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Huawei y el conflicto capitalista planetario

Notas reflexivas y conjeturas


Do Rebelión04 de Junho, 2019
Por Francisco Muñoz Jaramillo



El presente artículo busca examinar algunas características de la situación política coyuntural de dimensión planetaria, a la luz del conflicto suscitado en días pasados con la empresa china Huawei y el gobierno de Trump. Son tesis/hipótesis que constituyen una línea de interpretación general a ser desarrollada en el próximo periodo en el marco de la investigación sobre el capitalismo planetario.

I

En nombre de la necesidad de la protección de la seguridad nacional de EE.UU., ante el posible espionaje de la empresa asiática, que lleva a incluirla en la lista de censura del gobierno norteamericano; el presidente Trump emite el 15 de Mayo del presente año, un decreto prohibiendo a las corporaciones y empresas norteamericanas vincularse con Huawei. En consecuencia, genera la decisión de la corporación norteamericana Google de suspender el sistema operativo Android distribuido a la empresa asiática para la fabricación de teléfonos inteligentes.

Difícil situación que genera en el mundo, entre los usuarios de los teléfonos chinos, una situación de incertidumbre respecto al funcionamiento normal de los mencionados dispositivos. Al mismo tiempo se manifiestan situaciones críticas en empresas norteamericanas y/o europeas relacionadas con la empresa china en tanto proveedoras de distintos componentes para la fabricación de celulares Huawei. Y adicionalmente tensiona la relación con la corporación norteamericana Apple que tiene deslocalizada la producción fabril en China y mantiene un importante nivel de producción y empleo, y eventualmente puede sufrir, como dicen algunos analistas, una represalia del Gobierno asiático expulsándole de su territorio. Cosa difícil y casi imposible si se toma en cuenta la realidad económica global y la conducta cautelosa del gobierno chino para negociar con los EEUU y avanzar a paso firme con su hegemonía.

Se producen, así mismo, situaciones comerciales inestables en el mercado mundial, y se ahonda la llamada guerra comercial entre EEUU y China que se inició en el 2018 y que tiene que ver, en particular, con la tensión hegemónica en torno a la disputa por la primacía en la tecnología de punta del desarrollo capitalista, el mismo que transita a un nuevo momento cualitativamente superior al anterior(5G) [1] , donde aparentemente China tendría mejores condiciones de desarrollo que EE.UU.

En estas circunstancias, tan pronto se emite el decreto por parte de Trump, el representante de la empresa asiática anunció la creación de un nuevo sistema operativo en base a tecnología 5G que reemplace al proporcionado por la Corporación Google.

En medio de este entramado de situaciones, acontecimientos y decisiones, dos días después de emitido el decreto, el atrabiliario presidente norteamericano decidió dar un plazo de tres meses para aplicar el mencionado instrumento jurídico, y anunció que en el acuerdo comercial que se negocia entre EEUU y China se podría privilegiar la solución de Huawei.

Conflicto, entonces, de dimensión planetaria que se da en un momento especial del proceso de globalización mundial, y que requiere una reflexión teórica e interpretativa de la situación del capitalismo planetario y de la fase actual de la globalización, de tal manera de trascender el fenómeno y generar conjeturas e hipótesis que hagan posible desentrañarlo teóricamente, desde el pensamiento crítico, más allá del dato empírico, la noticia y la anécdota generada en estos días, y que permitan superar la incomprensión, la mistificación y la tergiversación del conflicto suscitado con la empresa asiática.

II

Al menos tres tesis y/o hipótesis deben ser destacadas en esta línea interpretativa.

Primero. El mencionado conflicto pone de manifiesto el grado de profundización de la globalización, y en consecuencia el incremento de la interrelación productiva, tecnológica y comercial del capitalismo, donde se combinan diversos procesos productivos deslocalizados para la fabricación de una determinada mercancía. Concurren, entonces, en la producción de celulares Huawei diversas empresas capitalistas, como corporaciones transnacionales, europeas y norteamericanas, orientadas a producir dispositivos, componentes, aplicaciones y sistemas operativos del mencionado producto. Interrelación que evidencia, por otro lado, en esta fase de la globalización, la fuerte y singular presencia del gigante asiático y sus empresas vinculadas; y muestra su significación práctico material como nueva potencia que disputa la hegemonía mundial; desarrollo que, por otra parte, se encuentra en territorio chino, donde empresas norteamericanas que producen para el mercado global, como es el caso de Apple.

