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El contragolpe de Lula

Do Rebelión, 24 de Abril, 2018
Por Emiliano Guido, Nuestras Voces (Argentina)



El ex presidente brasileño decidió marcar los tiempos de acatamiento de la orden de arresto fijada por el juez Sergio Moro. El Partido de los Trabajadores dejó en claro que mantendrá firme la candidatura electoral de Lula. El Palacio San Martín no se pronunció y deja expuesto el bajo liderazgo regional del presidente Macri a días del inicio de la Cumbre de las Américas. Para Lula, la lucha continúa.

Ni con casco, ni esposas, mucho menos con la cabeza baja. Luiz Inácio Lula Da Silva comenzó con temple de acero y rodeado de militancia su nueva campaña electoral. Pasadas las 17 horas, el momento límite fijado por el juez Sergio Moro para la capitulación judicial de Lula, comenzaron a circular múltiples versiones sobre cuándo decidirá el ex presidente acatar la orden del mediático magistrado. Los rumores eran vastos, pero unívoco el mensaje del Partido Trabalhista (PT): los tiempos de acá a los comicios presidenciales de octubre serán marcados por el pulso popular, y no por los pareceres aristocráticos del Poder Judicial. De esa manera, viejo zorro de la política, Lula transformó la jornada de su arresto en un hecho político.

Los dueños de Brasil, la casta empresarial, los jefes del latifundio informativo, quedaron con el estomago vacío. No pudieron ver, como anhelaban, cabizbajo y detenido al tornero nordestiño. Uno de los abogados del ex presidente lo advirtió, antes que nadie, cuando comenzaba a oscurecer el cielo que circunda el sindicato metalúrgico paulista donde se congrega la marea roja del PT en San Pablo: “No habrá resistencia, pero Lula no irá al matadero con la cabeza baja”. El corresponsal argentino en Brasilia Bruno Bimbi expresó con mucho tino en sus redes sociales, cuando ya se había cumplido el deadline establecido por Moro, las claves ajedrecistas del duelo Lula- Moro: “El juez quería que Lula viajara solo a Curitiba y se entregara derrotado. Lula prefirió jugar de local en su sindicato, cercado por miles de personas, y que si Moro lo quiere detener, lo vaya a buscar. Lo que está en disputa no es sólo su libertad, si no también la narrativa”.

Extramuros, más allá del ámbito doméstico, el Partido de los Trabajadores se anotó un gol enorme, tan contundente como los que suele anotar la multicampeona selección de fútbol verdeamarelha. La fuerte movilización popular registrada ayer en Brasil, con cincuenta cortes de ruta efectuados mayormente por los movimientos sociales rurales en veinte Estados, y la solidaridad política recibida por Lula, tanto nacional como internacional, logró evidenciar que la causa de Lava Jato tiene mucho olor a proscripción política. Recordemos que la condena a doce años impuesta por Moro a Lula es por el supuesto recibo en concepto de coima de un triplex ubicado en la periferia balnearia más modesta de San Pablo. Sí, más de una década tras las rejas debería acarrear Lula por haber sido beneficiado de un inmueble equiparable en valor al de un departamento argentino ubicado en Mar Chiquita.

La victoria diplomática y comunicacional referida se materializó en hechos significativos: el ex presidente brasileño recibió ayer mensajes de apoyo por parte de referentes políticos y mediáticos que están posicionados simbólicamente por afuera del mal llamado tablero populista. El ex presidente chileno Ricardo Lagos, un socialista moderado, el ex Secretario General de la OEA, el también chileno y centrista José Miguel Insulza, pero también el prestigioso diario The New York Times o el matutino londinense The Guardian, dijeron más o menos lo mismo: “La democracia de Brasil es empujada hacia el abismo”, tal fueron las palabras del periódico neoyorquino en una dura editorial.

