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PALESTINA: Israel completa el cerco a Cisjordania

Resumen Latinoamericano / Agencias / 07 de junho de 2017


FOTO: Palestinos cruzando la parte aún abierta del muro de Cisjordania, en Yata. EDWARD KAPROV


El muro de la barrera de separación construida desde hace 15 años se prolonga en el sur de Cisjordania

PALESTINA: Israel completa el cerco a Cisjordania / Senado de EEUU aprueba traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén / Amnistía llama al boicot de productos hechos por colonos israelíes en Palestina / Netanyahu promete levantar más colonias ilegales en Cisjordania / Régimen sionista: 50 años, 50 mentiras / Una respuesta a la equivocación de Netanyahu sobre Jerusalén / El viacrucis del cáncer en Gaza / Mujeres en Gaza: Control de nacimientos, contracepción y aborto

La llamada barrera de separación o de seguridad erigida por Israel a partir de 2005 discurre a lo largo de 700 kilómetros, en gran parte por la Línea Verde que servía de frontera hasta hace 50 años con Cisjordania. Una sucesión de vallas, rejas y tapias con grandes tramos de altos muros de hormigón jalonados por torres de vigilancia rodea el territorio palestino. Su trazado completo sigue pendiente de concluir después de que se iniciara su construcción hace 15 años, en plena Segunda Intifada, con el objetivo de impedir el paso de atacantes.

Su serpenteante recorrido penetra en más de un 10% del suelo cisjordano en beneficio territorial de Israel, por ello el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declaró ilegal en 2004. La ola de violencia que comenzó en octubre de 2015, en la que han muerto 43 israelíes, 257 palestinos —dos tercios de los cuales fueron abatidos por las fuerzas de seguridad al ser considerados atacantes— y 6 extranjeros, ha llevado al Gobierno israelí a completar su cierre en la zona sur de Cisjordania, en los entornos de Hebrón y Yata, de donde procedía uno de cada tres presuntos agresores.




Parte del muro de Cisjordania, aun sin terminar, en la parte de Yata. Edward Kaprov

Las obras del paredón de cemento avanzan a buen ritmo desde Meitar, donde se alza el puesto de control militar israelí. La construcción de barreras de separación se ha extendido por casi todos los confines del Estado hebreo, que va camino de convertirse en un país cercado por todas partes menos por el mar para prevenir la infiltración de grupos armados o de inmigrantes indocumentados. Está sellada con muros y verjas la frontera norte con Líbano. También la de los Altos del Golán, la meseta de Siria ocupada desde 1967. Ambos países siguen teóricamente en guerra con Israel, pero el vallado también se ha expandido al sur, frente a Egipto, y al este, con Jordania, Estados árabes con los que suscribió tratados de paz.

Paradójicamente, los nuevos tramos cerrados por el muro al sur de Hebrón han dejado espacios abiertos por los que transitan palestinos que buscan una escapatoria a la miseria en el mercado laboral israelí. Más de 100.000 habitantes de Cisjordania cuentan con un permiso de trabajo reconocido y otros 20.000 están empleados en los asentamientos, pero otros miles cruzan a diario la barrera de separación aun a riesgo de ser tiroteados por las fuerzas de seguridad.

Los pasos para los trabajadores clandestinos son especialmente patentes en el bosque de Sansana, donde la proximidad a la carretera y la protección que otorga la zona arbolada facilitan el tránsito por una frontera teóricamente clausurada. Los intermediarios israelíes les contactan por teléfono en Cisjordania y les recogen en las últimas brechas abiertas en el muro. En los sectores de la agricultura o la construcción pueden ganar 200 o 300 shequels (50 o 75 euros) al día, tres veces más que en Hebrón.

La población palestina sigue sometida a estrictas restricciones a su libertad de movimientos desde hace medio siglo. El Ejército controla 41 carreteras (unos 700 kilómetros) de Cisjordania en los que está vetada o limitada la circulación de vehículos palestinos, así como 27 puestos de control de paso en el interior de Cisjordania y otros 12 en el interior de la ciudad de Hebrón, dividida en zonas israelí y palestina, según la ONG pacifista israelí B’Tselem. Existen otros 26 puntos cruce en la Línea Verde (la línea frontera vigente hasta 1967), muchos de los cuales —como el de Qalandia, entre Jerusalén y Ramala— se ven colapsados de forma inhumana en los momentos de mayor aglomeración de transeúntes y vehículos. El bloqueo impuesto a Gaza acabó hace una década con el tránsito de trabajadores palestinos desde la Franja.


Fuente: Juan Carlos Sanz

Senado de EEUU aprueba traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén

El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que pide el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén (Al-Quds).




Los 90 senadores aprobaron la noche del lunes esta resolución que marcó el 50 aniversario de la Guerra de los 6 Días, en 1967 e instaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump a cumplir la Ley de Embajadas de Jerusalén de 1995, la cual obligó al entonces presidente Bill Clinton a trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.

“Jerusalén (Al-Quds) debe seguir siendo la capital indivisa de (régimen de) Israel en la que se protegen los derechos de todos los grupos étnicos y religiosos”, indicó la medida, al mismo tiempo que abogó por una solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino.

El Senado “reafirma que la política bipartidista del Gobierno estadounidense es que el estatus permanente de Jerusalén será decidido entre las partes a través de negociaciones que lleven a una solución de dos Estados”, reza la resolución.

De acuerdo con el líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell, el principal patrocinador de la resolución, la aprobación bipartidista demostró el compromiso de Washington de seguir apoyando al régimen de Israel.

Durante su campaña a la Casa Blanca, Donald Trump prometió trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, que se considera por los palestinos como su futura capital. La controvertida decisión ha provocado la severa oposición y críticas de los palestinos.

Amnistía llama al boicot de productos hechos por colonos israelíes en palestina

Con motivo del 50º aniversario de la ocupación de Israel sobre los territorios palestinos



La comunidad internacional debe prohibir la importación de todos los bienes producidos en asentamientos ilegales israelíes y poner fin a unos beneficios de muchos millones de dólares que han fomentado la comisión de violaciones generalizadas de derechos humanos contra la población palestina, según afirmó este miércoles Amnistía Internacional (AI).

Con motivo del 50º aniversario de la ocupación israelí de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y la Franja de Gaza tras la Guerra de los Seis Días (1967), Amnistía ha lanzado una nueva campaña para pedir a los Estados de todo el mundo que prohíban la entrada en sus mercados de bienes producidos en los asentamientos y que impidan que sus empresas operen en los asentamientos o comercien con bienes producidos en ellos.

