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“En 2018 es necesario barrer la agenda del golpe”

Entrevista a Guilherme Boulos, del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST)

Guilherme Boulos en el acto por las “Diretas, Já” en Río de Janeiro en mayo de 2017
(Créditos: Coletivo Comunicadores Sem Medo; tomada de Esquerda Online)

Do Rebelión, 15 de Janeiro, 2018
Por Gisele Peres, Esquerda Online


Señalado como uno de los principales referentes para impulsar un Frente de Izquierda Socialista y una candidatura presidencial del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) en 2018, Guilherme Boulos, del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), hace una evaluación del año 2017 y apunta a las luchas en 2018, que encontrarán como desafío central barrer la Reforma Previsional, con votación prevista para febrero. Boulos destaca el derecho democrático de la candidatura petista de Lula pese a las diferencias de programa, a la políticas de alianzas, y aun cuando Lula no haya aprendido las lecciones del golpe. “Lo que está en juego en este momento es una unidad en torno de la defensa de la democracia”, afirmó en entrevista exclusiva para Esquerda Online.

Gisele Peres.- Aún impopulares, Temer y su base aliada en el Congreso consiguieron aprobar parte significativa de las reformas y del ajuste fiscal. ¿En tu evaluación, que lecciones podemos sacar de 2017?

Guilherme Boulos.- 2017 fue el año en que el programa del golpe se consolidó en el país. Ya a fines de 2016, habían aprobado la Enmienda Constitucional 95, con el congelamiento de las inversiones sociales por 20 años. Después, la aprobación, ya en 2017, de la Ley de Tercerización y a seguir la Reforma Laboral. Es verdad que no consiguieron aprobar la Reforma Previsional que era como el carro jefe de las medidas antipopulares, pero los retrocesos vinieron no solo a través de esas grandes reformas, contrarreformas mejor dicho, sino también en los ataque al Pré-Sal y una serie de medidas antinacionales y en el avance de un programa de privatizaciones del patrimonio público.

O sea, la agenda del golpe progresó durante ese año a pesar de las resistencias sociales. No es verdad que no haya habido lucha, hubo resistencia. No podemos olvidar que en marzo del año pasado ocurrieron manifestaciones muy importantes, desde el 8 de Marzo, día de lucha de las mujeres, el 15 de marzo que fue un día de paralizaciones en todo Brasil. Posteriormente, el 28 de abril tuvimos una de las mayores huelgas generales de la historia del país, seguida del Ocupa Brasilia a fin de mayo con más de 200 mil personas en la Explanada de los Ministerios, que se transformó en una plaza de guerra, inclusive con el gobierno Temer llamando al ejército para reprimir las movilizaciones. El primer semestre del año 2017 fue marcado por grandes movilizaciones que ayudaron inclusive a detener parte de la agenda, como la propia Reforma de la Previsión Social. Es verdad que no conseguimos mantener un nivel de movilizaciones en el segundo semestre.

Sacar de eso dos conclusiones fundamentales: la primera es de que hay un retroceso democrático en el país. Un gobierno con 3% de aprobación, un Congreso desmoralizado, que tenían en su contra a la mayoría de la población que estaba en contra de esas medidas, siguieron con la realización de la agenda independientemente de la opinión social, lo que es una expresión clara del vaciamiento democrático en nuestro país. Y una segunda conclusión es que evidentemente la movilización precisa llegar a otro nivel. Nuestras vías y fuerzas de movilización fueron insuficientes para detener el retroceso y eso debe colocarnos el desafío de pensar la manera en que la izquierda y los movimientos sociales deben actual para reconstruir un escenario de movilización que sea más efectivo para contener esos retroceso.

Gisele Peres.- El MTST completó 20 años en 2017 [1], además de la lucha por vivienda, el movimiento representa la defensa de las ciudades, al mismo tiempo en que fue el polo que articuló el Frente Pueblo Sin Miedo. ¿Cuál la importancia de la unidad entre los movimientos sociales, sindical y estudiantil ante la coyuntura del país?