Mientras tanto, el Palacio San Martín prolongó su habitual bajo perfil político y no estableció cuál es el parecer de la administración de Cambiemos en una coyuntura regional crítica y a seis días del inicio de la Cumbre de las Américas en la ciudad de Lima. La Cancillería argentina, de donde brotan periódicamente comunicados comerciales pero no tomas de posición en cuestiones sensibles de la agenda zonal, se asemeja en sus pronunciamientos a una subsecretaría del ministerio de Hacienda. Un comportamiento gris y de flacos augurios en política exterior para una administración que a fin de año será anfitrión de la Cumbre de los países del G-20.

¿Por qué Lula muestra una vena intransigente ante el poder poco vista en su doble mandato presidencial? Nuevamente, las hipótesis son múltiples. Quizás, su fuerte activo en los sondeos, un terreno donde aventaja por varias cabezas a sus oponentes, le otorga tranquilidad para tensar la cuerda con las élites locales. La correlación de fuerzas de Lula con la casta brasileña, tan desventajosa por no contar con piezas orgánicas en la corporación económica, sí es favorable para él en la calle.

Para decirlo con más simpleza, los actores comerciales concentrados carecen de un partido que los represente en octubre. Tradicionalmente, fue el PSDB (socialdemócratas o “tucanos”, el partido de Fernando Hernique Cardoso), y a regañadientes, es decir con transacciones previas, también lo fue el PT. Pero, ese hilo se cortó. Lula hoy construye su resistencia judicial con los partidos y movimientos sociales que están a la izquierda del trabalhismo: el PSOL, la poderosa fuerza carioca donde militaba la dirigente recientemente asesinada Marielle Franco, el Partido Comunista, el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, y el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra. El PT se pone rojo y crece en intención de voto. Una pesadilla para la red O Globo y la casta judicial que endiosa a Moro como un cruzado.

Lula y su entorno especulan, lógicamente, que no tienen rival de fuste con el que confrontar en octubre. El analista internacional Pablo Stefanoni ayer realizó un imperdible perfil de Jair Bolsonaro, el dirigente ultraderechista que hoy aparece con medalla de plata en las encuestas de cara a los comicios de octubre. “El segundo en las encuestas, Bolsonaro, dijo que prefiere que su hijo muera en un accidente a que salga gay, que la dictadura se equivocó en torturar en vez de matar, que los negros no sirven ni para procrear y le dijo a una diputada que era muy fea para ser violada”, esbozó el ex director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique.

Cae la noche en Sao Paulo. Un asesor trabalhista aclara a Nuestras Voces cuáles serán los próximos pasos a seguir por Lula. “Mañana (por el 7 de abril) a las 9 horas habrá una misa en homenaje a la memoria de la compañera Marisa Leticia, compañera del PT y compañera de vida de Lula. Ahí sí va a hablar el ex presidente. Lula va a recordar que su mujer falleció en el contexto de una masacre judicial y mediática ejercida contra su persona”. La voz se entrecorta y ensucia por el bullicio que llega desde el sindicato paulista. Prosigue la fuente señalada: “Continuaremos utilizando todos los instrumentos jurídicos disponibles para impedir que ocurra la prisión ilegítima del mayor líder popular del planeta en la actualidad. Tuvimos y tenemos el afecto llegado de actos populares realizados en Buenos Aires, Montevideo, Caracas, Lisboa, París. No nos detendrán”.

La defensa del ex presidente realizó en las últimas horas del día de ayer una nueva presentación de hábeas corpus ante el Supremo Tribunal Federal. Con esta acción buscan evitar su detención bajo el argumento de que aún no están agotados los recursos procesales. Lula manifestó anoche en Twitter: “A luta continua. Obrigado”.

La sala reservada en la Policía Federal de Curitiba, un espacio sin rejas de 15 metros cuadrados, para alojar a Lula continua vacía. Las columnas rojas del PT siguen acrecentando la muralla que rodea el sindicato donde pernocta Lula, donde protagonizó sus primeras grandes luchas. Desde lo alto, esa gente amuchada dibuja un río de sangre. Bullen, laten, encienden a Lula, se encienden. En Brasil nadie se rinde.Emiliano Guido. Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina

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