“Durante décadas, el mundo ha permanecido impasible mientras Israel destruía hogares de palestinos y expoliaba sus tierras y recursos naturales para obtener beneficios. Mientras que la economía palestina lleva 50 años paralizada como consecuencia de unas políticas abusivas, se ha desarrollado en los asentamientos una pujante actividad empresarial de muchos millones de dólares a costa de la represión sistemática de la población palestina”, manifestó Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

Shetty añadió que, “50 años después, la mera condena de la expansión de los asentamientos por Israel no es suficiente”, por lo que “ya es hora de que los Estados adopten medidas internacionales concretas que pongan fin a la financiación de unos asentamientos que son en sí mismos una infracción manifiesta del derecho internacional y constituyen crímenes de guerra”.

Amnistía Internacional señaló que cada año se exportan internacionalmente productos de los asentamientos construidos por Israel en territorio palestino ocupado por valor de cientos de millones de dólares estadounidenses, a pesar de que la inmensa mayoría de los Estados han condenado oficialmente los asentamientos por ser ilegales en virtud del derecho internacional. Con los años, empresas israelíes e internacionales también han posibilitado y facilitado la construcción y expansión de los asentamientos.

Indicó que la política israelí de asentar a civiles israelíes en territorio palestino ocupado ha dado lugar a “una infinidad de violaciones de derechos humanos, puesto que Israel ha demolido decenas de miles de viviendas y propiedades palestinas y ha causado el desplazamiento forzado de cientos de miles de palestinos”.

Además, señaló que muchas familias fueron expulsadas de sus casas y tierras con el fin de despejar la zona para la construcción de asentamientos. Al menos 100.000 hectáreas de terreno palestino han sido objeto de apropiación ilegal para uso exclusivo de los asentamientos.

Recalcó que Israel ha asumido ilegalmente el control de los recursos naturales palestinos, como agua, terrenos de cultivo, canteras y minerales, y los ha desviado para beneficiar a las industrias de los asentamientos en la producción de productos agrícolas, materiales de construcción y bienes manufacturados que a menudo se exportan al extranjero.

Al mismo tiempo, señaló que ha impuesto restricciones arbitrarias que privan a la población palestina de acceso al agua, la tierra y otros recursos que les son propios, además de su uso, y añadió que, con ello, ha limitado su progreso económico y vulnerado sus derechos económicos y sociales

Así, recalcó que en toda Cisjordania se han desarrollado infraestructuras conexas a los asentamientos, incluidas carreteras “sólo para colonos”, que han dividido pueblos y localidades palestinas y limitado gravemente la capacidad de circular libremente de los palestinos, y que Israel ha mantenido durante casi 10 años “un bloqueo ilegal por tierra, mar y aire” sobre la Franja de Gaza, dejando a dos millones de personas encerradas en una zona que abarca menos de la mitad de la superficie de la ciudad de Nueva York.

“Una de las tragedias de estos 50 años de incesantes violaciones relacionadas con la ocupación es que el mundo se ha acostumbrado a los niveles escandalosos de opresión y humillación que soporta la población palestina a diario en los territorios ocupados”, indicó Shetty.

Por ello, Shetty se preguntó: “¿Cómo pueden seguir permitiendo los Estados que se respalde económicamente una política de asentamientos intrínsecamente cruel, discriminatoria y criminal que permite a los colonos israelíes vivir en tierras robadas, en casas con piscina y césped con riego automático, mientras las comunidades palestinas que viven a sus puertas son privadas de acceso a electricidad o agua potable en grado suficiente para cubrir sus necesidades básicas?”.

Shetty aseguró que, mediante la prohibición de la importación de los productos de los asentamientos y la adopción de leyes y normas que impidan a las empresas operar en los asentamientos israelíes, “los gobiernos de todo el mundo tienen la oportunidad de obrar un cambio real en la vida de millones de palestinos que llevan soportando injusticia, indignidad y discriminación desde hace decenios”.

Petición a España

Por otro lado, Amnistía Internacional en España lanza una nueva ciberacción en su web ‘www.actuaconamnistia.org’ para pedir al Gobierno que, en coherencia con su posición política de condena de los asentamientos israelíes, prohíba la entrada en España de productos producidos allí y que impidan a las empresas nacionales operar o comercializar bienes de los asentamientos.

Múltiples resoluciones de la ONU aprobadas a lo largo de varias décadas han confirmado que los asentamientos israelíes violan el derecho internacional. La más reciente fue la resolución del Consejo de seguridad de la ONU aprobada en diciembre de 2016, que pedía a Israel el cese de todas las actividades de asentamiento en los Territorios Palestinos Ocupados. La resolución pedía, asimismo, a todos los Estados que establecieran una distinción, en todas sus relaciones, entre el Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967.

“El mundo ha sido testigo del precio terrible de 50 años de pasar por alto graves violaciones de derechos humanos y la expansión incesante de los asentamientos ilegales”, comentó Shetty, quien agregó que los Estados “deberían empezar imponiendo una prohibición internacional sobre los productos de los asentamientos y un embargo integral de armas sobre Israel y los grupos armados palestinos, y poner fin a la impunidad por los crímenes cometidos durante décadas a través de investigaciones genuinas de la Corte Penal Internacional, entre otras cosas”. “No se puede condenar a la población palestina a seguir soportando la opresión y la injusticia durante otro medio siglo”, concluyó.

Ver informe de Amnistía Internacional: 50 años de ocupación israelí

Fuente: Servimedia – España

Netanyahu promete levantar más colonias ilegales en Cisjordania

El premier israelí prometió continuar erigiendo asentamientos en Cisjordania, ‎desafiando el llamado de la ONU a poner fin a la ocupación de tierras palestinas.‎



El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, en una reunión especial del gabinete, 28 de mayo de 2017.

“Seguiremos salvaguardando la empresa de asentamientos y reforzándola… nadie será desarraigado de su hogar… Estoy haciendo todo lo necesario para preservar el asentamiento en Judea y Samaria [nombre israelí de Cisjordania]”, dijo Benyamin Netanyahu, premier israelí, en su intervención el martes en el parlamento.

Netanyahu, que hablaba con ocasión del 50º aniversario de la Guerra de los Seis Días (1967) —que condujo a la ocupación israelí de la Franja de Gaza, Cisjordania, la península egipcia del Sinaí y los Altos del Golán sirios—, señaló que es un honor ser el primer primer ministro israelí en décadas que construye un nuevo asentamiento en Cisjordania.

