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Trabajadores de Konecta Lisboa paran contra los despidos y la “persecución sindical”

Do El Salto, 5 de julho, 2018
Por JAVIER ROMO



El despido de tres trabajadores sindicados ha prendido la mecha entre los trabajadores, que dan servicio a Vodafone España, convocando la primera jornada de huelga de este call center en Portugal.

Los trabajadores en Lisboa de la multinacional Konecta, en huelga.

300 trabajadores españoles, la gran mayoría andaluces y extremeños, que trabajan en Konecta Lisboa están llamados a secundar el parón de una hora que el sindicato luso STCC, por sus siglas en portugués (Sindicato dos Trabalhadores de Call Center) ha convocado para las 12 horas de este jueves 7 de julio, en protesta por los tres trabajadores despedidos la semana pasada, según el sindicato de forma “ilegal”, ya que han sido despedidos por “destacarse en la lucha por sus derechos”, y demandando a la multinacional “contratación indefinida después de un año de servicio, un incremento de 50 euros mensuales en el sueldo de los trabajadores y que Konecta respete las leyes laborales portuguesas”.

Raquel Sánchez, linense de 35 años, fue la primera despedida de los tres trabajadores. Llevaba casi tres años en la empresa. Recuerda que “cinco minutos antes de que acabara mi jornada laboral, vino mi jefe a por mí, me dijo que quería hablar conmigo, me llevó a su despacho, donde estábamos los dos solos, sin mi coordinador ni nadie. Allí, bajo amenazas, me dice que tienen que prescindir de personal y me da la hoja de despido”.
Ante su estupor, Raquel le contestó que no entendía su despido, puesto que era de las que mejores números tenía de su departamento y le preguntó que si era por estar en el sindicato. “Entonces me dijo que sí, para que así nadie más se volviera a quejar por nada. Me vio con una hoja del sindicato y me dijo que de esta me iba a enterar”.

Según comenta, la primera amenaza que recibió por parte de Konecta fue cuando empezó a moverse con el sindicato para protestar por los cierres patronales, “que son días en los que la empresa decide que va a haber pocas llamadas, por lo que ese día cierran la empresa, no lo cobramos y nos quitan un día de nuestras vacaciones. Entonces, el Jueves Santo, que no venía en el calendario festivo, decidieron cerrar y yo me negué y les dije que ese día tenía derecho a trabajar. Ahí empezaron las amenazas”.

Tras esto, la joven linense, junto con el sindicato y más compañeros, reclamó los días festivos portugueses que no le habían pagado como festivos, y le pagaron el 25 de abril de este año. “Entonces, tras conseguir que nos pagaran ese día festivo de este año, incité a todos mis compañeros a que reclamaran todos los días festivos que les debían desde que entraron a trabajar, a 48 euros cada uno. Nos han robado mucho dinero, por lo que todo el mundo puso la reclamación. Y en este proceso de reclamar todos esos días es cuando me han despedido”.

Jesús Díaz, joven almendralejense de 24 años, es otro de los despedidos. Él explica por qué Konecta Lisboa comete la irregularidad de no pagar como festivos los días festivos lusos en los que “son obligados a trabajar”: “nos decían que nosotros trabajamos para las campañas de Vodafone España y que, por tanto, nuestro calendario festivo era el español y no el portugués”.

Miguel Ángel Rueda, uno de los trabajadores más veteranos de la empresa, ya que llevaba desde que Konecta empezó a trabajar para Vodafone en abril de 2015, fue el segundo despedido. Nos cuenta que su despido se produjo de “una forma humillante”. “Primero despidieron a mi compañera Raquel, y después, noté que mi jefe llegó y empezó a rondarme en torno a mi puesto de trabajo. Yo estaba trabajando como cualquier día normal y corriente. En ese momento estaba atendiendo una llamada de una señora, y la llamada se estaba alargando ya por los 20 minutos de duración. Entonces mi jefe, que estaba colocado al lado mío, decidió no esperar más y me dijo que cortara la llamada y que me fuera con él a su oficina. Todo esto ocurrió con todos mis compañeros mirando. Fue humillante. Ya en su oficina, me dijo que estaba despedido. Me entregó una carta de despido en portugués”.