Los impulsos endógenos nacionalistas de Trump que buscan defender el mercado, las empresas norteamericanas y el desarrollo de la tecnología de punta y de seguridad nacional, se encuentra en esta encrucijada de las nuevas y efectivas condiciones económico-materiales-tecnológicas (las llamadas fuerzas productivas) del capitalismo actual que crea el contexto para limitar u obstaculizar la aplicación del decreto emitido el 14 de mayo. Se producen, en consecuencia, efectos en el nivel de la superestructura, como es el caso del límite de la ideología nacionalista promovida por Trump, y de su figura emblemática, conduciendo al huésped de la Casa Blanca a debilitar su posición dura y aceptar la determinante presencia transnacional frente a la supuesta necesidad nacional del Estado norteamericano. Contradicción de hondura que refleja un nuevo momento del ordenamiento económico y político del mundo capitalista globalizado, así como la decadencia del Estado nacional y su cambio defunción, modificando el convencional sistema político imperante y la democracia liberal; produciendo, al mismo tiempo, fenómenos que muestran el desarrollo en el mundo de expresiones políticas de corte nacionalista, populista y fascista que limitan la tradicional democracia representativa.

Segundo. El conflicto examinado, por otro lado, evidencia la lucha de tendencias al interior de la globalización. En un artículo que hice circular en los primeros días de enero del presente año me permití citar una interpretación de Walter Formento [2] , el mismo que sostenía que en el desarrollo actual de la globalización se puede distinguir algunas tendencias. Una línea globalista financiera ligada a las grandes corporaciones transnacionales y al pujante y hegemónico capital financiero, expresado políticamente en el Partido Demócrata norteamericano. Otra tendencia, denominada por el mismo autor, continentalismo financiero, la misma que se encuentra más cerca de los intereses del complejo militar industrial norteamericano, representado políticamente en el Partido Republicano estadounidense, donde se ha hospedado Trump para acceder a la presidencia de la república; y una tercera tendencia, la globalización productiva, representada principalmente por la China.

Para efectos de la interpretación de este artículo (tomando en cuenta lo descrito y la cita de pie de página),se puede decir que en el fenómeno examinado se expresa una tensión mundial en al menos tres principales bandas. Una, referida a la confrontación de intereses entre estas dos tendencias mundiales: la globalista financiera y la continentalista, que expresan políticamente la tensión al interior de Estados Unidos, de dos partidos, el demócrata y el republicano.Otra, que evidencia la confrontación de dimensión mundial entre la tendencia del continentalismo, y aquella representada por China, referida al globalismo productivo. En esta segunda banda se encuentra, de manera particular, el conflicto analizado.

Adicionalmente, se puede identificar situaciones de cercanía e interrelación, así como de conflicto, entre la tendencia globalista financiera y la globalización productiva representada por China, que evidencia su fuerza hegemónica y capacidad para desplazar a otros sectores y posiciones, como aquellos que representan una política e ideología nacionalista que obstaculizan el curso de la globalización planetaria.

El conflicto que ha surgido con Huawei constituye, entonces, un hecho que refleja este conjunto de contradicciones y nos permite prever la línea de solución de conflictos o de viabilidad económica y política en el mundo, donde se inscribe el acuerdo comercial entre China y EEUU, el mismo que puede superar la amenaza de guerra y el chantaje norteamericano conducido por el atrabiliario Trump y dar paso a la mantención y continuidad de Huawei en su empuje tecnológico de punta y en su relación con corporaciones norteamericanas y europeas.

Tercero. El mencionado conflicto, se da en el contexto político de la lucha interna norteamericana, representada por la tensión ya aludida, entre el partido republicano y el demócrata, que hizo posible la presidencia de Trump y abrió un línea de comportamiento gubernamental, ligada a pasiones e ideologías nacionalistas de corte endógeno que hizo pensar a algunos analistas en una suerte de presidente de corte fascista y guerrerista conductor de los destinos de los EEUU en el siglo XXI. La propia guerra comercial ha estado relacionada con esta línea de comportamiento ideológico-político.

