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Brasil: regresión y saqueo

Do Rebelión, 01 de Novembro, 2017
Por Juan Luis Berterretche



En sólo dos años, desde inicios del segundo gobierno de Dilma Rousseff alcanzado en las elecciones de 2014, pasando por el “golpeachment” de la banda de ladrones liderada por un hijo putativo del “lulismo”, Michel Temer, se impuso un proceso en Brasil de regresión y saqueo. Temer que conduce el gobierno, con reparto de prebendas y favores en el parlamentarismo corrupto, está desmantelando los avances “progresistas” parciales del primer ejercicio de Lula.

Y esto es posible porque el “progresismo” en América Latina jamás se enfrentó y menos aún puso en jaque al Capital. Pretendía sólo realizar algunas reformas que aliviaran la sangría que sufre la población explotada con la conformidad de los explotadores. Promoviendo además la despolitización y desmovilización general de los trabajadores y las multitudes populares, y el inmovilismo y corrupción de sus direcciones.

Se trató de la “revolución pacífica” del “lulismo” en alianza con la supuesta “burguesía nacional”, que en tiempos de la economía mundial financierizada, es sólo un peón subordinado al capital financiero imperialista.

Un sistema tributario que genera desigualdad social, económica, racial y de género

En Brasil, los seis mayores billonarios -miles de millones en portugués- tienen la misma riqueza y patrimonio que los 100 millones de brasileños más pobres. Caso el ritmo de inclusión en el mercado de trabajo prosiga de la forma como fue en los últimos 20 años, las mujeres tendrían los mismos salarios de los hombres dentro de tres décadas, en el año 2047 y apenas en 2086 habría equiparación entre la renta media de negros y blancos. Lo que condenaría al país a casi siete décadas más de racismo extremo.

Hasta hace pocos años el racismo estructural brasileño era ignorado por la población, incluidos negros y mulatos, población mayoritaria en el país, y se aceptaba como normal la profunda discriminación racial impuesta por la minoría blanca. Y hace menos de un quinquenio que las mujeres negras empezaron a agitar contra el racismo y la violencia y el profuso y extendido feminicidio brasileño, que también elimina mujeres blancas. Los grandes medios habían impuesto en las masas la aceptación de la ilusoria “democracia racial brasileña” como un hecho incontrovertible. Cuando todos los datos económicos y sociales del país nos revelan un racismo similar al de los peores países de África. Que no sólo aporrea a la población negra, sino que incluye además en sus víctimas a todas las etnias indígenas.

La desigualdad brasileña, con la mayoría parlamentaria de ladrones dominando el Congreso, desde 2014 vuelve a tomar nuevo impulso. Las proyecciones del Banco Mundial indican que el país tendrá a fines de 2017, 3,6 millones más de “pobres” en el lenguaje económico tramposo del BM en que la pobreza se iguala a un ingreso mensual menor de R$ 148, poco más de un dólar diario.

En el informe de Oxfam Brasil, se destaca que el mayor expoliador de la brutal desigualdad es el sistema tributario del Estado brasileño. La población paga muchos impuestos. Pero la tributación no es excesiva sino abiertamente injusta. Brasil está debajo de la media de los impuestos cobrados en la OCDE (Organización para la Cooperación y Desenvolvimiento Económico). Pero los que pagan más impuestos, son la clase media y los pobres. Como símbolo desvergonzado a la desigualdad tributaria, las mayores pagadoras de impuestos -en relación a su ingreso- son las mujeres negras pobres y los que pagan menos son los hombres blancos ricos. Un ejemplo destacado de este racismo tributario que el “lulismo” nunca se animó a tocar.

Según el informe de Oxfam el 10% más pobre de la población brasilera gasta 32% da sus ingresos em tributos, contra el 21% del 10% más rico. Si fueran considerados apenas los impuestos indirectos, la parcela más pobre compromete 28% de su renta con impuestos, contra 10% del sector de mayores ingresos.

