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Revolución 4.0 y la necesidad de reinvención del mundo del trabajo en América Latina




Do IHU, 18 Setembro 2017 
Por: Lara Ely | Tradução: Mariana Szájbély 





En los países de América Latina y el Caribe, la revolución 4.0 trae cambios drásticos en el mercado de trabajo: si por un lado la reducción de los puestos de trabajo es una realidad consolidada, el nuevo escenario traído por las tecnologías digitales desafía profesionales de diversos sectores a innovar de forma creativa para no sucumbir ante las máquinas.

En 2016, el aumento del desempleo urbano fue el mayor en dos décadas, y la previsión es que aumentará a 9,2% en 2017. Fue lo que señaló un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – Cepal y por la Organización Internacional del Trabajo – OIT.

“Estamos al borde de una revolución tecnológica que transformará fundamentalmente la forma como vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Por su escala, alcance y complejidad, la transformación será diferente a cualquier cosa que el ser humano haya experimentado antes”, dice Klaus Schwab, autor del libro La Cuarta Revolución Industrial.

La previsión del Fórum Económico Mundial es que, en esta nueva era, un quiebre del modelo de cadenas productivas e interacciones comerciales donde los consumidores actúan como productores resultará en un total de 7 millones de desempleados. Parte de esto es la movilidad y conectividad de las personas, donde las diferencias entre hombres y máquinas se disuelven y cuyo valor central es la información.

“Por cada nuevo invento, se pierden varios empleos, pero varios otros son creados para responder al trabajo. Cito como ejemplo la agricultura: si alguien inventa una máquina que sustituye centenares de trabajadores rurales, por otro lado, el invento hace surgir la necesidad de contratar otros centenares para el desarrollo tecnológico, producción, comercialización y mantenimiento de la nueva tecnología”, señala Iuri Lammel Marques, profesor de periodismo de la Unifra.

Según Marques, la automatización tecnológica traída por la revolución 4.0 no solamente disminuye la cantidad de empleos, sino que cambia el perfil de ellos: de trabajos manuales y repetitivos a trabajos intelectuales, que exigen reflexión, investigación, poder de comunicación y negociación.

Los indicadores laborales en América Latina y el Caribe muestran que, delante del cuadro de desempleo, que prevalece sobre todo entre las mujeres, crece el número de trabajadores informales o autónomos – y con menores ingresos.

“También existen grandes desigualdades de género en el acceso a oportunidades y derechos entre hombres y mujeres. Ellas tienen su base en un sistema social que reproduce estereotipos y conserva una división sexual del trabajo que limita la inserción laboral”, explica Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

En el libro Robotlucion – El futuro del trabajo en la integración 4.0 de América Latina, el gerente del sector social del Banco Interamericano de Desarrollo Marcelo Cabrol, presenta una visión optimista del escenario: él cree que estas transformaciones vienen acompañadas de enormes oportunidades en sectores como las energías renovables o la biotecnología, donde es posible reinventar nuevas formas de trabajo.





Las principales herramientas o conceptos para desarrollar la carrera y que serán decisivas para modificar las relaciones de trabajo pasan por conceptos como rastreabilidad, visión artificial, cloud computing, cyber security, big data y data analytics, simulación, realidad aumentada, IOT, GPS, manufactura aditiva, robot colaborativo, mantenimiento predictivo.

Lo que algunos especialistas presentados por el IHU señalan como solución para la eminente gran crisis mundial de desempleo es la distribución de una renta básica universal para todos los ciudadanos hasta la carga impositiva sobre robots, para revertir el dinero en la manutención de las vidas humanas afectadas por las maquinas.

Una investigación realizada por la consultora Accenture estima que la participación de la economía digital en el PBI de Brasil saltará del actual 21,3% a 24,3% en 2020 y valdrá U$S 446 billones (R$ 1,83 trillones). Entonces, ¿Cómo Brasil y los demás países de América Latina podrían prepararse para este momento?

La implementación de políticas de fuertes incentivos que nivelan para arriba, no solamente en el área de formación y capacitación de trabajadores para el uso de nuevas tecnologías, sino priorizando también inversiones en investigación y desarrollo para que el país no se torne mero consumidor de tecnologías es uno de los caminos señalados por Vanessa Boana Fuchs, investigadora del Centro de Estudios Latino-Americanos de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, en un reportaje al sitio de la BBC.

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