Pages

Los héroes de las finanzas y la ‘apuesta’ de Powell




En la reunión del pasado fin de semana del G-20 de ministros de Finanzas y banqueros centrales en Japón, los líderes financieros del mundo trataron de poner buena cara a la situación. Las tensiones por la intensificación de la guerra comercial entre China y los EE.UU. fue el principal tema de conversación en las reuniones. Los participantes también discutieron la redacción de un comunicado final sobre su preocupación por el crecimiento mundial. Aunque subrayaron que parece haber una 'estabilización', también advirtieron el riesgo de una tendencia a la baja. “Lo más importante es que las tensiones comerciales y geopolíticas se han intensificado. Seguiremos haciendo frente a estos riesgos, y estamos dispuestos a tomar nuevas medidas”, afirma el comunicado .
Pero ¿qué medidas se están adoptando para evitar una nueva recesión global? Al parecer, los bancos centrales del mundo están haciendo algo. “Los bancos centrales son héroes”, afirmó el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, a Bloomberg Televisión en una entrevista durante las reuniones. “La pregunta es: ¿qué armas les quedan, cuántas balas, en concreto cuantas balas de plata”

En otras palabras, ¿qué armas de política monetaria les quedan a los grandes bancos centrales después de diez años de mantener las tasas de interés de referencia cerca o incluso por debajo de cero, y después de las inyecciones masivas de dinero a través de la 'flexibilización cuantitativa', la compra de toda la deuda de los gobiernos y las corporaciones en manos de los bancos para alentarles a conceder créditos para invertir?

Estamos a punto de descubrirlo en los EE.UU.. La Reserva Federal, dirigida por Jay Powell, después de elevar su tasa de política de interés en los últimos cuatro años, ahora anuncia que va a revertir esa política y ha recortar de nuevo su tasa para impulsar la economía estadounidense y la mundial. Powell comunicó a los mercados y a los ministros del G-20 que la Fed está dispuesta a recortar las tasas de interés, diciendo que “hará todo lo necesario para sostener la expansión”.

Una opción de venta es la jerga financiera para apostar a un aumento de los activos financieros en los mercados de futuros. A mediados de la década de 1990 el entonces presidente de la Fed, Alan Greenspan, redujo las tasas de interés para impulsar los mercados de valores e inmobiliarios. La ‘apuesta’ de Greenspan llevó al mercado de valores a un nuevo pico en el 2000, (pero fue seguido por la explosión de la burbuja de las empresas 'dot.com'). Estamos a punto de ser testigos de la ‘apuesta’ de Powell. Los mercados financieros están apostando a que la Fed recortará las tasas y mantendrá el coste de los préstamos muy bajos con el fin de seguir especulando en los mercados financieros. Jay Powell está dispuesta a ser la nueva heroína.

Así, el mundo fantástico de los mercados financieros podrá prolongarse. Sin embargo, ¿el recorte de las tasas de interés evitará una recesión de la economía 'real'? En todas partes los 'datos duros' están mostrando una fuerte desaceleración del crecimiento económico, el colapso de la industria automotriz mundial, y depresiones puras y duras en muchas de las grandes economías emergentes. Por encima de todo, hay una contracción significativa del comercio mundial causada por la guerra comercial y tecnológica entre EE.UU. y China.



el crecimiento económico de Estados Unidos se había acelerado (del 2% al 3% anual) en 2018, tras los recortes de impuestos a las empresas Trump que impulsaron las ganancias; y el desempleo cayó a mínimos de la posguerra. Pero las cifras de crecimiento del empleo de mayo, publicadas el viernes pasado, han sido las más bajas en años, y el crecimiento de los salarios, que se había acelerado, también ha caído. Así que hay indicios de que las Trumponomics se han agotado. Ahora Jay Powell debe correr hasta la proverbial base de béisbol (después de haber sido 'animada' por Trump).