Esto indica que los impuestos al consumo -impuestos al valor agregado- garantizan que el sostén del Estado burgués son los más pobres, a la vez que se impone la ausencia de impuestos sobre los lucros y dividendos de las empresas y la bajísima tributación del patrimonio. Lo que contribuye siempre a aumentar la concentración de renta de los más ricos. Y saquear los bolsillos de los sectores populares.

A lo que se suman los billones de evasión tributaria protegida y que no se persigue. Solamente en 2016, según el Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda (Sinprofaz), dejaron de ser recaudados R$ 275 miles de millones. Por no perseguir a los deudores burgueses, o por todo tipo acuerdos lesivos contra el Estado y favorables a los evasores.

El documento de Oxfam pone como ejemplos destacados de la desigualdad comparando dos de los 96 distritos de São Paulo, la mayor ciudad brasileña. En Ciudad Tiradentes barrio de la periferia de Sao Paulo la edad media al morir es 54 años, 25 años menos que en el distrito de Pinheiros donde es de 79 años. La misma comparación podríamos hacer en todas las ciudades brasileñas donde la base de la pirámide social que vive en la periferia y cuenta con pocos servicios estatales, paga un alto precio sosteniendo una desigualdad que se expresa en todos los aspectos de la vida cotidiana.

Con las fuertes reducciones presupuestales de los servicios del Estado que afectan en la actualidad a la población desposeída, seguirán aumentando, por ejemplo, las dificultades actuales para el acceso de mujeres y negros al sistema público de salud. Y que, con el Congreso actual no hay otra perspectiva posible. Brasil se encamina también para retornar al Mapa Mundial del Hambre de donde había salido transitoriamente en 2015.

El saqueo de las privatizaciones

A principios de octubre de 2017 las privatizaciones hechas por el presidente Michel Temer alcanzaron a ser la más grandes en los últimos 20 años, logrando malvender a más de 57 empresas públicas relacionadas de manera directa e indirecta con los agro-negocios, -interés principal de los hacendados- superando las ventas fraudulentas del presidente Fernando Henrique Cardoso y sus cómplices del PSDB en la década del 90 del siglo pasado.

El viernes 27 de octubre, en la sede de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), localizada en Río de Janeiro, el gobierno golpista de Michel Temer realizó la segunda y tercera ronda de licitación del pré-sal, la tercer mayor reserva de petróleo del mundo, descubierta por la estatal Petrobras en el año 2007.

De las seis áreas ofertadas, seis fueron rematadas por aproximadamente dos billones de dólares. Los bloques rematados contienen aproximadamente 12 billones de barriles de petróleo. Esa cantidad equivale a lo descubierto por la Petrobras antes de descubrir el pré-sal, o sea, en 60 años de historia. Considerando el precio del barril de petróleo a 60 dólares, y con el actual cambio, el valor de las áreas entregadas puede sobrepasar los 720 billones de dólares. Se está cediendo el pre-sal con un valor calculado en 720 billones (miles de millones en portugués) por la suma de 2 billones. Se trata de un monumental fraude como siempre ocurre con las privatizaciones.

Educación en retroceso, juventud negra y pobre la más afectada.

El Instituto Nacional de Estudios y Pesquisas Educacionales (INEP) en reciente declaración (25/10) informó que la alfabetización se estancó entre 2014 y 2016. En fecha coincidente con el golpe “colorido” del Congreso dominado por la corrupción, no se trata de una sincronía casual. Más de la mitad de los estudiantes de 3er. año escolar presentan nivel insuficiente de lectura y matemática básica -para la edad- es decir dificultades o imposibilidad de interpretar un texto y hacer cuentas elementales.

Estamos hablando del 54,73 % de los alumnos en 2016 que contaban con nivel de lectura insuficiente. En regiones del Norte y Nordeste se obtuvieron los peores resultados de lectura con más de 70 % de insuficiencia. En matemática el desempeño inadecuado alcanzo al 54,45 %, donde el Norte y Nordeste también se destacaron con una insuficiencia superior al 70%. La pesquisa se realizó en noviembre del año pasado sobre más de 2 millones de escolares, en 48 mil escuelas, con niños de 8 años o más.