Se queja de que la carta no estuviera traducida al español, ya que todos los trabajadores del call center hablan en castellano, “ellos podían facilitar la vida a sus trabajadores teniendo el detalle de traducirla al español para que la entendamos, pero hasta en eso me defraudaron, y me pusieron encima de la mesa 5.337 euros de despido. Mi reacción fue corta: le dije que no me lo esperaba, que era una pena y que quién me iba a explicar lo que significaba eso. Rechacé firmar nada, ya que era un despido improcedente y me fui de allí inmediatamente”.

Miguel Ángel afirma que se siente cabeza de turco: “En realidad, a mí me han despedido como cabeza de turco, ya que en la carta de despido alegaban que me echaban entre otras cosas porque no cruzaba palabra con mi jefe. Lo que ocurrió es que yo anteriormente estaba en un puesto de coordinación en la empresa, cobrando el salario base, unos 700 euros, y me enteré de que la compañera que tenía al lado, que realizaba el mismo trabajo que yo, cobraba el doble, por lo que, defraudado, decidí abandonar ese puesto y ponerme a recibir llamadas de nuevo. Desde ahí, no hablo con mi jefe cuando me lo cruzo, pero ese no es motivo para despedir a una persona. Lo mío ha sido algo ya personal, de ego por parte del jefe, ya que ha aprovechado que era una de las personas que estaba reclamando que se nos abonaran lo que nos debían por los días festivos con retroactividad para cortarme la cabeza”.

Miguel Ángel, titulado universitario, al igual que su pareja que trabaja allí también, nos cuenta que tras estar en paro en su ciudad natal y barajar varias opciones de trabajo decidió irse a Lisboa “en busca de un futuro mejor”, pero que actualmente se siente defraudado con la empresa: “Llevo trabajando aquí ya desde abril de 2015. He sido uno de los pilares de esta empresa, ya que era de los primeros formadores que había. Me siento defraudado porque yo y mi novia vinimos a Lisboa para hacer carrera profesional, para poder tener un proyecto estable de vida, pensar en tener hijos, etcétera, nos prometieron la posibilidad de progresar dentro de la empresa y ahora me encuentro despedido”.

Además, arremete contra el modelo de negocio de Konecta: “El negocio aquí no es coger llamadas, sino que entre y salga gente constantemente de la empresa. De media, los trabajadores suelen durar entre 6 u 8 meses, porque la gente aquí o se va por las condiciones o te despiden. Nosotros trabajamos para Vodafone. Pues lo que le interesa a Konecta es coger el dinero de los servicios que contrata Vodafone y ya está. Les da igual el trato a sus clientes, nuestras condiciones, etc. No creo que sea tanto una cuestión de que sobre plantilla o de que nos sindiquemos, sino puramente de dinero. Es mucho dinero lo que Konecta debe a sus trabajadores y pretenden meternos el miedo con estos despidos para que nos callemos, pero no lo vamos a hacer. La empresa está llevando a cabo prácticas de terrorismo laboral”.

En sus cartas de despido pone que han sido despedidos por “finalización de contrato de obras y servicio”, es decir, que sobra personal. Sin embargo, comentan que se sienten engañados y que es un despido improcedente, que “bajo esa excusa, esconde que hemos sido despedidos por luchar por nuestros derechos”, dice Jesús Díaz. Y pone de ejemplo, que, tras ser despedidos, inmediatamente apareció una oferta de trabajo por parte de Konecta Lisboa en la plataforma de empleo InfoJobs, en la cual ofertaban 30 puestos de trabajo. Él cuenta la anécdota de que incluso, al enterarse de la oferta, decidió llamar para comprobar que era cierto. “Me inscribí en la oferta y me llamó una muchacha inmediatamente diciéndome que si quería entrar al día siguiente en la empresa, que hacía falta gente en Konecta Lisboa. Le dije que estaba grabando la llamada porque el día anterior me habían despedido alegando que sobraba personal y se quedó alucinada. Le pedí perdón a quien me llamó. He querido ser educado”.