El martes, un organismo israelí autorizó los planes para levantar la primera colonia judía en Cisjordania en dos décadas, provocando la condena palestina y desafiando los repetidos llamamientos internacionales para frenar este tipo de medidas, según recoge la agencia británica Reuters.

Los planes que, según los medios israelíes, se traducirían en la construcción de al menos otras 1800 viviendas para los colonos en Cisjordania, serán un fuerte golpe a los esfuerzos por reavivar los procesos de paz.

La política de asentamientos israelíes es uno de los principales obstáculos para el restablecimiento del proceso de paz entre Israel y Palestina, que busca el reconocimiento diplomático de su independencia en los territorios de la ocupada Cisjordania, incluida Al-Quds (Jerusalén) y la Franja de Gaza.

Los comentarios de Netanyahu se producen horas después de que el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas abordara el martes en Ginebra (Suiza) el tema de la ocupación israelí de las tierras palestinas.

En la reunión, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Raad al-Husein, exigió el fin inmediato de la “ocupación impuesta por la fuerza militar” de Israel y aseguró que es una condición “sine qua non” para lograr la paz.

No obstante, como ya es habitual, la embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, salió en defensa de Israel, acusando al Consejo de tener un “sesgo crónico anti-Israel”, y amenazándolo de retirarse del organismo a menos que elimine sus “prejuicios en contra de” este régimen.

Régimen sionista: 50 años, 50 mentiras

Gideon Levy

“Por el bien de la Tierra de Israel está permitido mentir”

Supongamos que la ocupación está justificada. Digamos también que Israel no tiene elección. No le llamamos siquiera ocupación. Digamos que ha sido reconocida por el Derecho Internacional y que el mundo la ha aplaudido. Supongamos que los palestinos y palestinas están agradecidos por su presencia. No obstante, todavía hay un pequeño problema: toda ella está enteramente basada en mentira

Desde el principio hasta el cada vez más lejano final, todo es un paquete de mentiras. No hay una sola palabra de verdad asociada a ella. Si no fuera por estas mentiras, su podredumbre habría implosionado hace mucho tiempo. Si no fuera por estas mentiras, es dudoso que alguna vez hubiera llegado a existir. Estas mentiras, algunas de las cuales enorgullecen a la derecha (“por el bien de la Tierra de Israel está permitido mentir”), son suficientes para que cualquier persona decente retroceda con repulsión. No se necesita los otros horrores para convencerse de eso.

Comenzó con la cuestión de cómo llamar a los territorios. En Radio Israel se decidió usar el término “territorios temporalmente retenidos”. Esa fue la mentira Nº 1, al implicar que la ocupación era temporal y que Israel tenía la intención de evacuar esos territorios, los cuales eran sólo una moneda de cambio en la búsqueda de la paz. Ésta es probablemente la mayor mentira, y ciertamente la más decisiva. Es la que ha permitido la celebración de su aniversario jubilar. La verdad es que Israel nunca pensó en acabar con la ocupación. Su supuesta temporalidad sólo sirvió para que al mundo se echara a dormir con el engaño.

La segunda gran mentira fue el argumento de que la ocupación sirve a los intereses de seguridad de Israel; que es una medida de autodefensa por parte de una nación indefensa rodeada de enemigos.

La tercera mentira fue el “proceso de paz”, que en realidad nunca tuvo lugar, y que en todo caso sólo se proponía comprar más tiempo para la ocupación. Esta mentira tuvo muchas patas. El mundo fue su cómplice, mintiéndose continuamente a sí mismo. Hubo argumentos, presentaciones de mapas (todos ellos iguales), se llevaron a cabo conferencias de paz con numerosas rondas de conversaciones y cumbres, con enviados corriendo para aquí y para allá, y principalmente charlatanería vacía. Todo esto estaba basado en una mentira: la suposición de que Israel siquiera contemplaba poner fin a la ocupación.

La cuarta mentira, obviamente, es la empresa de colonización. Este proyecto nació y se crió en la mentira. Ni una sola colonia fue establecida honestamente: empezando por la estadía de una noche en el Park Hotel en Hebrón1 y siguiendo por los “campos de trabajo”, los “campamentos de protección”, las “excavaciones arqueológicas”, las “reservas naturales”, las “áreas verdes”, las “zonas de tiro”, las “tierras de estudio”, los puestos de avanzada y las expansiones: todas ellas fabricaciones ejecutadas con un guiño y un ajá, culminando con la mayor mentira en este contexto: la de las “tierras estatales”; una mentira que sólo se puede comparar con la de los palestinos “ausentes presentes” de Israel2.

Los colonos mintieron y los políticos mintieron, el ejército y la ‘Administración Civil’3 en los territorios mintieron: todos mintieron, al mundo y a sí mismos. De la protección de la torre de una antena creció una mega-colonia, y de un fin de semana en ese hotel creció lo peor del lote. Los miembros del gabinete que ratificaron, los miembros del Parlamento que asintieron con un gesto y un guiño, los oficiales que firmaron y los periodistas que lo blanquearon: todos sabían la verdad. Los estadounidenses que “condenaron” y los europeos que se “enfurecieron”, la Asamblea General de la ONU que “convocó” y el Consejo de Seguridad que “decidió”: ninguno de ellos tuvo jamás la intención de pasar de la palabra a la acción. El mundo también se está mintiendo a sí mismo: es conveniente para todos que siga de esta manera.

También es conveniente promulgar las eternas mentiras cotidianas que encubren los crímenes cometidos por las Fuerzas de Defensa de Israel [Ejército], la Policía de Fronteras, el Shin Bet [servicio de inteligencia], el Servicio Penitenciario y la Administración Civil: todo el aparato de la ocupación. Es conveniente usar un lenguaje aséptico, el idioma del ocupante tan caro a los medios de comunicación, el mismo lenguaje que usa para describir sus excusas y autojustificaciones. No hay en Israel blanqueo semejante al que describe la ocupación, ni existe otra coalición tan amplia que lo expanda y apoye con tal devoción.

‘La única democracia de Medio Oriente’ que impone una tiranía militar brutal, y ‘el ejército más moral del mundo’ que mata a más de 500 niños y 250 mujeres en un verano: ¿puede alguien concebir una mentira más grande? ¿Puede alguien pensar en un mayor autoengaño que la opinión predominante en Israel, según la cual todo esto se nos impuso, no queríamos hacerlo, y los árabes tienen la culpa? Y no hemos mencionado todavía la mentira de los dos estados y la mentira del Israel que busca la paz, las mentiras sobre la Nakba de 1948 y la “pureza” de nuestras armas en esa guerra, la mentira de que el mundo entero está contra nosotros, y la mentira sobre que ambos bandos son culpables.