En la educación el racismo también se destaca. En general la niñez y juventud negra y pobre es la más afectada por las barreras educacionales del racismo estructural.

La acelerada reducción del papel del Estado en los servicios públicos -una meta innegociable de la financierización económica mundial- hace ingresar a Brasil en un nuevo ciclo de desarrollo y crecimiento de las desigualdades, a la vez que da nuevo impulso al racismo estructural económico y social.

Aumento del Trabajo Infantil

Denuncias de trabajo envolviendo niños crecen en el estado de Piauí. La media anual de denuncia se cuadruplicó entre 2014 y 2017. El estado de Piauí ocupa el primer lugar en Brasil, en el Ranking Nacional del trabajo infantil concentrado en la faja de 10 a 15 años. Pero el lugar “privilegiado” de Piauí en explotación infantil no debe hacernos olvidar que el problema no está restringido a ese estado. La última medición nacional del Instituto Brasileiro de Geografía y Estadística (IBGE) de este estigma, indicó que más de 3,4 millones de niños y adolescentes entre 10 y 17 años son obligados a realizar trabajos infames en Brasil.

Asesinato de adolescentes bate récord

Brasil alcanzó la marca de 3,65 adolescentes entre 12 y 18 años asesinados para cada grupo de mil jóvenes. Una sociedad no violenta debería presentar valores no muy distantes de cero y ciertamente, inferiores a 1. Es el número más alto que comenzó a ser medido en 2005. El IHA (Índice de Homicidios en la Adolescencia) coordinado por Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) engloba los 300 municipios brasileros con más de 100 mil habitantes y se basa en los datos del año 2014 del Sistema de Información sobre Mortalidad del Ministerio de Salud. No es casual que en la pesquisa intervino el Observatorio de Favelas, ya que es allí donde la policía militar extermina la mayor parte de la juventud. Por regiones, el Nordeste detenta casi el doble de la marca promedio (6,5), y son los estados de Ceará, Alagoas y Espirito Santo los que matan más adolescentes. Pero los récords se los llevan las ciudades de más de 200 mil habitantes: Serra (Espirito Santo), Itabuna en Bahía y Fortaleza, con más de 11 asesinados cada mil, en 2014.

Exterminio de pueblos indígenas

En 2016 hubo 118 asesinatos de indígenas, según el informe del Consejo Indigenista Misionario (CIMI). Desde 2014 a 2016 se sumaron 393 asesinatos. A estas cifras hay que agregar los suicidios -106- por no soportar las pésimas condiciones de vida que sufren. Y los 735 niños y niñas menores de 5 años que murieron por causas diversas como la desnutrición infantil.

El mayor número de víctimas en 2016 (44) fue registrado en Roraima entre el pueblo Yanomami, que en ese año contabilizó entre todas las etnias 59 muertes. En Mato Grosso do Sul donde viven los Guarani-Kaiowá se registraron 18 muertes por agresión de sicarios y hacendados. En segundo lugar, como responsables del genocidio indígena están los estados de Ceará y Maranhão.

El crecimiento de los asesinatos de indígenas está estrechamente ligado a las tres bancadas que son mayoría en el Congreso: la de la bala (defensores de asesinos y torturadores -en la que siempre militó el actual usurpador de la presidencia, Michel Temer-, la de la biblia integrada por comerciantes evangélicos impulsando el negocio religioso y la de terratenientes que alimentan a sus latifundios con la apropiación de tierras fiscales. Tres sectores que se complementan en el saqueo del Estado, en el robo de tierras, y la promoción de parlamentarios corruptos.