Guilherme Boulos.- Los 20 años del MTST fueron muy simbólicos. Conmemoramos los 20 años haciendo la mayor ocupación del país, que fue la Pueblo Sin Miedo de Sao Bernardo del Campo, que se transformó en un polo importante y simbólico de la lucha social brasilera y de la resistencia como un todo, y todavía permanece resisitiendo. Terminamos el año con un gran show, con más de 40 mil personas en Sao Paulo, en el Largo de la Batata, con Caetano Veloso y varios artistas, brindando homenajes a los 20 años de nuestro movimiento

Fueron 20 años de mucha lucha, de trabajo de base, de organización de las periferias y de resistencia. El MTST, a lo largo de su trayectoria, siempre se preocupó con una construcción más amplia, nosotros sabemos que no somos suficientes, nosotros sabemos que por más fuerza que pueda tener un movimiento, solito no es capaz de enfrentar efectivamente los ataques de la derecha y del capital en nuestro país. Por eso, la apuesta en la unidad es fundamental. Es con ese espíritu que nosotros ayudamos a estimular el Frente Pueblo Sin Miedo, es con ese espíritu que actuamos en la unidad de acción en diversos frentes y con varias fuerzas sociales y políticas. En este momento todavía más: es un momento de retrocesos, es un momento de ofensiva del lado de allá y por eso es un momento en que precisamos tener la más amplia unidad en relación a las demandas fundamentales de la resistencia.

Nosotros entendemos que es preciso mucha unidad para enfrentar la continuidad de las reformas. Quieren votar la reforma de la previsión en febrero, o sea, enfrentar la continuidad de la agenda del golpe, entrentar el golpe. Es preciso también mucha unidad para enfrentar los retrocesos democráticos, que hoy tiene una de sus expresiones en el intento judicial de impedir el derecho de Lula a ser candidato. Por tanto, es preciso tener un gran frente de defensa de los derechos y de la democracia que sea amplio y fuerte, lo suficiente para que la resistencia pueda ser victoriosa.

Gisele Peres.- La plataforma VAMOS, buscó presentar un nuevo programa para Brasil a partir de la acumulación de debates en las redes y en las calles, contemplando la diversidad de representaciones y de posicionamientos políticos. ¿Qué destacarías tú de esa experiencia? ¿Cuál la síntesis de ese programa?

Guilherme Boulos.- VAMOS ha sido una experiencia extraordinaria, que fue capaz en el segundo semestre de 2017 de juntar diferentes sectores, sumar una diversidad de representaciones y opiniones políticas para pensar un proyecto de futuro para el país. En los debates del VAMOS –fueron 55 debates, en 24 ciudades brasileiras- participaron sin-techos, indígenas, trabajadoras y trabajadores, movimientos de comunicación y cultura, movimiento feminista, movimiento negro, movimiento LGTBI, intelectuales, líderes políticos, gente de partidos de izquierda, gente sin partido, activistas en general.

Ese proceso fue muy rico y permitió una experiencia de abajo hacia arriba, debatiendo en las plazas, posibilitó la construcción de algunos consensos democráticos. El resultado inicial del VAMOS que fue presentado en Recife, al final de noviembre, no es una cosa que pretenda acabada o un programa definitivo, sino un cúmulo de debates vivos y dinámicos hechos por amplios sectores.

Más allá de eso, también estuvo la plataforma virtual, con más de 130 mil personas accediendo y dejando sus contribuciones, una herramienta de participación de red similar a las que ocurrieron en varias experiencias de izquierda en el mundo. Entonces, creemos que el VAMOS es muy simbólico y ayuda a plantar semillas de nuevas configuraciones en la izquierda brasilera. Y no va a parar ahí, lo que vimos el año pasado fue la primera etapa del VAMOS, la apertura de un debate, y nosotros pretendemos llevar eso adelante durante el año 2018, especialmente promoviendo discusiones con más fuerza en las periferias.

Gisele Peres.- El día 24 de enero será decisivo para el rumbo de las elecciones presidenciales en 2018. Será el juzgamiento de los recursos del ex-presidente Lula, condenado por el juez Sérgio Moro por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero. ¿Cuál es tu evaluación sobre ese proceso? ¿Defender el derecho democrático de la candidatura de Lula se confunde con la defensa de la conciliación de clases de los gobiernos petistas?

Guilherme Boulos.- El día 24 tendremos una gran batalla en defensa de la democracia. Si observamos, la conducción del proceso de la Lava Jato contra Lula es una verdadera aberración jurídica. Lula fue condenado en primera instancia sin ninguna prueba material, de manera casuística, con una actuación política y arbitraria del juez Sérgio Moro. Además, con procedimientos reiterados en varios momentos de la Lava Jato: delaciones premiadas sin criterio algunos, divulgación ilegal de expedientes, abuso de prisiones provisorias y preventivas, citaciones coercitivas, una relación promiscua con sectores de la prensa.

La propia anticipación del juzgamiento del Tribunal para el día 24 fue escandalosa, ajustando los plazos para impedir a Lula de competir en las elecciones. Entonces, en ese sentido, se trata en un primer momento de impedir y denunciar el abuso judicial de una condena sin pruebas. Pero, al mismo tiempo, eso tiene mucha relación con el proceso electoral porque existe un casuismo evidente de querer resolver las elecciones en la cueva judicial. Prohibir a Lula significa eso. Nosotros entendemos que es un desafío de toda la izquierda defender el derecho de Lula a ser candidato.

