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G20: un documento intrascendente y una tregua en la “guerra” comercial entre EEUU y China

El comunicado final no condenó el “proteccionismo” y ratificó el retiro de Trump del Acuerdo de París. El presidente estadounidense tuvo su propia cumbre con su par chino, Xi Jinping. Macron con la cabeza en las protestas de París. 



Cercado policial para aislar el encuentro del G20 de la protesta que tuvo lugar el 30 de noviembre de 2018 en Buenos Aires. 


Por MARTÍN PARED
Do El salto, 3 de Dezembro, 2018



“Podemos estar contentos y felicitamos a todos por haber alcanzado importantes acuerdos”, afirmó el presidente argentino Mauricio Macri, antes de cerrar la cumbre de Buenos Aires y entregarle la presidencia del G20 al primer ministro de Japón, Shinzo Abe. Sin embargo, lejos de haberse “alcanzado importantes acuerdos”, el documento dejó claro que el único acuerdo real que alcanzaron los jefes de estado reunidos en Parque Norte, fue que en las cosas importantes no están de acuerdo.

A diferencia de la última cumbre de Hamburgo del año pasado, en esta ocasión sí hubo documento final firmado por todos los países. Sin embargo, lejos de cerrar la crisis que viene sufriendo el consenso globalista con el giro de la política exterior estadounidense, los 31 puntos firmados en Buenos Aires, evitaron un fracaso explícito de la cumbre y postergaron las crecientes tensiones internacionales que tienen en el centro de la escena a Estados Unidos y China.

Un documento final a la medida de Donald Trump hizo posible que el mandatario norteamericano pusiera su firma

Mientras tanto, el documento final del G20, por primera vez, no planteó explícitamente una condena al proteccionismo, se pronunció por una reforma de la Organización Mundial de Comercio (OMC) e incluyó un apartado que ratifica el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París de 2016 que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Todos puntos a la medida de Donald Trump, lo que hizo posible que el mandatario norteamericano pusiera su firma y esta vez no pateara el tablero.

Todo el resto del comunicado final son señalamientos generales de buenas intenciones sobre el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo, el futuro sostenible de los alimentos y la integración de la perspectiva de géneroen la agenda del G20.




Bin Salman, Trump y los problemas de Macri protagonizan un G20 contestado en las calles de Buenos Aires
REDACCIÓN EL SALTO

La cumbre también fue recorrida por la suspensión unilateral de Donald Trump del encuentro que tenía previsto con Vladimir Putin por el incidente naval entre Rusia y Ucrania en el mar Negro, y las expectativas ante la presencia del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman, en el ojo de la tormenta por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Sin embargo, el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y China concentró la atención.


TRUMP-XI JINPING: UNA TREGUA POR TRES MESESEl foco estuvo puesto en la cena que mantuvieron el sábado por la noche las delegaciones de los gobiernos de Estados Unidos y China en el Palacio Duhau Park Hyatt, el lujoso hotel ubicado en el barrio de La Recoleta de la capital argentina, donde se hospedó el mandatario estadounidense. Fue la primera vez que Donald Trump y Xi Jinping hablaron cara a cara desde el inicio de la “guerra comercial” que tiene en vilo al mundo.

En un comunicado dado a conocer por la Casa Blanca, el dato más sobresaliente es que Trump se comprometió a mantener las actuales tarifas del 10% a los productos chinos. Estados Unidos había amenazado con subirlas a un 25% a las importaciones chinas por un valor de 200.000 millones de dólares, a partir del 1 de enero, lo cual podría haber generado una importante escalada en la actual disputa que enfrenta a las dos economías más importantes del planeta.

Por su parte, el gigante asiático se comprometió a comprar a Estados Unidos una cantidad “sustancial”, pero “todavía no definida”, de productos industriales, agrícolas y energéticos para “reducir el desequilibrio comercial” entre ambas naciones.

Estados Unidos y China continuarán en un proceso de negociación que posterga la disputa por unos meses

De todas maneras, la tensión no cede. Ambos países continuarán en un proceso de negociación que posterga la disputa por unos meses. Trump ha criticado reiteradamente el enorme déficit comercial de su país con China, que el año pasado llegó a los USD 336.000 millones, y reclama que Beijing deje flotar su moneda para permitir una esperable apreciación del yuan.

Ante la negativa de China, quien con un yuan artificialmente devaluado obtiene grandes ventajas competitivas respecto a Estados Unidos, Washington le impuso aranceles, acusando a Beijing de robo de propiedad intelectual en violación de las normas de la OMC.

Tras la cena, el presidente norteamericano partió de vuelta rumbo a su país, mientras que Xi Jinping se quedó un día más en Buenos Aires para mantener una reunión clave con el presidente Mauricio Macri, en el marco de las fuertes inversiones del país asiático en la Argentina y en la región. Tras la reunión bilateral de Macri con Trump durante el G20, Argentina había quedado incómoda en medio del fuego cruzado entre ambas potencias luego de que la Casa Blanca emitiera un comunicado donde afirmaba que ambas naciones tenían un “compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china”, cuestión que fue desmentida posteriormente por la diplomacia de Buenos Aires.

Los próximos meses serán clave para ver la evolución de la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China que mantiene en vilo a la economía mundial. Mientras tanto, el comunicado de la Casa Blanca mantiene la amenaza de que si al cabo del lapso de la tregua pactada “las partes no logran un acuerdo, los aranceles que se ubican en 10% pasarán a 25%”.

MACRON EN BUENOS AIRES Y PARÍS EN LLAMASMientras el presidente francés participaba de la cumbre celebrada en Buenos Aires, los principales noticieros del mundo mostraban imágenes de las barricadas en los alrededores del Arco del Triunfo y la represión policial que dejó cientos de heridos y detenidos. Una nueva escalada de la protesta de los “chalecos amarillos” contra el aumento del precio de los carburantes sacudió la agenda de la política internacional durante el fin de semana y se coló en la cumbre del G20.



¿Quiénes son el movimiento de los Chalecos amarillos?
MATS LUCIA BAYER

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El presidente francés, Emmanuel Macron, debió referirse en su conferencia de prensa a las protestas que ponen en vilo a su gobierno, aunque no quiso contestar preguntas de la prensa internacional al respecto. “Lo ocurrido en París no tiene nada que ver con la rabia legítima. Nada justifica incendios de edificios públicos y privados, los saqueos y depredaciones de comercios y la suciedad del Arco del Triunfo”, dijo el mandatario francés, repudiando las protestas que amenazan su continuidad y han derrumbado aún más la imagen de su gobierno que viene en picada en últimos meses.

Veinticuatro horas antes, Macron había participado de otra conferencia de prensa tras la reunión con su par argentino Mauricio Macri, quien había elogiado la reforma laboral llevada adelante en Francia, sin saber que un día después el rechazo creciente que generan las políticas neoliberales iban a dar un nuevo capítulo de luchas callejeras en París. En esa conferencia de prensa Macron negó la posibilidad de un acuerdo Mercosur-Unión Europea ante el alineamiento del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, con la política de Trump contra el Acuerdo de París, y expresó su apoyo a las políticas de ajuste llevadas adelante por el gobierno argentino tras el acuerdo con el FMI que avizoran nubes negras en el horizonte económico y social argentino, amenazado por la inflación y la creciente desocupación.

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