En otras partes del mundo, dos economías clave del G7 siguen mostrando una desaceleración significativa de su crecimiento económico. La producción industrial alemana se hundió un 1,9% respecto al mes anterior en abril. Ha sido la mayor caída en la producción desde agosto de 2015. La producción industrial cayó un 1,8% respecto a abril 2018, después de una caída del 0,9% en marzo. La producción manufacturera cayó ¡un 3,4%!. Tanto las exportaciones como las importaciones alemanas se redujeron. El crecimiento alemán es el más lento en cinco años. Como resultado, el banco central alemán, el Bundesbank, ha recortado su previsión de crecimiento del PIB para este año a un 0,6%, desde el 1,6% de principios de 2019.

Al mismo tiempo, el anfitrión del G-20, Japón anunció que los salarios habían caído por cuarto mes consecutivo y el gasto total de los hogares se ha desacelerado fuertemente. El desempleo, que actualmente está en mínimos históricos, va a crecer. Y lo más importante, la tasa de crecimiento económico de China se encuentra en su nivel más bajo en más de una década - incluso si la tasa alrededor del 6% es tres veces mayor que la media de las economías del G-20.

En su informe semestral Perspectivas Económicas Mundiales, el Banco Mundial recorta su pronóstico de crecimiento económico mundial (todos los países, incluyendo China e India) para este año en 0,3%, situándolo en el 2,6%. “Ha habido una caída de la confianza empresarial, la profundización de la desaceleración del comercio mundial y una caída de la inversión en las economías emergentes y en desarrollo”, según el nuevo presidente del Banco Mundial, David Malpass, (designado por Trump): “ el ‘momentum’ sigue siendo frágil.”

Se espera que el crecimiento del comercio mundial caiga a su nivel más bajo desde la crisis financiera mundial de 2008. El banco también advierte que los riesgos tienden “firmemente” a la baja, alegando las reavivadas tensiones comerciales entre los EE.UU. y China, las turbulencias financieras en los mercados emergentes y la inesperada debilidad en las naciones avanzadas, especialmente en Europa. En la parte final de su informe, donde no lo ve nadie, los economistas del Banco Mundial calculan que “Una desaceleración más fuerte de lo esperado de la actividad en forma sistémica en las grandes economías como China, la zona del euro y Estados Unidos, también podría tener amplias repercusiones. La probabilidad de crecimiento en 2020 de al menos 1 punto porcentual por debajo de las proyecciones actuales se estima probable en un 20 por ciento. Dicha desaceleración sería comparable a la crisis global de 2001“.

Otra señal de que la economía capitalista mundial se está agriando es lo que ocurre en las economías del G-20 más pequeñas. El crecimiento de la economía australiana cayó a su ritmo más débil en casi una década en los tres primeros meses de este año. La economía creció sólo un 1,8 por ciento anual en el primer trimestre, y por debajo del 2,3 por ciento interanual en el cuarto trimestre precedente. Este es el peor crecimiento trimestral de Australia desde finales de 2009.

Entre los llamados BRICS (Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica), las cosas parecen ir aún peor. La economía sudafricana está sufriendo su peor caída en una década. La producción en el país mas industrializado de África se redujo en un 3,2 por ciento anual en el primer trimestre, su mayor caída trimestral desde 2009. Las industrias intensivas en consumo de energía, como la manufactura y la minería, registraron las mayores caídas de su actividad en el trimestre. La actividad minera se redujo en mas del 10 por ciento, mientras que la manufactura cayó un 8,8 por ciento.

Turquía entró en recesión a principios de este año bajo el ‘Trump turco’, el presidente Erdogan. Argentina ya estaba en una depresión desde el año 2018 bajo el gobierno de derecha del presidente Macri. El país está experimentando fuertes medidas de austeridad a instancias del FMI, que ha rescatado al gobierno Macri con los mayores préstamos en su historia.

Sin embargo, el probable gatillo de una nueva recesión es la guerra comercial y tecnologica que se intensifica entre los EE.UU. y China. Ninguna de las partes parece estar dispuesta a dar marcha atrás y, como consecuencia, el crecimiento del comercio mundial se desploma, mientras que existe la posibilidad de que un aumento de los aranceles y las medidas proteccionistas afecten al crecimiento mundial. Los economistas de Bloomberg estiman que si las tarifas se amplían para abarcar todo el comercio entre Estados Unidos y China en los próximos meses, el PIB mundial se verá afectado en $ 600 mil millones en 2021. Con un 25% de aranceles sobre todo el comercio bilateral, la caída del PIB sería de un 0,8% para China, un 0,5% para los EE.UU. y un 0,5% para la economía mundial como consecuencia de la guerra comercial. Eso explicaría la recesión global.