Oferta de trabajo de Konecta Lisboa en Infojobs

Desde el despido de estos tres trabajadores, Konecta Lisboa ha colgado en la página web de esta plataforma tres ofertas de trabajo similares los días posteriores a los despidos, el 26 y el 27 de junio y la última el 2 de julio.

CONSTANTES IRREGULARIDADES

Estos despidos han sido la chispa que ha hecho prender la mecha entre los trabajadores de la empresa, y ahora a través de las asambleas que organizan, han perdido el miedo y están empezado a hablar de todas las irregularidades que están sufriendo en su puesto de trabajo.

El Salto ha podido hablar con varios de los trabajadores que han decidido ir a la huelga este jueves, “no solo para apoyar a nuestros compañeros injustamente despedidos, sino también para protestar por las constantes irregularidades que sufrimos diariamente”, dice Piedad Cortés, nombre ficticio de una de estas trabajadoras, que prefiere no dar nombres para no sufrir “represalias” también. Ella cuenta que, tras hacer un examen interno dentro de la empresa para ascender, consiguió un puesto superior, pero que ha estado todo este tiempo sin que le actualizaran el contrato, realizando las labores de un puesto superior con el contrato base que tenía cuando entró, y que sin avisarle, de un día para otro, la multinacional, desde su sede de Sevilla, decidió eliminar el departamento donde estaba y la relegaron al puesto inferior que tenía en un principio, perdiendo así también los incentivos de los que disponía cada mes.

Juan García, nombre ficticio de otro trabajador, dice que va a la huelga “por la gran desinformación que tenemos los trabajadores en la empresa. Nos dicen lo que les conviene a ellos. La ley la aplican cuando a ellos les interesa y cuando no les interesa no la aplican. Simplemente reivindicamos nuestros derechos y pedimos lo que es nuestro. Como realizan todo tipo de injusticias, les hemos dicho a la empresa que vamos a ir a la huelga si no aceptan nuestras condiciones. Además, han despedido a tres compañeros de forma injusta, con una excusa que no tiene ni pies ni cabeza”.

KONECTA CONTRA EL DERECHO A SINDICALIZARSE

El propio sindicato habla de que Konecta está llevando a cabo unas prácticas a las que denomina “terrorismo psicológico”, al afirmar que la multinacional “abusa del hecho de que los trabajadores no conocen las leyes o la lengua del país, para imponer más precariedad”.

Además, denuncian que la empresa les “decía a los trabajadores que había una ‘norma’ que les impedía sindicarse, pues serían despedidos, lo que obviamente es ilegal”. Jesús Díaz corrobora estas acusaciones: “La primera irregularidad la cometieron el primer día de trabajo, cuando nos dijeron que teníamos totalmente prohibido sindicarnos según una norma que había en la empresa”.

Efectivamente, esta norma va en contra de la Constitución portuguesa, que en su artículo 55, en su apartado 1, “reconoce a los trabajadores la libertad sindical, condición y garantía de la construcción de su unidad para la defensa de sus derechos e intereses” o contra lo que dice la ley portuguesa 65/77 sobre el derecho de huelga de 1977, que “reconoce el derecho de huelga, que es irrenunciable”.

SE SIENTEN CON FUERZA

Tras los despidos, el sindicato convocó inmediatamente una asamblea abierta para todos los trabajadores. Con la fuerza que están acumulando, están consiguiendo ya objetivos, como que Konecta les acepte tener dos delegados sindicales dentro de la empresa, con una sala dentro de las instalaciones para desarrollar la actividad sindical, o que los trabajadores puedan solicitar hacer una asamblea dentro del horario de trabajo y que esas horas sean remuneradas, tal y como marca la ley.

