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¿A qué mierda estás jugando otra vez, Volkswagen?



Do El Captor,  24 outubro, 2018 

Sergio P. Páramo



El último anuncio de Volkswagen –ver el vídeo aquí– vuelve a conjugar elementos estéticos de tipo visual y sonoro ciertamente seductores. Y esta vez lo hace para convertir lo que en la actualidad parece uno de los más temibles enemigos de la industria automovilística –el boom de los nuevos medios de transporte urbano, como patinetes o bicicletas eléctricas– en un potente recurso de generación de ventas. Los argumentos ideológicos y publicitarios que utiliza para ello son tan brillantes como siniestros, motivo por el que a continuación destacamos cinco de los mismos a través de cinco imágenes del reciente spot comercial emitido por la histórica firma alemana del sector de la automoción.


1- La locura es la cordura: “Esta vida loca, loca, loca, con su loca realidad, que se ha vuelto loca, loca, loca, por buscar otro lugar”. La letra de una de las mejores canciones de Pancho Céspedes, el cantante cubano de 61 años nacionalizado mexicano, nos remite al falso contexto inicial que la empresa europea pretende caracterizar: “buscar una alternativa al transporte tradicional basado en el motor de combustión, ya sea para contaminar menos, hacer menos ruido, ser más moderno o promover un medio ambiente sano o limpio, es una locura, un estado triste del alma como el que desprende la aterciopelada y penosa voz del cantante latinoamericano.



2- El socialismo frente el individualismo: Imágenes de miles de personas perfectamente sincronizadas, realizando movimientos circulares y concéntricos con patinetes eléctricos, evocando desfiles militares uniformados y realizados en países de tradición comunista, como, por ejemplo, Corea del Norte. Pretenden que nos cuestionemos si queremos diferenciarnos, saciar nuestro impulso individualista, o acabar por el contrario extraviados y confundidos entre la masa, convertidos en sujetos reemplazables en urbes terriblemente impersonales.



3- Lo cool es lo freaky: Desplazarse en patinete eléctrico por la ciudad, con comodidad y sin riesgo, haciéndolo de un modo sano y equilibrado, reduciendo el estrés personal y social… ¿es cool o freaky? No hay duda, es freaky, extraño, asociable a modas o costumbres estúpidas como las de autofotografiarse con palos extensibles para hacerse selfies. El consumo de bebidas energéticas perfectamente nutritivas, pero perfectamente insípidas, también es rememorado en el intento de construir un perfil patético del usuario potencial de patinetes, en plena declaración de guerra y ridiculización total de dicho arquetipo.



4- La rabia frente al conformismo: En el corazón mismo del capitalismo, en el corazón del mecanismo que ha conseguido que la dinámica de la desigualdad y el consumo exacerbado sean los ejes de la hegemonía capitalista, laten los impulsos más primarios y salvajes del ser humano. Podríamos decir que lo que en términos informáticos constituye un defecto de programación, en el sistema económico que domina el mundo, este defecto es el combustible que lo mantiene en movimiento. El propio spot se titula: “Recuerda lo que te mueve”, cuyo fin es volver a marcar y trazar el camino de aquellos que pudieran estar experimentando dudas. Un camino en el que por cada deseo saciado se asciende un peldaño en la pirámide sagrada del ego. Incluso aunque este ascenso individual, que en realidad es de millones y millones de individuos, origine un desastre medioambiental o de salud mundial.



5- El ruido es el silencio: El hecho de que los patinetes comiencen a encontrarse aparcados en ciertas plazas y calles de las ciudades no es un espejismo o una ilusión óptica -el propio anuncio en su comienzo parece dibujar una situación onírica-. Este hecho, hoy en día y por curioso que hace tan solo un par de años nos pudiera parecer, es una realidad incuestionable. Sin embargo, en el lenguaje hipnótico del spot, dicha realidad se dibuja fría, insuficiente, decadente. En consonancia, toda música que evoque una sensación tal debe parar. Aunque solo sea momentáneamente. En consonancia, el silencio inexpresivo de los nuevos elementos de transporte urbano se ha de quebrar con el atronador sonido del motor de combustión. Porque esta vida es loca, loca, loca.

Dínoslo tú, Volkswagen. ¿A qué estamos jugando?

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