana de 2012

Recordemos la masacre que aconteció en 2012 en la mina Marikana: 34 mineros murieron en la represión policial. Aquellos mineros libraban una dura batalla por una subida salarial. Estaban asfixiados porque muchos de ellos sufrían retenciones de sus salarios por parte de la empresa debido a las exigencias de los acreedores.

Esas retenciones que beneficiaban a los acreedores eran abusivas y no tenían ningún fundamento legal. Los bajos salarios habían empujado a los mineros a contraer deudas con empresas rapaces que aprovecharon para enriquecerse a costa de los trabajadores llegando incluso a quedarse con la mayor parte del salario de los mineros endeudados. En la investigación de las circunstancias de la masacre los miembros de la comisión investigadora estudiaron la situación en la que se encontraban los 34 mineros asesinados. Pudieron ver las nóminas de 28 de ellos, lo que les permitió comprobar que todos sufrían retenciones de sus salarios. El mes anterior a la masacre la mayoría de los mineros sufrió retenciones enormes, algunas superiores a la mitad de su salario normal. En un caso las retenciones habían sido tan elevadas que no recibió su paga, lo que se ve claramente en su nómica de saldo negativo [ 1 ].



Foto de la nómina de uno de los mineros asesinados por la represión en la mina Marikana en 2012. El total de las diversas deducciones deja un salario neto de 2.399 rands, es decir, alrededor de 145 euros. (Fuente: Bench Marks Foundation and the photographer Chris Molebatsi)

La situación de los mineros de Marikana era extrema, pero no se trata de un caso aislado. En Sudáfrica muchos trabajadores sufren importantes retenciones de sus salarios porque sus patronos son cómplices de acreedores rapaces. En el caso de la mina Marikana los propios patronos eran dueños de una sociedad que concedía préstamos a los mineros y después se beneficiaba de las retenciones de los salarios. Como reza el dicho popular, «la caridad bien entendida empieza por uno mismo», y el comportamiento de los patronos lo confirma.

Se han emprendido acciones para que se haga justicia a los mineros de Marikana, véase en particular Dick Forslund, «The Bermuda Connection: Profit shifting, inequality and unaffordability at Lonmin 1999-2012», AIDC,

Sudáfrica: el asunto de las ayudas sociales rapiñadas por acreedores rapaces

En Sudáfrica muchos trabajadores sufren grandes retenciones de sus salarios porque sus patronos son cómplices de acreedores rapaces.

El Gobierno sudafricano, como buen discípulo neoliberal, contrató a una sociedad privada llamada CPS (Cash Payment Services) para garantizar la distribución de las ayudas sociales procedentes de la Agencia Pública de la Seguridad Social (the South African Social Security Agency –SASSA-). 17 millones de personas reciben ayudas sociales de diversos tipos. CPS aprovecha la situación para utilizar información confidencial sobre los beneficiarios con el fin de convencerlos para que se endeuden con ellos por medio de microcréditos. Para ir más lejos en su beneficio, posteriormente CPS recaudaba el reembolso de los microcréditos de las ayudas sociales que recibían las personas a las que engañó.