Desde las palabras de Golda Meir: “Nunca perdonaremos a los árabes por obligar a nuestros hijos a matarlos” hasta “Una nación no puede ser ocupante en su propia tierra”, las mentiras siguen sucediéndose. No han parado hasta el día de hoy. Cincuenta años de ocupación, cincuenta sombras de mendacidad. ¿Y ahora qué? ¿Otros cincuenta años?


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Notas

1 Se refiere al comienzo de la ocupación ilegal de la ciudad palestina de Hebrón/Al-Jalil. En 1968, tras la ocupación de la ciudad por los militares israelíes, un grupo de unos 30 judíos israelíes respondió a un anuncio del rabino fundamentalista Moshe Levinger para celebrar la Pascua judía en el Park Hotel del centro de Hebrón, haciéndose pasar por turistas. Cuando el grupo proclamó su intención de establecerse en la ciudad indefinidamente, el Ministro de Defensa Moshe Dayan ordenó su evacuación, pero más tarde acordó que se trasladaran a la base militar cercana, que con el tiempo se convertiría en la colonia Kiryat Arba, una de las más grandes y violentas de Cisjordania. (N. de la T.).

2 En la legislación israelí se llama así a las personas palestinas que en 1948 fueron expulsadas o huyeron, y sus tierras y propiedades fueron apropiadas por el naciente Estado, bajo el pretexto de que estaban “ausentes”; pero aunque pudieron regresar, el Estado no les devolvió sus propiedades, declarándoles “ausentes presentes”. (N. de la T.).

3 El nombre (otra mentira) que reciben las autoridades israelíes que gobiernan los territorios palestinos ocupados, y que en realidad son militares. (N. de la T.).

Haaretz. Traducción: María Landi

Una respuesta a la equivocación de Netanyahu sobre Jerusalén



Palestinos muestran su solidaridad con los prisioneros detenidos en las cárceles israelíes tras la oración del viernes en el complejo de la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén; el 28 de Abril de 2017 [Mostafa Alkharouf / Agencia Anadolu]

Dr. Fayez Rasheed

El gobierno de ocupación israelí celebro el domingo su sesión semanal en uno de los túneles excavados bajo la sagrada mezquita de Al-Aqsa. La sesión coincidía con la conmemoración de la brutal agresión de Israel en junio de 1967 y su ocupación del resto de los territorios palestinos, además de otros territorios árabes.

Celebrar esta reunión en el túnel y, especialmente, en este momento en particular, sugiere una conclusión principal: Israel no se retirará de Jerusalén, que permanecerá “unida como la eterna capital de Israel”. Durante esta misma sesión, el gobierno israelí aprobó unos presupuestos adicionales que sumaron decenas de millones de dólares para acelerar una serie de proyectos de asentamiento en la Jerusalén ocupada. También aprobó un presupuesto adicional de más de 13 millones de dólares para proyectos en la Ciudad Antigua, que se extienden hasta el Muro de Buraq. El proyecto también implica el desarrollo de la infraestructura con el fin de animar a los judíos y a los turistas extranjeros a visitar el Muro de Buraq.



Los ministros del gobierno israelí en una reunión de gabinete celebrada en el Muro Occidental de la Ciudad Vieja de Jerusalén

Según el periódico israelí Maarev, los proyectos de asentamiento requieren de extensas excavaciones subterráneas bajo la Plaza de Buraq. Esto amenaza el colapso y la destrucción de los monumentos y puntos de referencia árabes y musulmanes en la zona. El proyecto también pretende convertir la plaza en un centro para judíos, para así controlar la zona por completo. Otro proyecto que se aprobó en la reunión fue el de un teleférico que vinculará la estación de tren de Jerusalén con el Muro de Buraq. Este proyecto tiene como objetivo facilitar el transporte de los 130.000 colonos hasta el muro. El proyecto ha sido presentado a empresas internacionales para su ejecución. Hace unos meses, una empresa francesa anunció que se retiraba del proyecto, ya que sobrepasa el área ocupada en 1967.

Por su parte, el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, anunció anteriormente el comienzo de los planes para el proyecto del teleférico, y ha planteado vincularlo con las estaciones en pleno centro de los barrios palestinos, especialmente en Silwan, adyacente a las mezquitas de Al-Haram Al-Sharif y Al-Aqsa. También se anunció que el municipio seguirá adelante con el proyecto, a pesar de las objeciones internacionales.

El gobierno israelí celebró su reunión bajo la mezquita de Al-Aqsa pocos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump visitara el Muro de Buraq (conocida por los israelíes como el “Muro de Occidente” del supuesto Templo de Salomón) según los rituales judíos. Tras sus declaraciones pro-sionistas, en las que demostró ser la mano derecha de Netanyahu y Lieberman, hasta el punto de que los partidos más extremistas han competido por hacerle miembro honorario en sus filas. Lo más importante que señaló el primer ministro israelí en su discurso con motivo de lo que él llamó la conmemoración del 50 aniversario de la liberación y “reunificación de UrShalim”, es que, al celebrar la reunión semanal del gobierno en los túneles del Muro de Occidente, en “el lugar en el que el Rey Salomón construyó el primer templo, y donde aquellos que regresaron del exilio babilonio construyeron el segundo. Tras su destrucción, este lugar fue el corazón del anhelo del pueblo israelí durante generaciones”. También declaró:

“Han pasado miles de años desde que el pueblo judío regresara a su patria, y está decidido a construir una capital unificada”.

Netanyahu y su gobierno han tratado de promover un error tras otro sobre la “judeidad” de Jerusalén. Palestina y Jerusalén son puramente árabes. Es lo que dictan los hechos históricos. El historiador griego Herodoto confirma: “Palestina es parte del Levante.” Los historiadores francos afirman unánimemente: “Palestina es una tierra árabe.” El famoso historiador Henry Breasted afirmó que Jerusalén es una civilización cananea y, por supuesto, los cananeos son tribus son tribus árabes; a esto se debe que se llame a Palestina “la tierra de Canán”. Los jesuitas árabes se asentaron en Palestina 4.000 años antes de Cristo, y se establecieron en Jerusalén en el 2.500 a.C. Jerusalén siempre ha sido árabe, antes incluso de la aparición del Islam, ya que la documentación histórica de su arabismo no empieza con la conquista islámica árabe en el 638, como afirman muchos historiadores.