Datos de 2016 evidencian que el total de tierras indígenas en Brasil pasó de 1.113, em 2015, para 1.296, em 2016. De esas, apenas 401 tierras, lo que representa 30,9% del total, ya fueron registradas; dos tercios todavía aguardan demarcación; 836, (64,5%). El objetivo fundamental del ataque a los pueblos indígenas es impedir que sus derechos a las tierras indígenas se efectúen. El objetivo de la violencia contra los indígenas es continuar con el saqueo histórico de los terratenientes sobre las tierras de los pueblos originarios. Por eso la demarcación de las tierras es un objetivo prioritario para defender la vida de nuestros pobladores originarios.

Desforestación de la Amazonia

Más del 30% de la biodiversidad mundial está en la Amazonia. La desforestación afecta directamente la vida de las especies que habitan la región, que cada vez más se ven sin posibilidades de garantir su propia sobrevivencia. En la actualidad la Amazonia está registrando la peor seca de su historia. Muchos lagos y ríos secaron completamente y la disminución de la evaporización amenaza la formación de nubes que alimentan las lluvias en todo el territorio del país.

Entre agosto de 2015 y julio de 2016, se procesó la mayor devastación de la Amazonia desde 2008. Se trató de 7.989 Km2 perdidos de floresta. Casi el 38% de este desastre ambiental es responsabilidad del estado de Pará. No por casualidad el estado donde se procesa la mayor ofensiva de la “minería a cielo abierto” en el país. Los cinco municipios más destructivos de la vegetación amazónica pertenecen a este estado: Altamira, Sao Felix do Xingu, Novo Repartimento, Portel y Novo Progresso. El exterminio de vegetación selvática es impulsado por la exploración ilegal de madera, la creación de pastizales para cría de ganado y la explotación minera por corporaciones internacionales y empresas “nacionales” como la Vale. En Pará el 39 % de la población vive bajo la línea de pobreza y el 40% está encuadrado en el nivel de inseguridad alimentaria. El agro-negocio posee más del 30% en la generación del PIB estadual y es la principal fuente de trabajo en 57 municipios, absorbiendo más del 50 % de la población ocupada.

Con el proyecto Ferro Carajás S11D, lanzado en 2016 la Vale pasó de los 90 millones de toneladas de hierro anteriores a producir 230 millones de toneladas anuales -un aumento del 255 % respecto a la a la producción anterior- y se convierte en la mayor minera de hierro del planeta. El proyecto afecta directamente la Floresta Nacional Carajás y es financiado por el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico e Social (BNDES) que históricamente ha sido el único financiador de esa empresa. Con una enorme inversión del BNDES, explotando yacimientos de hierro del país, y devastando florestas nacionales, la pregunta es: ¿en qué beneficia Brasil?. Como ya lo han expresado muchos ambientalistas, para Brasil lo único que queda es el agujero. Porque los puestos de trabajo que crean están por debajo del salario mínimo nacional en toda la zona de explotación minera en Pará.

A la Vale se han sumado múltiples proyectos en la región, de explotación de oro y otros metales que no sólo desforestan sino también destruyen la pesca artesanal con la expansión de hidroeléctricas, que desvían ríos e inundan regiones imprescindibles para la alimentación de las etnias indígenas. Y destruyen el necesario equilibrio de la biodiversidad amazónica.

Congelamiento de gastos estatales por 20 años

En el primer impulso regresivo de la cuadrilla de ladrones que dominan el Congreso, se aprobó un engendro dirigido especialmente contra la mayoría de la población del país. Y en especial del sector que accedió a un menguado retiro luego de décadas de trabajo.

La Enmienda Constitucional 94 que congela los gastos estatales por 20 años, impulsa en primer lugar una reforma “previdenciaria” obligatoria que imponga la rebaja por la mitad de las cifras que se invierten en jubilaciones. Según datos del Instituto Brasileiro de Geografía y Estadística (IBGE) entre 2017 y 2037 la población del país con 60 años o más se va a duplicar pasando de 25,9 millones a 50 millones de personas. Con el congelamiento por 20 años de los gastos del Estado, las jubilaciones deberían limitarse a la mitad de lo que son en la actualidad.