“La empresa ahora mismo está empezando a sentir miedo. No se esperaban esta respuesta y organización de los trabajadores”, dice Jesús emocionado.

Una de las trabajadoras de la empresa que más tiempo lleva en el sindicato, Nuria Sánchez, ha sido nombrada la semana pasada, tras los despidos, como la enlace sindical, la representante de los trabajadores en la empresa. En tres años, desde que inauguraron el servicio con Vodafone, no han tenido ni siquiera un representante sindical, por lo tanto, se trata de la primera. Ella comenta que la reacción de los trabajadores tras estos despidos ha sido la de afiliarse al sindicato. “Cuando entré en el sindicato, solo estábamos unos diez trabajadores de la empresa. Ahora, tras los despidos y las nuevas afiliaciones, estamos más de 50, en una empresa de 300 trabajadores”.

Este martes tuvo la primera reunión con los representantes de la empresa, para plantearles oficialmente sus reivindicaciones de cara a la huelga: “Hasta el abogado de la empresa se sorprendía de las irregularidades que le comentábamos que comete Konecta”. Según Sánchez, la empresa lo hace mal hasta en el despido, ya que “en la carta de despido que le entregaron a Jesús, por detrás venía también la de Raquel”.

En cuanto a la reivindicación de la subida salarial de 50 euros al mes, Nuria argumenta que Konecta Lisboa es el que peores condiciones laborales tiene entre los call center que hay en la capital lusa y quieren una igualación de las condiciones con respecto a los demás.

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE KONECTA?

Banco Santander y el fondo de capital riesgo PAI Partnes se reparten con un 40% cada uno la mayoría de las acciones y José María Pachecho, su fundador, encabeza el 20% restante junto a un grupo gestor.

El propio Banco Santander ya ha intentado desprenderse de sus acciones en Konecta hasta en tres ocasiones, sin haber podido consumar la venta. La última fue en abril de este año, cuando tras sacarlas al mercado, el fondo británico Apollo estaba dispuesto a desembolsar hasta 800 millones de euros por la multinacional. Sin embargo, las discrepancias por el precio y el miedo a que la operación acabara derivando en una merma reputacional para el banco acabó frenando la operación.

Por su parte, José María Pacheco, fundador de la multinacional en 2002, es un influyente empresario sevillano. Comenzó su carrera empresarial en el Banco Cetelem (Grupo BNP Paribas), pasando posteriormente al Grupo Santander, donde ocupó importantes cargos. También ha formado parte de entidades como AON y Endesa en Andalucía y Extremadura. Sus negocios llegan también a los sectores de la alimentación y agrícola, siendo accionista de Internacional Olivarera. Además, en su ciudad natal, tiene una gran influencia en el poder económico, habiendo pertenecido a órganos importantes del Instituto Internacional San Telmo, entidad privada creada en 1982 por empresarios de la zona; político, siendo condecorado con la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla en 2014 por el entonces alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido; e incluso en los medios de comunicación, perteneciendo al Consejo Asesor de ABC Sevilla. Además, ampliando aún más su poder empresarial, José María Pacheco ha sido nombrado recientemente consejero de la multinacional Acciona.

A pesar de los despidos y las constantes quejas de precariedad de los trabajadores, Konecta es una multinacional que ha aumentado en los últimos años su nivel de facturación, pasando de 550 millones de euros en 2016 a 770 millones de euros el pasado año, el 70% proveniente de fuera de las fronteras españolas, y su número de empleados también ha aumentado hasta los 60.000 este año, repartidos en nueve países, según los datos ofrecidos por su web. Además, no le va nada mal, ya que este mismo año ha completado la compra del 80% de B-Connect, uno de los líderes en centros de atención telefónica y telemarketing de México.

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