Y Trump parece decidido a ampliar la guerra comercial con otras economías. Acaba de aplazar temporalmente la introducción de una gama de tarifas para las importaciones mexicanas, incluyendo las importaciones de automóviles y piezas de automóviles que las empresas estadounidenses fabrican en las maquilas de la frontera de México con los EE.UU.. La industria del automóvil mundial ya está en una crisis importante, como consecuencia del fin del diesel y la desaceleración de la demanda en China, Europa y Japón. Ahora las compañías de automóviles estadounidenses se enfrentan a nuevos problemas con los planes de Trump.



Así, aunque los mercados financieros puedan sacar provecho de la ‘apuesta’ de Powell, es probable que tenga poco efecto sobre la convulsa economía mundial. La recuperación desde que la Gran Recesión terminó a mediados de 2009 ha llegado a su décimo año, la más larga tras una crisis en 75 años. Pero también es la recuperación más débil desde 1945. La tendencia de crecimiento del PIB real y la inversión empresarial se mantienen muy por debajo de sus tasa antes de 2007.

La guerra comercial y tecnológica tiene un horizonte a largo plazo. Lo que hace probable que la guerra comercial no se resuelva de manera amistosa para evitar una recesión global es que la batalla entre los EE.UU. y China no es solo sobre 'comercio desleal', sino mucho más un intento de los EE.UU. de mantener su superioridad tecnológica global frente al rápido ascenso competitivo de China. El ataque a Huawei, organizado a nivel mundial por los EE.UU., es sólo el comienzo.

El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs ha observado que, desde 2010, el único lugar donde los beneficios empresariales han crecido es en los EE.UU.. Y esto, según Goldman, se debe en su totalidad a las empresas de super-tecnología. Las ganancias de las empresas no tecnológicas son sólo moderadamente más altas que antes de la crisis financiera, mientras que los beneficios de las empresas tecnológicas se han disparado hacia arriba (lo que refleja principalmente el impacto de las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos). Y ahora es precisamente este sector el que sufrirá como consecuencia de la guerra tecnológica.

El riesgo de una nueva recesión, se mida como se mida, sigue aumentando. Aquí se puede ver el índice de probabilidad de una recesión basado en el análisis de los datos económicos de los mercados financieros de la FED de Nueva York.



Y también el indicador supuestamente fiable de la curva invertida de rendimiento del mercados de bonos. Normalmente, la tasa de interés de los bonos a largo plazo (es decir, 10 años o más) es mucho mayor que la del interés a corto plazo (menos de un año). Por lo que la 'curva' de las tasas de interés de 3 meses a 10 años sube (o se acelera). Sin embargo, cuando la tasa de 10 años cae por debajo de la tasa a tres meses, anuncia una nueva recesión invariablemente dentro de un año. ¿Por qué? Porque implica que los inversores están tan preocupados por el futuro que quieren mantener activos ‘seguros', como los bonos del gobierno, en lugar de invertir, hasta el punto de que la tasa de interés a largo plazo de estos bonos cae por debajo incluso de la tasa establecida por la Reserva Federal de prestamos a corto plazo.

El rendimiento de los bonos de referencia del gobierno de Estados Unidos alcanzó nuevos mínimos en 2019, situándose en el 2% antes de la reunión del G-20. Los rendimientos de los bonos a 10 años en Alemania y Japón estaban ¡por debajo de cero! Alrededor de $ 11 billones de dólares en bonos de todo el mundo, concentrados en Europa y Japón, tienen rendimientos negativos, y representan alrededor del 20% de toda la deuda mundial.

Y la curva de rendimiento de EE.UU. ahora se ha invertido. Acaba de ocurrir y tiene que mantenerse así unos meses para ser fiable como un indicador de recesión. Así que hay que seguirla atentamente. Tal vez los héroes de los bancos centrales puedan salvar el día.



Michael Roberts
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2019/06/10/the-heroes-of-finance-and-powells-put/Traducción:G. Buster

Nenhum comentário:

Postar um comentário