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El guardián de la prisión Gaza y el colapso de la Franja cada vez más cerca

Do Rebelión, 19 de janeiro, 2018
Amira Hass
Haaretz

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

El aislamiento de la Franja de Gaza y sus residentes, como un proyecto político en lugar de un proyecto de seguridad, comenzó mucho antes del lanzamiento de los cohetes Qassam.

Niños palestinos caminan en una calle en un día lluvioso en el sur de la Franja de Gaza el 6 de enero de 2018.

El alcaide advierte de que el campo de internamiento está al borde del colapso. Es bueno que lo haga y es bueno que su advertencia se convirtiera en el titular principal de Haaretz. Pero es difícil pasar por alto el objetivo de esta advertencia al Gobierno y sobre todo al ministro de Defensa Avigdor Lieberman.

La preocupación del carcelero, es decir, de los altos funcionarios de carrera del servicio de seguridad, parece auténtica. No hay razón para sospechar que simplemente están planeando su defensa en la Corte Penal Internacional, para el día que se busque a los sospechosos del continuo desastre conocido como la Prisión de la Franja de Gaza.

El riesgo de colapso de Gaza aumenta cada año debido a la capacidad limitada de los palestinos para continuar la resistencia. La fantasía política de Israel de la Franja de Gaza como una entidad geográfica y política separada solo puede lograrse destruyendo su economía e infraestructura y la salud física y mental de sus habitantes. Nada ilustra esto mejor que el problema del agua.

Cuando los funcionarios israelíes santurronamente advierten de que el 95 % del agua de Gaza no es apta para beber, ignoran el absurdo original: Israel obliga a Gaza a arreglárselas con agua del acuífero ubicado dentro de sus fronteras. Se supone que este acuífero, que suministraba agua a unas 300.000 personas en 1950, cubrirá las necesidades de dos millones de personas. No es de extrañar que haya exceso de bombeo y contaminación por aguas residuales y agua de mar.

La fantasía israelí de la Franja de Gaza como un territorio geográfico y político separado causó y continúa causando una cascada de pérdidas cuya magnitud es difícil de estimar. Las autoridades, los Estados donantes y cada familia en particular han gastado y continúan gastando enormes cantidades de dinero en purificar el agua. Al igual que los túneles, esto se produce a expensas de recortar en sanidad, educación, infraestructura y juegos para niños.

Lo diré por enésima vez: la única solución a corto plazo es canalizar agua hacia Gaza desde Israel y Cisjordania, sin regatear el precio o esperar la reconciliación palestina entre Fatah y Hamás. De siete a 10 millones de metros cúbicos por año son como verter una taza de agua en una piscina.

La desalinización es imposible cuando las aguas residuales desembocan en el mar. Y continuarán fluyendo en esa dirección hasta que Israel relaje sus rígidas restricciones para el ingreso de materias primas y bombas a Gaza y permita la libertad de movimiento de ingenieros, contratistas y consultores. Cada restricción conlleva tiempo y energía desperdiciados, pagos a abogados, gastos innecesarios para reparar el daño que ya se ha causado, gastos médicos por enfermedades que podrían haberse prevenido si se hubiera permitido el ingreso a tiempo de una bomba, la utilización de mano de obra experta y se evitase la fuga e cerebros.

Lo mismo vale para todos los demás ámbitos de la vida. Los profesionales de la seguridad israelíes cumplen fielmente las órdenes de atacar a los pescadores, disparar a los granjeros y obligar a la población a esperar seis horas para un interrogatorio de dos minutos por parte del servicio de seguridad Shin Bet y luego de la disminución del número de camiones de carga que entran en Gaza debido al achicamiento en el poder adquisitivo.

El aislamiento de Gaza y sus residentes, como un proyecto político en lugar de un proyecto de seguridad, comenzó mucho antes que los cohetes Qassam. El aislamiento de los jóvenes de Gaza del mundo contribuyó a los mensajes de fantasía de Hamás. Sin embargo la propaganda israelí ha tenido éxito en echar la culpa a la acumulación de armas de Hamás, siempre una herramienta efectiva en la batalla interna del liderazgo palestino.

Israel deliberadamente exagera el peligro estratégico planteado por las armas de Hamás, fortaleciendo así la imagen de las organizaciones como un salvador a los ojos de los desesperados. La propaganda de Hamás ha logrado echar la culpa a los recortes de fondos de la Autoridad Palestina y silenciar las críticas a sus pretensiones militares. La AP creció por aceptar el aislamiento de la población de Gaza, incluso antes de que Hamás ascendiera al poder.

Gaza no es una isla. Traten a sus residentes como seres humanos. Déjenles ir a estudiar o festejar en Nablus y Belén y también en Haifa, déjenles ir a trabajar y visitar amigos y familiares. Déjenles fabricar, cultivar y exportar. Dejen que los israelíes, los banqueros occidentales y los turistas visiten Gaza. Gaza se salvará del colapso e Israel se librará de un juicio en La Haya.

Amira Hass Corresponsal de Haaretz

Fuente: https://www.haaretz.com/opinion/.premium-gaza-s-prison-warden-and-the-strip-s-ever-rising-collapse-threshold-1.5730817

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelión como fuente dela traducción.

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