Se trata, en verdad, de una nueva fase del golpe, una profundización del golpe. Y de la misma forma que nosotros enfrentamos el golpe y defendimos el mandato de Dilma, aunque discordásemos con los caminos que fueron tomados por su gobierno, nosotros creemos que es necesario en este momento defender el derecho de Lula a ser candidato y enfrentar esa nueva etapa del golpe, independientemente de tener discrepancias con el programa político y electoral que Lula ofrece a la sociedad. O sea, es una defensa democrática. De eso se trata. Es una necesidad de toda la izquierda, inclusive si se discrepa con el programa presentado por Lula, inclusive que se tenga diferencias con las políticas -sea en el arco de alianzas de no haber aprendido lecciones del proceso del golpe- como nosotros tenemos también esas diferencias, defender el derecho de Lula a ser candidato. Lo que está en juego en este momento es la unidad en torno de la defensa de la democracia.

Gisele Peres.- Tu nombre es reivindicado como uno de los principales referentes para impulsar un Frente de Izquierda Socialista y una candidatura presidencial del PSOL en 2018. ¿Cómo evalúas los desafíos que estarán colocados para los movimientos sociales durante este período?

Guilherme Boulos.- Ese es un debate en curso, todavía no hay una definición. Han ocurrido conversaciones entre la dirección del MTST, y dirigentes del PSOL y aliados nuestros al respecto de esa posibilidad de una participación electoral este año. Los desafíos de los movimientos sociales, según lo entendemos, en ese proceso electoral son dos fundamentalmente.

El primero es enfrentar el golpe en curso. Eso se expresa, como dijimos, en el intento de obstruir a Lula, pero no solamente. Eso también se expresa en las propuestas de semi-parlamentarismo que han aparecido con cada vez mayor frecuencia en la boca de gente como Gilmar Mendes (Ndt: actual presidente del Tribunal Superior Electoral) y del propio Michel Temer; eso expresa la necesidad de garantir que los sectores más retrógrados de la sociedad no bloqueen todavía más los restos de democracia que aún quedan en el país. Ese es un desafío fundamental. Eso pasa también por enfrentar las alternativas de la derecha y el crecimiento de figuras como Jair Bolsonaro [2] queriendo canalizar el sentimiento anti-política para un retroceso político todavía mayor.

El segundo desafío, es que el momento electoral pone la necesidad de debatir un proyecto de país. Nosotros vemos que la agenda del golpe viene siendo implementada, penalizando las mayorías, y es preciso aprender con las lecciones de ese proceso. Es preciso entender que el momento es otro. El momento actual no permite avances desde el punto de vista de derechos sociales, avances de las demandas populares del país sin enfrentamiento decidido a los privilegios, sin colocar el dedo en la llaga de cuestiones fundamentales. En la economía, el enfrentamiento a los bancos y al sistema financiero; la necesidad de una reforma tributaria progresiva. En la política, la necesidad de una democratización profunda, que presente una salida popular a la falencia del sistema de la Nueva República. Entre varios otros debates, muchos de ellos colocados por el propio VAMOS. Es un momento de enfrentamiento y la izquierda precisa saber poner esos temas en el centro de la agenda. De lo contrario las políticas de eliminar derechos serán vendidas como única “alternativa”.

El margen de maniobra para soluciones intermedias, soluciones de centro, soluciones de conciliación es muy reducido. Por tanto, es necesario que la izquierda piense y que los movimientos sociales piensen alternativas para una salida a la crisis. El VAMOS y todo el esfuerzo que hicimos de debates programáticos nos ayudó a indicar algunos caminos de lo que sería un programa de izquierda para el país. Evidentemente, todavía es muy insuficiente. Nosotros precisamos profundizar ese debate, y también valerse del debate político en la sociedad para cuestionar el proyecto del golpe y presentar la posibilidad de un proyecto de enfrentamiento que efectivamente represente a las mayorías.

Notas de Correspondencia de Prensa
[1] Ver artículo de Carolina Freitas, “20 años del MTST: un hormiguero contra el neoliberalismo”.
[2] Jair Messias Bolsonaro, ex militar, político de la extrema derecha racista, diputado y candidato presidencial por el Partido Social Cristiano.

Traducción: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Fuente (del original en portugués): https://esquerdaonline.com.br/2018/01/12/guilherme-boulos-em-2018-e-preciso-barrar-a-agenda-do-golpe/
Fuente (de la traducción): https://correspondenciadeprensa.wordpress.com/2018/01/14/brasil-en-2018-es-necesario-barrer-la-agenda-del-golpe/

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