El califa omeya Marwan bin Abdul Malik construyó la bóveda de la Mezquita de la Roca para confirmar que el islam había entrado en la ciudad. Sin embargo, el origen de lo que los judíos llaman Jerusalén, es decir, UrShalim, es cuando los jesuitas árabes llamaron de verdad llamaron por primera vez UrShalim a la ciudad, que significa la “ciudad de la paz”. Por lo tanto, el nombre no tiene ninguna relación con los judíos, y no tienen ninguna historia en nuestra ciudad. Salah Al-Din Al-Ayyubi se trasladó a la ciudad inmediatamente después de la Batalla de Hattin, y la consideró la clave para liberar al resto de las zonas palestinas. Estos sólo son algunos de los hechos históricos sobre Jerusalén y su vínculo orgánico con los árabes y el Islam varias décadas después de su aparición.

Por otro lado, el arqueólogo más destacado de Israel, Israel Finkelstein, de Tel Aviv, admitió que los judíos no tenían ninguna relación con Jerusalén. Esto se publicó hace unos meses en un informe del diario israelí Jerusalem Post, en el que Finkelstein afirmó que los arqueólogos judíos no habían encontrado ninguna prueba arqueológica o histórica que apoyara las historias contenidas en la Torá, como la historia de la victoria de Yusha’ bin Nun contra Canán. Finkelstein también planteó dudas sobre la historia personal de David en la Torá, más estrechamente asociada con Jerusalén según la creencia judía. Destacó que no existe ninguna base o prueba histórica de que los judíos tomaran Jerusalén como su capital, que alguno de ellos supervisará la construcción del llamado Tercer Templo, y que no hay resto de los reinos de Judea e Israel. Piensa que la creencia en la existencia de ambos reinos es una ilusión. También destacó en que no hay ninguna prueba sobre la existencia del imperio judío comprendido desde Egipto hasta el Río Éufrates, y que, si los reinos judíos existieron realmente (como menciona la Torá), eran tan sólo tribus y sus batallas eran en realidad pequeñas guerras tribales. En cuanto al templo de Salomón del que habla Netanyahu, no hay ninguna prueba arqueológica que sugiera que existió alguna vez.

Por otra parte, Raphael Greenberg, arqueólogo y conferencista de la Universidad de Tel Aviv, declaró que Israel debería haber encontrado después de excavar durante de seis semanas, mientras que Israel ha estado excavando en Jerusalén durante años sin encontrar nada. Además, el profesor Yoni Mizrahi, un arqueólogo independiente que trabajó con la Agencia Internacional de Energía Atómica, coincide con los dos arqueólogos mencionados, afirmando que Israel no ha encontrado nada, ni siquiera un cartel que diga “Bienvenidos al Palacio de David”. Añadió que Israel está utilizando la arqueología de forma impropia, usándola para la expulsión de los palestinos que viven en Jerusalén y para convertirla en una ciudad judía.

Por supuesto, lo que han dicho estos tres expertos judíos de Israel no es nada nuevo, ya que muchos historiadores y arqueólogos internacionales han llegado a la misma conclusión. Una de estas arqueólogas es Kathleen Kenyon, que expuso esta conclusión en su libro Archaeology in the Holy Land. Los estudios del historiador Peter James, publicados en su libro Centuries of Darkness, también llegan a esta conclusión, así como los de los conocidos historiadores Arnold Toynbee o Gustave Le Bon en su libro The First Civilisations of the Orient, el famoso historiador judío Koestler, y el historiador Shlomo Sand en sus dos grandes obras, The Invention of the Jewish People y The Invention of the Land of Israel. También podríamos mencionar a Norman Finkelstein, Israel Shahak, Bernard Lazare, Ilan Pappe, Sami Samuha y muchos otros.

Nuestra respuesta a Netanyahu es: Jerusalén es árabe, no importa cuánto intentes falsificar o inventar. La tierra de Palestina se extiende desde An-Naqura hasta Rafah y desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo. Las aguas regionales de Palestina siempre han sido y seguirán siendo árabes.

Traducido de Al-Quds Al-Arabi, 1 Junio de 2017

El viacrucis del cáncer en Gaza

Las división interna palestina y el bloqueo de Israel y Egipto agravan la situación de los pacientes oncológicos de la Franja, que carecen de algunos medicamentos básicos y sufren dificultades para ser tratados en el exterior



Ahmed Talha, responsable de la farmacia oncológica del Hospital Rantici de Gaza. J. C. S.

El farmacéutico Ahmed Talha, de 33 años, estudia inglés en sus ratos libres. El responsable de la preparación de los tratamientos de quimioterapia en el departamento de oncología de hospital Rantisi de Gaza no deja de recibir visitas y llamadas telefónicas de pacientes de cáncer o de sus familiares. A todos les contesta con buenas palabras, pero su mirada es sombría. “Estoy pensando en emigrar a Canadá, allí al menos mi trabajo servirá para algo…”, confiesa mientras muestra una lista en la que faltan 16 antitumorales básicos. “En los últimos meses ha disminuido el suministro desde el Ministerio de Sanidad en Ramala. En este momento”, detallaba el pasado mes de mayo, “no disponemos entre otros medicamentos de vincristina para tratar algunos tipos de leucemia. Se han llegado a producir hasta dos meses de espera”.

El enfrentamiento político interno entre Fatah, que gobierna la Autoridad Palestina desde Cisjordania, y Hamás, que ejerce el poder de facto en Gaza, ha derivado en restricciones de gasto y de suministro, entre otras razones por la disputa sobre el control de los impuestos. “Sin los medicamentos para combatir el cáncer muchos pacientes se enfrentan a la muerte”, explica el responsable del servicio de farmacia, “pero si otros no pueden completar los tratamientos ya iniciados se exponen a sufrir daños”.

A la penuria de medicamentos se suma el bloqueo impuesto a la Franja por Israel desde hace una década y el cierre casi permanente del paso de Refah con Egipto. Muchos pacientes oncológicos deben ser tratados en el exterior. En el enclave costero palestino no existe servicio de radioterapia en los hospitales, ya que Israel no permite la importación de material médico que considere susceptible de un doble uso civil y militar. En 2015 fueron rechazadas una cuarta parte de las solicitudes de pacientes de Gaza para acudir a hospitales de Jerusalén Este o Cisjordania, de Jordania y o del propio Estado hebreo, según la ONG pacifista israelí B´Tselem. En 2016 el veto afectó a un tercio de las peticiones.

