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“La economía no solo tiene que ver con el dinero: tiene que ver con nuestro bienestar holístico como planeta”

La sudafricana Nonty Charity Sabic hace doce años que vive
 en Europa donde da a conocer la filosofía ubuntu 
MARÍA SANZ DOMÍNGUEZ
Nonty Charity Sabic es cofundadora de la red internacional Rise Ubuntu Network, basada en el “ubuntu”, un conocimiento de los indígenas de Sudáfrica, que busca enseñar y recordar la conexión de las personas con la naturaleza. Desde Barcelona, está implicada en el Foro Social Mundial de Economías Transformadoras (FSMET) 2020 en el eje de procomunes.

Por MARÍA SANZ DOMÍNGUEZ
Do El Salto, 06 de Novembro, 2019


Nonty Charity Sabic es sudafricana, pero vive en Europa desde hace doce años. Desde hace tiempo se ha empeñado en educar a más personas en el “ubuntu”, una filosofía que comparten algunos pueblos indígenas de Sudáfrica y que ella traduce en un principio: yo soy porque nosotros somos.

Ubuntu viene de la palabra “umuntu”, que significa “una persona”. La forma en la que esa persona interactúa con los otros y con la naturaleza es lo que llamamos “ubuntu”. Este conocimiento indígena nos recuerda que somos humanos gracias a la naturaleza, ésta nos pertenece y nosotros pertenecemos a ella. Pero hemos olvidado quiénes somos, y nuestra profunda conexión con la naturaleza. Es por eso que hoy estamos experimentando épocas de crisis: climática, social, económica...”, resume Sabic en una entrevista en Barcelona, en el marco del primer encuentro de redes internacionales para impulsar el FSMET de 2020.

La activista considera que esta desconexión con la naturaleza es un fenómeno global producido por el capitalismo. “En el nombre del desarrollo, nos hemos sentido cada vez más individualistas y separados los unos de los otros y, de esta manera, nos sentimos también separados de la naturaleza”, expresa.

Para revertir esta tendencia y hacer frente a las crisis, la red Rise Ubuntu Network, de la que Sabic es co-fundadora, propone una “educación regenerativa”, que recuerde la conexión de las personas con la naturaleza y les enseñe a respetar los saberes indígenas. La organización también pretende educar sobre cómo reconocer y curar el racismo internalizado.

Sabic propone, además, recuperar el concepto de la economía, del que se ha apropiado el capitalismo. “La economía no es solo hablar de finanzas y bancos. La economía trata sobre cómo vivimos todos juntos, cómo interactuamos, recordando que estamos interconectados con la naturaleza y entre nosotros. La economía habla sobre cómo manejamos los recursos que tenemos a nivel de base. La economía no solo trata del dinero: trata sobre nuestro bienestar holístico, como planeta, como personas, como especies animales”, afirma.

Para Sabic, esta manera de entender el sistema económico enlaza directamente con la propuesta del procomún o la economía del bien común, uno de los principales movimientos que forman parte del proceso hacia el FSMET, que se celebrará en Barcelona en 2020.

“El procomún consiste en hacerse cargo de nuestros espacios comunes, tomar la responsabilidad de nuestros recursos comunes y entender que deben ser compartidos de manera equitativa entre los ciudadanos. Esto está muy relacionado con el ubuntu, en el que cada persona es responsable de los recursos que le rodean y todos tienen una responsabilidad para participar y co-crear juntos”, explica la activista.

Un espíritu de participación y creación compartida que aspira a ver reflejado, también, en el proceso del FSMET 2020. “Creo que un espacio como el Foro es importante porque es muy diverso y cuenta con personas de diferentes partes del mundo, diferentes organizaciones, movimientos de base y perspectivas para co-crear ese nuevo mundo en el que queremos vivir. Espero que todo ese conocimiento y diversidad nos permitan llegar a una manera nueva y poderosa de aprender y recordar cómo vivir juntos, de aprender y recordar que somos ciudadanos globales y que podamos obtener soluciones locales, que impacten a nivel global”, manifiesta.

Sabic confía en que el FSMET de Barcelona 2020 cuente con más representantes de los pueblos indígenas y del sur global, muchos de los cuales enfrentan restricciones sociales o problemas de visados que les dificultan su participación en el Foro. Por ello, la activista también plantea que el FSMET no finalice en Barcelona en 2020, sino que pueda extenderse a otras regiones como un espacio para encontrarse, compartir experiencias y construir juntos.


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