Situación que, por otro lado, muestra los niveles posibles de enfrentamientos institucionales norteamericanos: Ejecutivo-Congreso-Cámara de Representantes, y electorales que en el 2020, serán decisivos para dirimir la presidencia norteamericana. Distintas encuestas y opiniones de analistas prevén una reelección del presidente Trump que, naturalmente, agudizaría conflictos internos y mundiales, como el que se analiza en este artículo, y profundizaría situaciones críticas de la llamada guerra comercial en curso, como también evidenciaría la presencia de una u otra tendencia mencionadas en la disputa hegemónica mundial.

En la evolución de esta nueva situación creada, donde se muestra la fuerza de tendencias y potencias mundiales y su posible desenlace, a tres días de emitido el decreto de Trump que afecta a la empresa Huawei; la Presidenta demócrata de la Cámara de representantes, Nancy Pelosi, aviva el conflicto con el presidente norteamericano en torno a la acusación de encubrimiento del juicio sobre las conflictivas relaciones entre Rusia y EEUU en las elecciones pasadas, y amenaza con abrir un expediente para iniciar un juicio político (impeachment) al presidente Trump y alcanzar su destitución. En efecto, el día 30 de Mayo en una nueva incursión del fiscal norteamericano, Mueller, que lleva el mencionado caso, deja abierta la puerta para que el Congreso pueda iniciar un trámite de juicio político a Trump, tomando en cuenta siempre la situación política y electoral actual, que los demócratas- interesados en el impeachment- deberán medir para ingresar a dicha ofensiva y hacer posible el recambio electoral del atrabiliario presidente norteamericano.

Tendencias, intereses objetivos y hechos circunstanciales que configuran la escena coyuntural, y que pueden eventualmente provocar contradicciones entre las grandes tendencias globalizadoras o, a su vez, dar paso a un nuevo momento hegemónico donde no todos pueden ganar, pero si generar situaciones de subordinación que determinan la perdida de EE.UU. en la disputa mundial bajo análisis. Circunstancias políticas, por otro lado, que muestran procesos de descomposición política mundial como, por caso, la presencia fuerte de los populismos y las derechas fascistas que deben ser tomadas en cuenta en la incidencia del desenlace final de este momento globalizador del capitalismo planetario.

Notas:

[1] La tecnología 5G está caracterizada por 8 especificaciones:​ una tasa de datos de hasta 10Gbps, de 10 a 100 veces mejor que las redes 4G y 4.5G, latencia de 1 milisegundo, una banda ancha 1000 veces más rápida por unidad de área, hasta 100 dispositivos más conectados por unidad de área (en comparación con las redes 4G LTE), disponibilidad del 99.999%, cobertura del 100%, reducción del 90% en el consumo de energía de la red, hasta 10 diez años de duración de la batería en los dispositivos IoT (Internet de las Cosas) de baja potencia. Fuente:https://www.gemalto.com/latam/telecom/inspiracion/5g

[2] Señalamos en otro momento: “Como observa Walter Fomento en una entrevista sobre los poderes mundiales, hay claras tendencias globalizadoras como el “unipolarismo financiero globalista”, donde se encuentran posiciones como la “globalista-financiera”, en primer lugar, ligada a sectores hegemónicos del Partido Demócrata norteamericano de Obama y Clinton; en segundo lugar, el “continentalismo financiero los intereses del complejo militar industrial norteamericano. // Cabe asimismo diferenciar la tendencia de la “globalización productiva” en tanto proceso multilateral productivo (no financiero) que ha impulsado, principalmente, desde la China, un proceso de activación comercial y productiva, conocida como la Ruta de la Seda; finalmente - dice el mencionado autor- se encuentra el llamado “multipolarismo de concepciones religiosas y culturales”. // Caracterización que nos permite observar que el proceso de expansión económica impulsado por la China, principalmente a través de la ruta de la seda, puede convertirse en una salida para el capital financiero internacional, que expresó su límite en la debacle del año 2008. Así, esta iniciativa china daría lugar a la inversión de la sobreproducción del capital financiero, en pos de incorporarse a la órbita productiva, lo que podría anticipar procesos de conflicto y alianza entre el globalismo financiero y los países del BRICS, principalmente China”.

Ver: Muñoz, Francisco. 2019. Bolsonaro: un signo de los tiempos. Disponible en: https://munozanalisis.wordpress.com/2019/01/02/bolsonaro-un-signo-de-los-tiempos/




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