La Oficina de Coordinación de Actividades del Gobierno en los Territorios, la unidad del Ejército israelí a cargo de las relaciones con los palestinos, considera que la “política civil” hacia Gaza ha permitido que se haya incrementado en los últimos años el número de pacientes que atraviesan el paso de Erez (el único abierto para personas) para recibir tratamiento en Israel, Cisjordania o en el exterior, según una respuesta del organismo castrense a la organización humanitaria Médicos por los Derechos Humanos, citada por el diario Haaretz. Esa ONG israelí, que media ante la Administración militar para superar las trabas a los permisos de salida desde Gaza, asegura en su página web que en 2015 obtuvo la revisión favorable de dos de cada tres casos de rechazo de autorizaciones, mientras que en 2016 solo puedo conseguirlo en uno de cada cuatro.

Por encima de los criterios médicos, la concesión del derecho de paso hacia Israel está supeditado en último término al visto bueno del Shin Bet, el servicio de seguridad interior. El pasado mes de abril, los agentes de Erez detuvieron a dos hermanas palestinas cuando regresaban a Gaza después de que una de ellas hubiese recibido tratamiento oncológico en Israel, Fueron acusadas de intentar introducir explosivos para Hamás ocultos entre material médico.

A Soad Samir, madre de siete hijos a los 42 años, le fue practicada una masectomía parcial hace dos años. La operación llegó tarde. Con un diagnóstico de metástasis ósea debe acudir cada seis meses a un hospital de Tel Aviv para recibir radioterapia. “¿Todavía sigues viva?’, me han llegado a preguntar en la frontera de Erez”, relata en la sede de la Asociación de Ayuda y Esperanza para el Cuidado del Cáncer, una ONG palestina que coordina los traslados de los pacientes fuera de la Franja y ayuda a cubrir sus gastos de transporte y estancia y los de sus acompañantes. Su coordinador, Sami al Jojo, precisa que ofrecer “apoyo psicológico” es su misión principal. “Atendemos un millar de casos al mes y muchos pacientes se derrumban cuando se les deniega el permiso de salida. En general solo reciben excusas burocráticas, pero todos sabemos en Gaza que quien tiene un familiar que ha sido detenido alguna vez por los israelíes suele tener problemas para poder viajar”.

Yihad Sayan llegó con nueve años como paciente a la Asociación de Ayuda y Esperanza. Después de haber superado la leucemia gracias al transplante de médula ósea donada por un hermano en el hospital Sheba de Tel Aviv, sigue acudiendo con 21 años como voluntario para apoyar a otros enfermos. “Tengo que pasar periódicamente revisiones en Israel, pero desde que consideraron que ya me encontraba en edad militar empezaron los problemas”, revela. “Hace dos años que no puedo salir de Gaza y me han amargado la vida”.

Fuente: Juan Carlos Sanz

Las mujeres de Gaza atrapadas entre la ocupación y el control social

Control de nacimientos, contracepción y aborto

Hélène Servel

Orient XXI

En la banda de Gaza, bajo bloqueo total desde hace exactamente diez años, la autora ha realizado una investigación* sobre los determinantes socioculturales de los embarazos no deseados, de la contracepción y los abortos. En este territorio densamente poblado en el que la tasa de fecundidad sigue siendo elevada y en donde la vida cotidiana es tan difícil, ¿como son percibidos? ¿cómo actúan las barreras sociales que ponen dificultades a su asunción y qué impacto tiene todo ello sobre las tendencias demográficas?

Con más de 1 881 000 personas 1/ viviendo en un territorio de 365 km2, es decir más de 5 000 habitantes por km2, todo lo referido a la demografía es muy importante en la banda de Gaza. La tasa de fecundidad se elevaba a alrededor de 5,1 niños por mujer en 2010, cuando la de Cisjordania “tocaba techo” en 4,8 2/. Sin embargo, el control de la natalidad es poco evocado como tal, cuando representa un problema humanitario considerable en un contexto de bloqueo total desde hace diez años.Históricamente, las cuestiones de natalidad y de fecundidad han sido objeto de una “inversión política” por las autoridades palestinas, en particular en los períodos de Intifada en los que el conflicto con Israel se desarrollaba igualmente en el terreno demográfico. Hoy, si esta idea está menos presente, sigue siendo un factor a tener en cuenta. Tener más hijos permitía participar, a un cierto nivel, en el esfuerzo por la liberación nacional en un contexto de guerra o, en cualquier caso, de violencia continua.

¿Alimentar las filas de los combatientes?

Desde hace algunos decenios, mediante una comunicación eficaz, los poderes públicos palestinos promueven un modelo de familia más restringida, en el que los padres decidan por sí mismos el número y la frecuencia de los nacimientos. La práctica de la contracepción es por tanto promovida y transmitida por instituciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y la Oficina de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Próximo Oriente (UNRWA). Pero solo es fomentada en el marco del matrimonio, incluso después de uno o varios hijos. La ocupación y el bloqueo total que sufre la banda de Gaza siguen siendo variables decisivas en las decisiones sobre maternidad: si, en particular durante los períodos de Intifada, la tendencia era más bien a tener muchos hijos para alimentar las filas de los combatientes y reemplazar a los mártires, hoy, la deletérea situación económica, social y humanitaria empuja a las parejas a querer reducir el tamaño de su familia, por razones financieras, pero también para poder asegurar una mejor calidad de educación de sus hijos.

Hamas aplica una legislación basada en la ley islámica. En conformidad con los principios religiosos y de sociedad que rigen la vida cotidiana, la contracepción es aceptada solamente como un medio para espaciar los nacimientos (tanzim al-nasl), y de proteger así la salud de la mujer, pero no de limitar los nacimientos (tahdid al-nasl). Es autorizada desde hace alrededor de cuarenta años, con excepción de los métodos definitivos como la ligadura de trompas. En 1993, la UNRWA introdujo servicios de planificación familiar, seguida por el Ministerio de Salud en 1997. Desde 1994, la Autoridad Palestina (AP) considera la tasa de fertilidad como un objetivo nacional estratégico.