Pero no solo las jubilaciones deberían quedar reducidas a la mitad: el gasto en salud, educación, seguridad, asistencia social, etc. es decir todo tipo de servicios estatales, deberían se recortados para cumplir con esta herencia maldita que dejará el gobierno Temer. En donde la mayoría parlamentaria del Congreso tiene una responsabilidad inocultable.

Varios economistas alertaron que se colocaba al Estado en un brete infranqueable. Aquí jugó un rol destacado el funcionario del capital financiero internacional Henrique Meirelles explicando que la economía de un país puede ser vista como la de una familia cuando hay que recortar gastos. Una comparación falsa digna del cretino que hoy impone desde el Banco Central, las normas económicas que exige el capital financiero internacional.

Como remarcó Maria Lúcia Fattorelli, representante de la “Auditoria Ciudadana de la Deuda” en momentos de votación en el Senado, ese congelamiento de los gastos no incide en el peor rubro de los gastos del Estado: los pagos de la fraudulenta Deuda Pública, que en febrero de 2016 totalizó R$ 1,13 trillones en portugués – más de un millón de millones en español. Y que equivalen al 42% de los gastos totales del presupuesto general de Brasil que van a parar a los bolsillos de banqueros y especuladores de toda calaña. Otro de los temas centrales de la economía que el “lulismo” evitó de enfocar.

Vía libre al “trabajo esclavo”

La fuerza del concepto legal brasilero de “trabajo esclavo” construido con gran esfuerzo hasta llegar a la formulación moderna del artículo 149 del Código Penal, internacionalmente reconocida, es de concentrar la caracterización de “trabajo esclavo” como negación de la dignidad de la persona del trabajador y trabajadora y de identificar dicha definición de “trabajo esclavo” en las situaciones en que se transforma a la mano de obra en una “cosa” sin reconocerlos como individuos con derechos inalienables.

La nueva formulación impuesta ahora por el ministro de trabajo Ronaldo Nogueira tiene el objetivo evidente de ofrecer a los empresarios explotadores, un salvo conducto para lucrar sin el menor respeto humano y sin ninguna clase de límites en términos de derechos individuales y colectivos. Se trata de una exigencia de lo peor del empresariado expoliador brasileño que en los últimos años ya había logrado suspender la publicación en la prensa de las listas de empresarios condenados por estas violaciones. Y ahora impide con la nueva formulación la defensa y liberación de las situaciones extremas de explotación esclavista empresarial.

Regresión social económica, cultural y política, más saqueo de las finanzas públicas: en dos años Brasil se desmorona inevitablemente. Y la frágil ‘oposición’ política apostando a las elecciones de 2018. Por ahora no hay esperanzas. Un país que ha perdido su soberanía energética alimentar, ambiental y territorial en manos de una mayoritaria clase política sin honestidad ni pudor, nada resolverá con el voto en el próximo año. Ni con ninguna apuesta a la institucionalidad.


Referencias
Oxfam Brasil A Distância Que Nos Une, Um Retrato das Desigualdades Brasileiras 25 de septiembre de 2017
Sinprofaz (Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda) http://www.sinprofaz.org.br/
Instituto Nacional de Estudos e Pesquisas Educacionaes (INEP) 25 de octubre de 2017
EcoDebate Denúncias trabalhistas envolvendo crianças crescem no Piauí 09 de octubre de 2017
agenciabrasil.ebc.com.br/geral/noticia/2017-01/amazonia-perde-7989-km2-de-floresta-maior-desde-2008
www.infoescola.com/geografía/desmatamento-da-amazonia/
EcoDebate - Infográfico: A triste evolução recente do desmatamento da Amazônia - 10 de octubre de 2017
Helena Borges, O Brasil trancado pelo congelamento de gastos. The Intercept. 27 de junio de 2017
Comissão Pastoral da Terra – Campanha Nacional de Prevenção e Combate ao Trabalho Escravo “De Olho Aberto para não Virar Escravo” 16 de octubre de 2017
Comissão Episcopal Pastoral Especial de Enfrentamento ao Tráfico Humano da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) Octubre de 2017



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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