Hoy el discurso y las prácticas parecen más bien corresponder a la orientación dada estos últimos años por la AP sobre la idea de una familia más restringida. La mayor parte de las mujeres parecen persuadidas de los beneficios y ventajas de la contracepción, tanto para la salud de la madre y de sus hijos como para su independencia, la organización de su vida y la de su familia. Por otra parte, en Palestina, menos del 1% de las mujeres que no utilizan la contracepción lo hacen por razones religiosas. 3/

En cambio, si bien está prohibido desde un punto de vista social y religioso desear limitar el número de sus hijos, algunas mujeres educadas reconocen en voz baja que la vida en la banda de Gaza les empuja a no querer más que dos o tres. Haciéndolo, se sienten más capaces de poder alimentarles correctamente y garantizarles una educación de mejor calidad.

Un acceso desigual a la información y a los contraceptivos

El acceso a la contracepción depende estrechamente de la forma en que son difundidas las informaciones sobre este tema. Desde los años 1990, las autoridades han puesto en pie ciertas herramientas como folletos, carteles, anuncios de TV y radio y acciones de sensibilización, pero comunican globalmente muy poco sobre estas cuestiones. A pesar de todo, en 2000, más del 90% de las casadas conocían al menos un método contraceptivo. En 2010 4/ eran ya el 99% y la tasa de utilización de los medios de contracepción es relativamente elevada. De hecho, las informaciones circulan por los canales de comunicación interpersonal. Las discusiones entre mujeres se revelan como mucho más influyentes que una visita al médico. Son a través de ellas como las jóvenes pueden conocer el tema, ya que no se proporcionan oficialmente informaciones más que a las mujeres casadas para no alentar las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Los médicos no aceptan hablarles de su cuerpo más que a partir del matrimonio, incluso después de una o varios embarazos, y el personal encargado de la prevención en este tema está poco formado. Los hombres, por su parte, parecen muy poco implicados y dicen preferir informarse por ellos mismos.

El acceso a la información depende también del estatus administrativo de la persona. Efectivamente, el 72% de los gazatíes son refugiados y están por tanto registrados en la UNRWA, disfrutando de sus infraestructuras y servicios gratuitos, incluyendo los dedicados a la contracepción. El 28% restante son ciudadanos, es decir originarios de la región de la banda de Gaza antes de 1948, y deben dirigirse a las instituciones de salud pública, de peor calidad y en las que deben correr con gastos, aunque sean mínimos.

La presencia de estos dos tipos de población explica el carácter bicéfalo del sistema de salud palestino y un trato diferencial 5/, revelador de las desigualdades económicas latentes para el acceso a la contracepción. Según un informe de 2012, la totalidad de los 21 centros que gestiona la UNRWA en la banda de Gaza proporciona servicios de planificación familiar, mientras que de los 56 centros de salud del Ministerio de la Salud, solo 16 los proponían en ese momento 6/. En fin, el acceso desigual a la información se observa también entre zonas urbanas, más cubiertas y zonas rurales, más marginadas y aisladas.

La tasa de utilización de la contracepción es relativamente elevada en relación a otros países de la región y la mayor parte de los medios de contracepción están disponibles, accesibles y gratuitos. Su coste sigue sin embargo estrechamente ligado al estatus administrativo de la persona: los refugiados pueden proporcionárselo gratuitamente en la UNRWA mientras que los ciudadanos deben soportar gastos, aunque sean mínimos.

Si la necesidad absoluta de dar pruebas de la unión marital ya no es requerida de forma sistemática los últimos dos decenios, el acceso a los contraceptivos permanece tácitamente condicionado a que la mujer esté casada. Pero, incluso si la cobertura contraceptiva es relativamente buena en el conjunto de la banda de Gaza, puede estar sometida a penurias, en particular en períodos de crisis. Recientemente, la UNFPA, único suministrador de contraceptivos en Palestina anunciaba querer reducir sus presupuestos y son precisamente los medios asignados a la banda de Gaza los que corren el riesgo de ser considerablemente reducidos a partir del mes de junio de 2017. Si bien estas previsiones de restricciones presupuestarias por el momento solo están parcialmente documentadas, su realización provocaría potencialmente penurias y debilitaría por consiguiente aún más el derecho a la contracepción en la medida en que esto se hace en un contexto demográfico y humanitario ya catastrófico. Lo anterior revela también la extrema dependencia del sistema de salud gazatí de la ayuda internacional en términos de aprovisionamiento de material, de medicamentos, de infraestructura y de atención sanitaria.

El prisma religioso

La cuestión del aborto es particularmente sensible en la banda de Gaza puesto que en los años 1980-1990, el conflicto con Israel se jugaba también en las cunas. Estaba planteada una verdadera “guerra demográfica 7/. La idea de una “fecundidad de reemplazo” para “compensar la pérdida de mártires” era algo común y las mujeres refugiadas de Gaza eran aún mucho más numerosas (46,1%) que en Cisjordania (26,6%) en desear al menos 6 hijos 8/.

Esta “dimensión política de la fecundidad” 9/no está ya de actualidad y más allá del contexto histórico-político particular, es sobre todo el prisma religioso el que condena y prohíbe formalmente el aborto en Gaza. “¡No hay ninguna razón lógica para un aborto!”, recuerda Kefah Al-Rantisi, una representante del Ministerio de Asuntos Religiosos. Solo algunas situaciones autorizan excepcionalmente esta práctica, cuando la vida de la madre o del hijo está en peligro antes de los 40 o 120 primeros días del embarazo. Si el marco legal parece en teoría relativamente claro, la apreciación de estos criterios corresponde al mufti consultado y al diagnóstico de dos médicos. La decisión final depende de hecho de la interpretación, de la posición social y de la reputación de estos diferentes actores. Esta indefinición de las estructuras sanitarias sobre la problemática de los embarazos no deseados y de los abortos impide probablemente abordar estas cuestiones tabú.

Considerado por el conjunto de la sociedad como incompatible con las normas socioculturales y religiosas, el aborto es por tanto en principio concebido negativamente por la mayor parte de las mujeres. Sin embargo, son muchas las que lo practican en los hechos y a veces incluso que lo justifican: para preservar la salud física y psicológica de la madre, asegurar una mejor educación a los hijos, en el caso de embarazos precoces o tardíos, de relaciones conyugales tormentosas… Otros factores menos evocados por las mujeres entran también en cuenta: “Las relaciones de incesto o la pobreza son fenómenos que influencia la decisión de aborto, pero que son menos visibles porque se producen a largo plazo y son dependientes de relaciones de dominación económica y social muy ancladas”, explica Zeinab Al-Ghunaimi, una abogada gazatí y directora del centro de investigación y de consultas legales para las mujeres en Gaza City.

Los datos son por tanto muy difíciles de obtener y las pocas cifras de las que se dispone muestran 5 996 abortos en 2011 y 6 983 en 2012 10/. Sin embargo, numerosos testimonios cuentan experiencias de embarazos no deseados a menudo seguidos de aborto: si no es siempre posible a causa del control social ejercido sobre las mujeres, no dejan de producirse con cierta frecuencia.

Un recorrido sembrado de obstáculos

Las mujeres que desean interrumpir su embarazo deben plegarse a los imperativos sociales o luchar contra los diferentes actores que dificultan la autonomía de su decisión. La mayor parte del personal sanitario intenta disuadirlas, invocando razones morales y jugando así el papel de guardianes de las normas sociales.

Paralelamente, existe una red de relaciones interpersonales que constituyen intermediaciones en la voluntad de la esposa o de la pareja. Así, las mujeres del entorno y la suegra juegan un papel muy importante, desde el apoyo logístico o psicológico a la desaprobación moral pasando por la reprimenda, constituyen un acompañamiento concreto y cotidiano. Prodigan en particular consejos, incluso recetas para provocar un aborto: beber caldo de canela y jengibre; comer muchos dátiles, respirar sustancias químicas, saltar por las escaleras, poner una botella de gas sobre el vientre, etc.

Si los relatos de este tipo son numerosos, los médicos, por su parte, no reconocen su existencia. Sin embargo, a pesar de la fuerte reprobación social y contrariamente a otros contextos en los que las mujeres son a menudo sospechosas de haber provocado ellas mismas el aborto, en general no plantean ninguna pregunta. Consideran que es su responsabilidad curar a una mujer que conoce complicaciones de su embarazo.

Por su parte, los maridos que desean a veces un número más reducido de hijos, pueden alentar, o incluso forzar la interrupción de un embarazo.

A pesar de la prohibición oficial del aborto, médicos privados lo practican clandestinamente, mediando consiguientemente un precio (400 a 500 dólares aproximadamente). Un aborto puede obtenerse si la mujer o la pareja tienen un allegado o un conocido que es médico o tiene los medios financieros. “Si tienes dinero, si tienes allegados en el hospital que son médicos, puedes abortar mucho más fácilmente en hospitales. ¡Para el aborto también hay wasta (enchufe)!”, resume un trabajador social en Gaza City. Es por tanto un verdadero modo de gestión clientelista el que se pone entonces en pie. La legislación relativamente poco precisa hace de ello un revelador de desigualdades económicas y sociales.

En el dramático contexto humanitario y político de la banda de Gaza, las cuestiones de salud sexual y reproductiva no aparecen como una prioridad. Sin embargo, la situación demográfica acentuada por el bloqueo impuesto por el gobierno israelí desde hace diez años hace de Gaza una verdadera prisión superpoblada a cielo abierto. El contexto político es por supuesto una variable decisiva, pero el marco religioso y social no favorece tampoco el tratamiento de estas cuestiones, consideradas como tabúes.

En fin, la extrema dependencia del sistema de salud respecto a la ayuda internacional hace a los gazatís aún más vulnerables frente a los recortes presupuestarios planteados en las organizaciones internacionales y a la degradación de las condiciones de vida. Las tendencias demográficas no van por tanto hacia una ralentización de la natalidad.

Notas

* Esta investigación ha sido realizada por cuenta de “Laboratoires d’études et de recherche sur les dynamiques sociales et le développement local” (Lasdel) (http://www.lasdel.net/) que ganó un concurso de Médicos del Mundo para un estudio sobre el tema de la contracepción, embarazos no deseados y abortos en cuatro países en paralelo: República Democrática de Congo, Burkina Faso, Perú y banda de Gaza.El acceso a este exiguo territorio, colocado bajo un bloqueo total desde junio de 2007 hace muy difícil y rara la recogida de datos. En tres semanas sobre el terreno, he podido realizar entrevistas individuales y colectivas con mujeres, hombres, personal sanitario, una abogada y miembros de organizaciones locales e internacionales para ahondar en diferentes cuestiones.

Hay dos soluciones para ser autorizado a entrar en territorio gazatí: ser periodista acreditado o trabajar para una ONG basada allí y reconocida por las autoridades israelíes. En el caso de un trabajo de investigación para una ONG, es necesaria también una autorización de investigación, y desde hace algunos años, obtener además un visado de Hamas. Para esta investigación se me ha concedido un permiso de seis meses y he podido acudir dos veces a Gaza. Mis desplazamientos estaban enmarcados por reglas de seguridad estrictas que la mayor parte de las organizaciones internacionales dictan a sus empleados extranjeros: toque de queda a las 22h, prohibición de caminar sola por la calle, de salir de Gaza City por la noche, acudir a gente desconocida de la organización… Estas condiciones impuestas de facto por la situación limitan considerablemente las posibilidades de inmersión, de movilidad y por tanto de investigación en una sociedad que está ya bajo una alta presión política y social.

1/

Proyecciones para 2016 del Palestinian Central Bureau of Statistics http://www.pcbs.gov.ps/Portals/_Rainbow/Documents/gover_e.htm

2/ Family Survey, PCBS, 2010

3/ Ibid.

4/ PCBS 2000b, 2010

5/ Marwan Khawaja, “The Fertility of Palestinian Women in Gaza, the West Bank, Jordan and Lebanon”, Population, volume 58, 2003.

6/ Dossier documentaire Palestine-Gaza : système de santé, Médecins du monde, 2012.

7/ Youssef Courbage, “La fécondité palestinienne des lendemains d’Intifada”, Population, 52 (1), 1997 ; “Deux phases de la démographie de la Palestine, 1872-1948 et 1967-2025”,Temps et espaces en Palestine, coll. Etudes contemporaines, no 25. (2008) http://ifpo.revues.org/502 ; Marwan Khawaja, Shireen Assaf, Yara Jarallah, “The transition to lower fertility in the WB and Gaza strip : evidence from recent surveys”, Journal of Population Research, 26, 2009.

8/ Sarah Memmi, Vie conjugale, comportements procréatifs et rapports de genre dans les Territoires palestiniens, tesis doctoral defendida en noviembre de 2014.

9/ Youssef Courbage, 2008, op.cit.

10/ Médecins du monde, op.cit.

Hélène Servel es periodista independiente y estudiante de ciencias políticas y antropología.

http://orientxxi.info/magazine/les-femmes-de-gaza-coincees-entre-occupation-et-controle-social,1869

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

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